10.2.09

Frente al espejo

Mientras miraba su cuerpo desnudo en el espejo, Matilde recordaba la vez que estuvo tan cerca de acostarse por primera y quizás única vez en su vida, con algún otro hombre que no fuese su marido.

Ese otro hombre que estuvo a punto de hacerle cometer un pecado que si no era mortal seguro que casi la habría matado de pasión, era Gonzalo, aquel que fuera durante casi toda la vida, el mejor amigo de su marido.

Gonzalo ya estaba muerto, así que recordarle no era traición con nadie, bueno, quizás con su cuerpo al que no le dio el gusto que tanto le pidió de entre todas las veces que sus labios besaron apasionadamente a Gonzalo y las decenas de veces que sus manos rozaron su cuerpo, manos que se movían rápidamente (aprovechando así cada segundo que las vida les regalaba la oportunidad de tocarse) alrededor de un cuerpo que gritaba que llegaran lejos.

Pero Matilde nunca pudo. Nunca llegó lejos. Y no pensaba que era por el amor o el respeto a su marido, eso ya se le había olvidado desde el segundo encuentro a escondidas con Gonzalo. Lo que la frenaba, aquello que apagaba toda llama antes de convertirse en fuego, era su terrible timidez a estar desnuda frente a un hombre. Le había costado muchísimo desnudarse frente a su marido, pasó desde un primer encuentro a oscuras y así por mucho tiempo, hasta que poco a poco fue venciendo su miedo y ya no le importaba desnudarse frente a él.

Con Gonzalo era distinto, el poco tiempo de sus encuentros furtivos no le daba la oportunidad de aceptar la idea de desnudarse sin ninguna verguenza, fueron miles de minutos junto a su marido los que necesitó para desnudarse delante de él sin ningún reparo, que no tenía la fuerza para llegar más lejos cuando tantos cientos de minutos alejaban a Gonzalo del grado de complicidad que había adquirido con su marido, eso la ponía nerviosa y por eso luego de muchas caricias que casi pasaban la frontera que divide lo permitido de lo deseado, ella decía un rotundo "NO, no puedo".

Y era por eso que Gonzalo la quería más, porque a pesar de toda la tentación envuelta entre lengua y manos irresponsables como las de él, Matilde siempre decía NO, respetando así a una de las personas que él más quería en el mundo, su mejor amigo. Ella era el fruto prohibido que todos los hombres encuentran alguna vez, y les vuelve loco, así fue ella para él, su locura, su pasión nunca cumplida, incluso hasta el último suspiro lo dio por ella, la mujer que nunca pudo tener y por lo tanto, la única que quiso tener. Es por ello que nunca se casó, no pudo, nadie podía ocupar el lugar que él en su sueño imposible, había reservado para ella.

Pero Matilde nunca lo supo, pensó que Gonzalo había intentado enamorarla a ella y a todas las mujeres que conocía, y por eso se dejó arrastrar por la pasión, porque al ser para él una más, entonces el pecado no era tan pecado, era parte de la cotidianidad, la cotidianidad de Gonzalo.

Era domingo, ella pensaba en Gonzalo, en sus besos que se habían quedado atrapados en el tiempo hace ya 20 años, y en su alma para siempre. Porque Gonzalo había sido como ese asiento vacío a nuestro lado en una distancia larga de tren que nunca sabremos quién debía ocuparlo ni lo que habría representado en nuestras vidas que alguien viajara allí,junto a nosotros, Gonzalo era así mismo también algo así como la segunda porción de helado que Matilde nunca se atrevió a pedir por miedo a que le gustara más que ese helado de vainilla que siempre ordenaba.

Así había quedado todo, en misterio y a la mitad, sin viajar más y sin probar más nada.

Se arrepintió de no haber ido más allá, de haber quedado con la duda por sus miedos e inseguridades, y era hoy a sus 80 años, frente al espejo, sola, sin su esposo ni Gonzalo, que Matilde pensaba que habría sido más feliz al saber que habría pasado si hubiera escuchado a su cuerpo, y le hubiera dado todo lo que le pedía, porque hoy su cuerpo callado, ya sin ánimos de mucho grito, la verdad sea dicha, vivía junto a ella el arrepentimiento que sienten todos aquellos que no viven las cosas en el momento.


