27.11.08

No nos olvidemos

De lo que realmente importa.

Sin importar que pase durante el día, en tu trabajo, en la calle...

No olvidemos lo que realmente importa.

Y yo no lo olvido, porque me lo recuerdan a diario.




Ayer recibí un email de mi hermana mayor, recordándome lo mucho que me quiere y contándome que cada vez que le pregunta a su hija (mi bella sobrina) y cito sus palabras textuales: ¨dónde está la tía Tata¨ (es decir, yo) mi sobrina la mira porque no me encuentra y mi hermana le dice para que lo aprenda rápido y me recuerde siempre:¨La tía Tata está en Cádiz¨

Lo que hace que mi sobrina responda lo aprendido a su manera: ¨Tádi, Tádi¨

Así señores, es oficial, vivo en Tádi, porque es donde esa Reina que es mi sobrina me tiene viviendo y babeando.

Son estas cosas maravillosas que recibo a diario por parte de mi familia, el pisha de cai, mis queridos amigos, las que hacen que no olvide nunca lo que realmente importa.

Y es por eso que, sin importar qué me pase en el día a día, siempre me ven con una sonrisa en la cara.

Tádi, Tádi!

Besos. Se les quiere muchote.

23.11.08

No permitas que nada te detenga

Ni menos se lo permitas a nadie.



Porque la nada es eso, la nada y nadie es eso, nadie.


Tu eres el único que cuenta, así que no te detengas.



(comparto la vista que me regala a diario el mar de Cádiz, ese mismo Mar que desde hace siglos no deja que nadie lo detenga, y allí está)


Besos para todos.

19.11.08

Soñé que llorabas por mí



Soñe que llorabas por mí.

Me sentí culpable.

Me desperté llorando también.

La vida no es lo que alguna vez prometimos. Es lo que alguna vez sentimos y dejamos de sentir

Hoy me desperté pensando en los amores vividos. Las promesas de amor eterno que no son cumplidas y los corazones rotos que dejamos en el camino.

Luis no era un chico cualquiera, era de esas personas que la gente suele llamar "buena gente". Estudiaba en la misma Universidad de María,siempre volvían de clases juntos en el Metro porque vivían muy cerca el uno del otro. Para María, Luis era un buen amigo.

Luis tenía a su vez un mejor amigo llamado José. José era de los chicos populares de la Universidad, María le consideraba también un buen amigo y muchas veces le parecía que José coqueteaba con ella aunque tampoco le daba mucha importancia porque María pensaba en los chicos de una manera distinta, ella creía en el amor a primera vista y luego de dos años de estudiar juntos si José no le había llenado el cuerpo de esas Mariposas que se sienten cuando estás enamorado, pues era porque José no era el hombre de su vida, así de simple.

Un día al volver de clases,
como era ya costumbre, Luis dejó a María en la puerta de su casa, se despidieron no sin antes hablar un poco del pesado de aquel profesor que pareciera tener un solo objetivo: quitarle el sueño a sus alumnos. Luis y María habían acordado que con ellos no lo lograría, así sonrieron y se despidieron hasta el día siguiente.

Luego de dos horas de haber llegado a casa, mientras María conversaba con su madre en la cocina de su casa escuchó el intercomunicador sonar, era Luis que quería verla. María se asustó, pensó que algo malo le había pasado y bajó rapidamente a su encuentro. A Luis le brillaban los ojos en la distancia, parecía como si hubiera llorado mucho, María le vio por primera vez fumando y notó también que le temblaban las manos, al llegar María Luis apagó el cigarrillo y con la voz entrecortada le dijo que quería confesarle algo muy importante.

Y así fue.

Luis abrió su corazón a María comenzó por relatarle el profundo amor que sentía por ella y como cada noche luego de que se despedían en la puerta de su casa a él se le llenaba el pecho de llanto y rabia por no poder decirle todo lo que la amaba, le habló de su sonrisa y de la luz que irradiaban sus ojos que le iluminaban la vida cada día, que él no podía vivir más sin ella y que necesitaba que ella lo supiera, que moría de verguenza al saber que quizás esa confesión le hundiría para siempre sino era correspondido pero que no podía seguir viviendo sin que ella supiera que toda su vida no tenía sentido si alguna vez ella no llegara a amarle.

