Dos portadas
Siempre he pensado que la vida tiene dos portadas.
Lo recordé al comenzar a leer un libro que me regalaron las pasadas navidades.
El libro traía dos portadas de esas de papel que envuelven los libros hoy en día. Sinceramente las dos portadas de papel, que eran exactamente copia la una de la otra, no me molestaron hasta la página 107, aquel día se me hizo complicado pasar de página sosteniendo tanta portada junta, así que decidí botar una de las dos a la basura. Y pude continuar leyendo tranquilamente unas páginas más.
Al día siguiente quise seguir leyendo, recordé que el libro lo había dejado cerca de mi bañera, pues era allí donde leía las páginas el día anterior mientras me tomaba una copita de un vino que un buen amigo me había obsequiado. Al agarrar el libro entre mis manos sentí que la contraportada estaba mojada e inmediatamente me di cuenta que no era de agua, sino de cloro. Limpiando la bañera algún cloro se habrá derramado, no me di cuenta y al terminar de leer, puse el libro allí, quedando empapado. Retiré la portada, la sequé como pude pero quedó medio arruinada, cuando ya se me había pasado el disgustico que deja cometer un error tan tonto, comencé a leer la página 111: " en la vida normal, nada encaja, nada cuadra, o mejor dicho casi nada encaja... porque, en lo que a simetrías, similitudes y demás carcajadas del destino se refiere, lo más que se puede afirmar es que se producen a veces sí y... a veces no..."
No pude evitar reirme por la ironía, porque en mi vida normal por regla general ocurre todo lo contrario, todo encaja, todo cuadra, o mejor dicho casi todo encaja (discúlpeme Carmen Posadas por llevarle la contraria, no se me ofenda que no es nada personal, si lo fuera ya no iría por la página 215 de su libro). Incluso con estas dos portadas, todo encajaba una vez más, ya que hasta la página 107 me había preguntado una y otra vez el porqué tenía dos portadas, no me hacía falta tener dos, por eso decidí botar una, esa misma que al día siguiente me haría falta porque al arruinarse una podría haber usado la otra que tenía de reserva pero decidí botarla aún cuando el azar y la fortuna me habían dado dos para enfrentar ese destino.
Leyendo a Marce , vino a mi mente ese hecho. Aunque estoy convencida que el azar y la fortuna juegan un papel muy importante en nuestras vidas, también creo que es en nuestras decisiones donde tomamos la palabra y lo marcamos todo para siempre.
Las dos portadas de mi libro es un ejemplo simple y quizás hasta tonto, pero es tan trascendental como todo lo demás que en mi vida finalmente siempre termina encajando. No era mi destino que se me arruinara una portada, porque tenía dos, fui yo quien decidió no tener una extra y al final me quedé sin el chivo y sin el mecate (como decimos en mi país para decir sin lo uno ni lo otro).
Yo creo que en nuestras vidas siempre tenemos dos portadas, cada una preparada para la decisión que tomemos, ninguna de ellas es el único destino que nos corresponde, ninguna de ellas nos hará más o menos felices, sólo van conectadas a un sí o no que digamos en un momento determinado, y eso afecta el resto de nuestras vidas, pensamos que lo que pasa es lo mejor y es cierto, es lo mejor porque es lo que decidimos hacer que pasara, pensamos que la persona que elegimos fue la mejor y también lo es porque es a la que aceptamos en el momento que tuvimos que decidirlo, pero no significa que con cualquier otra persona a la que no aceptamos en un momento determinado no habríamos sido tanto o más felices, eso no lo sabremos, tampoco significa que las decisiones que tomamos no las podamos cambiar, porque finalmente todos podemos elegir en un momento determinado botar la portada vieja y darle la bienvenida a una nueva, porque en la vida normal no hay una persona tan tonta como yo encargada de las dos portadas que bota una sin pensarlo, en la vida real normalmente la fortuna y el azar te cuidan muy bien esa nueva portada, la guardan para ti llegado el caso de que la que decidiste conservar se te llene de cloro y se arruine. Al final siempre tenemos otra oportunidad, porque la vida, esa no es tonta, esa te cuida la segunda portada y nunca la bota, la reserva para ti, por si la necesitas.
Yo estoy contenta con la portada que elegí, no del libro (con esa me agarré una voladora como diríamos en mi país) sino con la portada de mi vida normal, esa hasta ahora se llena con aroma a rosas, y la rosa normalmente no tiende a mezclarse con el cloro tan fácilmente, pero si lo hiciera, ya sabré que hacer (porque a mi se me arruinan portadas sólo una vez, no dos).
Besitos para todos. Feliz Semana.
Gracias mil por sus palabras de apoyo en mi post anterior. Les prometo que me sentí mejor incluso a las pocas horas de haber escrito el post, y es que me tocaba desahogarme...