Al otro lado de la ciudad, una casa sola, casi vacía, la de Gonzalo, esperaba con una cama que siempre estuvo hecha para la batalla, porque Gonzalo hasta el último día de su vida pensó que un mundo con Matilde, entre esas sábanas, siempre sería posible. Por eso murió con esa sonrisa, porque mientras dormía en esa cama, soñaba con ella.

36 comments:

Rossy said...

Que cuento más bonito, Waiting!

Sentí la tristeza de Matilde, y aún no se qué fue más grande, si la timidez o el miedo a arriesgarse.

En su caso, creo que se perdio de vivir una gran pasión, le ganó el miedo :(

Besitos!

Mariale divagando said...

Si bien Gonzalo murió sonriendo, estoy casi segura de que Matilde no!

Lena said...

Yo prefiero arrepentirme por hacer que arrepentirme por no hacer.

Pero he de reconocer que la idea de una sonrisa que guarda esperanzas es hermosa.

Bellísimo, Ronqui....me encantó....!!!!!

coro said...

Como siempre te pasa, describes perfectamente a una Matilde muy real, hay muchas Matildes por ahí. Besos

TORO SALVAJE said...

Una historia que no se consumó.
Pero aún así es muy bonita.

Besos.

Evan said...

...si no me avispo voy a terminar sola como Matilde (por mi timidez).

Que historia triste Wait!

Un beso!

Waiting for Godot said...

No Evan, tu no, ya veras que no. Besotes.

Masmi said...

Es cierto, hay que disfrutar de las cosas cuando es el momento, aunque nos pasa a veces que nos damos cuenta cuando es tarde.
Me ha llamado la atención como pensaban cosas del otro que no eran ciertas, y que gran parte de esa atracción se basaba en esos pensamientos, que nunca se dijeron y que siguieron con ellos siempre.
Besitos

Waiting for Godot said...

Masmi: has analizado todo mejor que yo :P Besos.

Johana said...

Increible que todos a la final, de lo unico que nos arrepentimos es de lo no tuvimos el valor de hacer. Puede que difrustar el momento nos cueste caro pero el arrepentimiento no tiene precio.

Capochoblog said...

Es una historia triste pero muy bonita.

Quizás le tuvo miedo a su propia pasión desencadenada y lo que ello podría acarrear...

Besos, bella!

sulaco said...

Dios, tremenda cabrona. Encima que pone como a una moto al otro después no le da ni agua. No me extraña que se muriera de tanta calentura insatisfecha.

guada said...

el miedo tira mucho, o será sentido de lealtad al marido, de todas formas, me ha encantado el cuento
un besazo

Waiting for Godot said...

Sulaco: pobrecita Matilde, un poquito de respeto a ella que es una mujer mayor. Un besito.

cielo azul said...

Vaya, me ha hecho pensar tu cuento soy como matilde hay muchas cosas a las que no me atrevo por timidez aunque las desee o anhele hay veces q no puedo vencer esa barrera y hablo en general no quiseira acabar como Matilde pensando todas las cosas que me perdí por cobarde.

Waiting for Godot said...

Pues ya ves Cielito lindo,siendo tan joven siempre puedes replantearte todo. Besos.

LaRaKeLa said...

Y debajo de todo el bonito cuento..., debajo de la sábana, clavas la esencia masculina: el hombre enloquecido siempre por la mujer que no consigue por completo.

Es esa parte la que hace todo lo demás creíble.

Besazo, my-friend.

Sylvie said...

ays por dios, Wait, que me has hecho llorar!!!...pufff...jo...qué bonito!!

Si hay algo bueno...o muy bueno en mi vida, es pensar que jamás me arrepentiré de no haber hecho algo que mi cuerpo o mi corazón desearon en algún momento...

Eso es vivir, lo demás es morir en vida.

Besitos.

marichuy said...

"un pecado que si no era mortal seguro que casi la habría matado de pasión"

Querida

Me encantó la historia. Auch, yo bien que quisiera cometer pecados de esos; casi mortales... porque te pueden matar de pasión.

Besos

Imagen said...

Si Matilde ve las cosas como que simplemente no le tocaba, pues no habrá mucho de que arrepentirse... no? es como si el libre albedrío no existiera y simplemente le tocaba vivirlo así, de esa manera no se torturará de por vida, sino que disfruta lo que le tocó en la cabeza y ya... simplemente como lo que fue y deja de vivirlo como lo que nunca llegó a ser...
besos manis
como siempre me encanta!
PD: Soy tan objetiva porque no me tocó a mi sino jajajajaja ya habría cogido un vuelo pa tu casa jajajja

Gabiprog said...