María no supo que contestar. Salió corriendo y le dejó allí, en la puerta de su edificio, con las lágrimas contenidas y el alma rota.

Al día siguiente María no apareció por la Universidad, ni ese ni el día después, al tercer día resucitó entre las sábanas y decidió afrontar por primera vez en su vida la terrible situación de romper un corazón que le amaba, sin ella saberlo. María decidió hablar con José, el mejor amigo de Luis, pensó que José siendo el mejor amigo de Luis le asesoría como nadie la manera de seguir siendo amiga de Luis a pesar de no poder corresponderle en su amor. Y así hizo. María le contó todo a José, ignorando también que para él ella no era solo un simple coqueteo universitario, sino que sentía por ella el mismo amor que Luis le había confesado hacía pocos días. Cada palabra de María se clavaba en el pecho de José que se sintió traicionado por un amigo, Luis y él habían acordado que sería Luis quien acompañaría a casa cada noche a María para poco a poco conocerlo todo sobre ella y así ponerle el terreno fácil a José para llegar a María y enamorarla para siempre. No contaba José con el pequeño detalle que su mejor amigo también la amaba.

José le dijo a María que siguiera tratando de una manera normal a Luis que se olvidara lo que había pasado y con el tiempo ella vería que todo volvería a ser como antes. María siguió su consejo al pie de la letra. Pasaron los meses y poco a poco vio como la relación entre José y Luis nunca más fue la misma. Al final de la carrera José y Luis ya no se hablaban.

Un día, luego de dos años de graduados, María se encontró a Luis en un café de moda en la ciudad, se saludaron como los buenos amigos lo hacen y como la noche era larga, rindió para todo, desde beber algunas copas de más hasta para hacer algunas confesiones. Fue así como María se enteró del gran amor de José y de cómo Luis había disimulado delante de su amigo para no perder su amistad ni tampoco perderla a ella. "Yo sabía que aquella noche cuando te conté lo que sentía te perdería a ti y a él, pero el amor es tan grande, no conoce límites y es capaz de todo, lo siento por ti, por él, por mí".

Ese día fue a María a quien se le quebró el alma al descubrir luego de muchos años que había roto, sin querer, corazones y amistades de las buenas.

Así es la vida.

Hoy María piensa en ellos, en los amores y amistades que se quedan en el camino de este tren llamado vida.
Y espera que estén donde estén, sean muy felices, mucho.


Besitos para todos.


P.S.: Mi primera semana viviendo en Cádiz ha ido muy bien.

13.11.08

Escrito desde el pasado







Hoy 17 de Septiembre he comenzado a empacar mis cosas para llevármelas a Cádiz donde viviré por lo menos durante el próximo año.


Había decidido desde hace tiempo que lo primero que metería en la primera caja que me tocara llenar para la mudanza sería un libro de Gabo, me gusta hacer cosas simbólicas en momentos importantes y hace tiempo que tenía pensado que eso era lo que quería hacer. Desde hace dos días me rondaba por la cabeza que ese libro tenía que ser "Notas de Prensa 1980-1984", me sorprendió tener ese impulso precisamente por ese libro y como casi siempre hago, seguí mi corazonada, pude haber escogido otro que fuera más conocido, pero ese, justo las Notas de Prensa, fue el elegido. Al tomarlo en mi mano y abrirlo, encontré algo que me paralizó el corazón.

Era esto



Un poema que me había escrito la primera señora holandesa que conocí al llegar a vivir a Holanda. Nos hicimos grandes amigas, le agarré mucho cariño en poco tiempo (porque murió de una terrible enfermedad luego de dos años de estar viviendo aquí). Ella me enseñó mis primeras palabras en holandés y era la única persona (después del pisha de cai) que estaba convencida que yo aprendería bien el idioma y además que en este país sería muy feliz. Y así ha sido.

Este poema me lo escribió cuando yo todavía no hablaba muy bien holandés, de hecho ella murió sin haberme visto entablar una conversación fluida en este idioma que tanto se empeñó que yo aprendiera bien desde el principio. Si me hubiera visto ayer, dando un curso en su idioma, se habría sentido muy orgullosa de mí. Cuando me entregó este poema me dijo que lo guardara, porque un día yo podría leerlo y entenderlo perfectamente.