Vidas cercanas, sueños proximos y compartidos pero las lineas del deseo y la voluntad no se cruzarón, continuaron paralelas...

Besos!!

Genín said...

jajajajaja Yo me partí con el comentario de Sulaco, muy en su linea.
Pero claro, pobre Matilde, una dura decisión si queria su marido...
Besos y salud

NORKA said...

... Te pasas ojitos lindos, que creatividad "Lo que la frenaba, aquello que apagaba toda llama antes de convertirse en fuego" ... magistral !!!

NO pudo No pudo cosas hacer las cosas en su momento para luego no usar el lo hubiese hecho, hubiese querido, me hubiese gustado... No dejar para mañana lo que te estan colocando en bandeja de plata ...chimbo arrepentirse y màs si es por no haber amado con todo ...

BESO Y SAVOY grandeeee siempre ♥

Waiting for Godot said...

Si hago comentar a mi hermana entonces me doy por satisfecha jejeje. :)

Norkis: La que te pasas eres tu con esos mensajes tan bonitos. TQM

anita (la gurisa) said...

hay mujer, que hermosura de cuento! (aunque hubiera sido lindo que se encontraran y siguieran juntos, comiendo perdices)
besos

Venezolano1975 said...

Hola Waiting, que historia tan bonita, estoy casi seguro que algunos nos podemos identificar con ella, jajaja. any way, acabo de leer los otros post de tus navidades y de tu familia que es de los andes y como recientemente viaje de vacaciones a los Andes, voy a colocar en mi otro blog )mi mundo en imagenes)algunas fotos del viaje para que puedas verlas.
Saludos
José

Cho said...

Mue bueno Wait!
Tus cuentos siempre enganchan desde la 1era hasta la ultima letra!

Janecita. said...

Bien profundo el tema de la desnudez. Siempre me ha parecido así.

Besitos!!!

Fernando said...

siempre me dejas la esperanza como horizonte...un beso.

medianoche said...

Qué hermoso cuento, hay tanto de real en el, Matilde y Gonzalo vivieron ese amor sin concretarlo jamás por que la vida lo dispuso así. Gracias por tu visita.

Besos

* M a r u said...

Como dice mi amigo Pucho, es mejor pedir perdon que pedir permiso... Lastima que desde el principio Gonzalo no fue el elegido. Hubieran sido mas felices los dos...

Jacqueline said...

No! Las historias no resueltas me desesperan! como me haces esto waiting?!

Hernán said...

Me parece que para esa mujer y a esa edad sería más fuerte el placer del recuerdo de los besos y caricias que la lamentación por no haber tenido sexo.

Probablemente ese sexo hubiera sido una sucesión de encuentros más bien sórdidos en pensiones... poco después, desvanecida la magia, la historia hubiera terminado (porque no se nos dice que la mujer no amara a su marido).

Así que con la experiencia que da la vida, la mujer en su vejez disfrutaría del recuerdo de los besos encantados y se alegraría de no haber roto la magia.

(ok, bueno... es una idea, ¿vale?)

Waiting for Godot said...

Hernán: Tu interpretación es tan válida como todas las que hayan salido del texto, por allí dicen que ¨cada cabeza es un mundo¨ y la tuya no es la excepción. Besitos.

EUCHY said...

Como siempre, lo relatas que enamora.

pero no pude evitar pensar en Syl jajajajaja, a ella si que le cuesta desnudarse :P

Un besito, mi Wait

ale said...

Es increible las percepciones que tenemos sobre los otros por no decir sobre nosotros mismos. Cuando las analizamos posteriormente anestesiadas por el transcurso de los años no dejamos de sorprendernos, no sólo por la mayor información que tenemos sino también porque hemos cambiado de forma de ser o de pensar. La única verdad es que sólo se vive una vez y prefiero mil veces arrepentirme d elo que he hecho, si llega el caso a tener que arrepentirme de mis omisiones. La realidad me ha demostrado que no todo es cómo nosotros pensamos que es y que atreverse merece la pena. Me encantan tus relatos. Gracias por compartir.