Ese poema quedó guardado en ese libro y mientras lo leía recordé algo que me puso el corazón aún más arrugadito, recordé que este libro fue un regalo de mi ex-jefa en la fiesta de despedida que me hicieron en Venezuela antes de irme a vivir a Holanda.

Fue un momento maravilloso. Para mí era como ver la llama olímpica pasar en el tiempo, sobre papel, de un libro que simboliza mi viaje de Venezuela a Holanda y con un poema que simboliza lo primero que amé en este país, a Mamá Walet, ella y sus palabras escritas para ser leídas en un futuro, que se van conmigo a la nueva ciudad donde viviré, Cádiz.

Estas palabras están escritas en el pasado y serán publicadas el día que oficialmente viva en Cádiz. Pueden esperar, las palabras y el amor del bueno, esperan siempre.


(el poema no es de su autoría y es a su vez una canción infantil holandesa muy popular)

6.11.08

Mi Nono con aroma a café

Hace un año estaba en Holanda y escribía sobre mi Nono, era su cumpleaños y recordaba con una sonrisa grandota en mi cara que nadie como él me sabe hacer café.

En febrero de este año cuando estuve en Venezuela, mi mamá, mi Nono y yo nos fuimos a hacer compras en el supermercado y mientras nos poníamos de acuerdo sobre el vino que queríamos comprar para una reunión familiar que tendríamos esa misma tarde, mi Nono me contó que uno de sus mayores sueños era hacer una fiesta para su cumpleaños donde estuvieran la mayoría de sus hijos, nietos y bisnietos, al final me mató con esas frases arruga corazones: ¨y que usted también venga a la fiesta mi chinita¨.

Su petición fue un pacto, lo sellé y me prometí a mi misma que pasara lo que pasara estaría con mi Nono este año el día 3 de Noviembre para su cumpleaños. Y así fue.

Mi abuelo, su sonrisa, su cara de felicidad mientras le cantábamos cumpleaños todos los hijos, nietos y bisnietos que habíamos venido para ese gran día (pude reunir a un gentío), eso es algo que no olvidaré jamás. Solo recordarlo me pone la piel de gallina y eso que fue hace pocos días.

He venido a Venezuela por tres motivos principales, el cumple de mi sobrina bella, el cumple de mi abuelo y el de mi hermana menor que es hoy (y que pensamos celebrarlo a lo grande como ella lo merece), he tenido unos días fabulosos rodeada de familia a la que amo (mucha familia, porque la mía es grande, gracias a Dios) y amigos (no he visto a tantos como quisiera pero es que los días no me alcanzan para todo lo que quiero hacer, me desquito a la vuelta!).

Me siento afortunada de poder estar aquí y haber logrado cumplir uno de los sueños de mi Nono que a los 84 años nos canta canciones y nos cuenta todas las historias de él y mi Nona Paulina cuando estaban recién casados, fue el día antes de su cumple que nos enteramos que mi Nono y mi Nona habían decidido al casarse tener una luna de miel que durara cuatro años y me decía que ese fue uno de los secretos de la felicidad que compartieron por tantos años (esa y que siempre la llevaba a bailar porque a ella le encantaba). Mi abuelo habla de mi Nona en presente porque según él mi abuela sigue viva, habla con ella y siempre le acompaña, sobre todo en los días en que se enferma, allí está ella para cuidarle. Si él me lo dice, yo se lo creo, porque al final todos sabemos que la gente muere sólo si nos olvidamos de ellos.

Aquí paro mi relato, con aroma de Café, como mi Nono, ahora salgo corriendo porque quiero comprarle una torta a mi hermana, digna de una princesa como es ella.

Besos para todos. Se les quiere mucho.

27.10.08

Su primera primavera



Es sábado 25 de Octubre. Me despierto en Caracas, escucho a mi mamá cantar cumpleaños en la otra habitación y salgo corriendo a presenciar ese momento mágico y único. Mi sobrina cumple un año, mi hermana ha pasado la noche en casa para darnos el regalo de amanecer con Victoria Eugenia en el día en que cumple un año de vida. Le cantamos el cumple pero la nena llora, le da sentimiento esa canción, cambiamos inmediatamente a otra que nos hemos aprendido porque es su favorita para que se calme y sonría.Lo logramos.

Yo la abrazo y no me lo creo, que sea su cumple, que esté en Caracas y que lo primero que haya visto al abrir los ojos sean sus ojos maravillosos, que en su primer año de vida brillan con una intensidad que sé que la vida no apagará jamás (y en caso de que lo intente aquí estaré yo para impedirlo).

Espero que me queden por ver muchas cosas buenas en esta vida, ver a mi sobrina cumpliendo un año, en brazos de mi hermana apagando su primera vela, ha sido una de las cosas más bellas que he visto desde que mi mundo es mundo. Me emocioné a rabiar y volví a ratificar que la felicidad es una cosa tan simple de conseguir, que está allí al alcance de la mano y la mía está en manos de mi sobrina. Mi sobrina, esa que hace doce meses me hizo tan feliz con su llegada al mundo, que ahora me habla y me dice cosas que me arrugan el alma, adora a Kitty (sí Nany, adora a Hello Kitty), repite su nombre mientras señala a esa muñequita que tanto gusta en esta familia. A qué no es bonito?

Cosas simples, maravillosas, que rodean nuestro día a día, yo no sé ustedes pero yo no me las pierdo, todo lo contrario, las disfruto porque sé que su primer cumple es uno solo y aunque vendrán muchos, muchos y muchos, éste será inolvidable.



La torta de mi Sobrina, pintada a mano por uno de mis cuñados, es un Hello Kitty de Halloween, yo la bauticé Hell Kitty (había bebido mucho vino tinto cuando se me ocurrió este chiste tan tonto).

Besitos para ustedes. Feliz Semana.

19.10.08

La vida son dos días

Y en uno de ellos llueve.

Ese es uno de los refranes que más me gusta escucharle al pisha de cai. Siempre que lo escucho de sus labios me recuerda lo rápido que todo pasa y que debemos aprovechar cada segundo que nos dan.

Debo reconocer que desde hace algún tiempo me dedico a eso, a aprovechar cada momento, no pensar mucho en el siguiente y tratar de vivir lo que tengo ahora, porque el mañana aunque lleno de planes, es eso, un mañana y no sabemos que nos depara, así que para que preocuparse por algo incierto?

Está atardeciendo en un lugar con una vista paradisíaca, estamos paseando mi madre, mi tía, mi hermano, el pisha de cai y yo, hablamos de muchas cosas, entre ellas de las caídas, pero no las caídas de la vida porque de esas preferimos no hablar, de esas nos levantamos y a lo mucho nos limpiamos las rodillas y seguimos caminando, hablamos de otras, de las caídas de la calle y nos reímos al recordar la caída de mi tía esa misma tarde en una de esas calles de ese lugar tan especial, recordamos la caída porque todo quedó en un susto y luego nos provocó todas las risas que las caídas que no son de la vida, sino de la calle, provocan. Mi madre nos cuenta que una vez se cayó en el centro de Caracas y unos desconocidos se rieron mientras le ayudaban a levantarse, mi madre, muy ella (y por eso me río mientras escribo este texto) se levantó, se limpió las rodillas y les dijo: señores, de qué se ríen? se cayó Mayte Delgado frente a las cámaras de televisión, no me voy a caer yo? y siguió tan tranquila caminando dejando a los desconocidos con cara de ponchados. Mi tía, mi hermano y yo soltamos una gran carcajada y el pisha de cai nos miraba esperando que le explicáramos cual era el chiste de aquel cuento y es que ese momento, ese momento para quien no sea venezolano quizás no tiene sentido, pero si eres venezolano y sabes de lo que habla pues seguramente te resultará muy cómico, y si conoces a mi mamá y escuchas como echa el cuento pues te aseguro que no pararás de reír, yo misma estoy muerta de la risa intentando relatarlo.

Reírnos junto a personas que amamos de algún chiste tonto que solo entendemos nosotros, reírnos sabiendo que somos afortunados porque estamos juntos a seres que queremos y además en un lugar con un atardecer paradisíaco, saber que podemos compartir tantas cosas simples y hacerlas grandes te hace darte cuenta que es ese el sentido que debemos darle a lo que hacemos, disfrutar cada momento como si fuera único porque en realidad lo es, este momento es único. Así que el único esfuerzo que debemos hacer es disfrutarlo cuando es bueno.

Están pasando muchas cosas en mi vida, muchas, disfruto este día, mientras tengo a mi mamá y a mi tía en la cocina de mi casa preparando algo rico para nosotros, porque este momento en que las tengo a ellas, esta es mi única realidad y garantía, así que las disfruto y mañana ya se verá. Ya se verá.

Besitos para todos, gracias mil por los comentarios, disculpen pero sigo perdida por un tiempito, espero me sepan esperar, tengo ganas de consentimiento, risas y chistes tontos, vuelvo en un ratico.

7.10.08

Ojalá que la felicidad

Ojalá que la felicidad fuera tan contagiosa como el bostezo, el mundo sería definitivamente un lugar mejor.



(Cosas tontas que pienso al ver que mi bostezo contagia a tres personas más en pocos segundos)

30.9.08

Mi mamá me mima

Mi mamá me ama.

Mi tía que ha venido con ella, por primera vez a Amsterdam, también me mima y me ama.

Y yo, para no quedarme atrás, las mimo y las amo a las dos por igual.

Así estamos.

Besos para todos, feliz semana.

22.9.08

Diez meses de vida

Sólo diez meses de vida.

Sólo diez meses.

Y es hoy, a diez meses de su nacimiento, que mi sobrina comienza a dar sola sus primeros pasos en la vida.

Espero que caminando por esta vida encuentre siempre en su camino pura felicidad y amor.


Besos para todos. Feliz semana.

19.9.08

Cambios

Mientras escucho a Lenine y Julieta Venegas cantar la canción Miedo, leo en voz alta parte de la letra de esta canción que me gusta tanto:

"El miedo es una raya que separa el mundo
El miedo es una casa donde nadie va
El miedo es como un lazo que se aprieta en nudo
El miedo es una fuerza que me impide andar"



"El primer enemigo del hombre es el miedo. Eso decía Castaneda en su libro Las enseñanzas de Don Juan. Lo has leído?" me pregunta mi amigo que unos segundos antes escuchaba con detenimiento lo que leía.
"Sí, pero hace algún tiempo y por lo visto con tan poco interés que no recuerdo esa parte" le respondo.

Lo leí durante la Universidad, en los primeros años de carrera, obligada por la profesora que peor recuerdo de todo mi paso por la Universidad. Era ese tipo de personas a las que quieres o no, por lo menos así lo veía yo y, en mi caso, desde el principio me uní al gran grupo que decidió no quererla, sinceramente no sé que ha sido de la vida de esa profesora, tampoco me ha interesado mucho saberlo.Debe ser triste ser profesor y estar un año hablándole a tus alumnos y luego que mucha gente no quiera ni recordarte... Supongo que al final algo de certeza hay en aquello que nos recuerda que todos recogemos de alguna manera lo que sembramos.

Yo quería hablar de los Cambios y mientras escribía llega esa música, letra y las palabras de mi amigo que me traen con claridad lo que quiero transmitir. Y es precisamente eso. Miedo a los cambios.

Creo que mucha gente le teme a los cambios, por eso no son capaces de dar un giro en un momento determinado a la vida que les rodea y que no les llena plenamente. Cambiar no siginifica necesariamente dar la vuelta a la página del libro que vivimos sino ser capaces de reescribirla para rodearnos solo de aquello que nos llena la vida de cosas buenas.

Cambiar, es una palabra que paraliza, mucha gente le teme, porque asocian el cambiar una situación con cambiarse a sí mismos. Yo en estos momentos no quiero cambiar como persona, siento que todo lo que tengo en mi interior es lo que necesito, pero no me lo pienso dos veces en cambiar algo del entorno si me incomoda. Porque estoy convencida que podemos ser felices con nosotros mismos pero si el entorno no es agradable, terminaremos contaminándonos el alma, lo queramos o no.

Igual hay cambios que no necesariamente vienen de la mano con algo malo, yo no me vine a este país por ejemplo, porque quería cambiar Venezuela, nunca fue así, no vine huyendo de nada ni de nadie, era muy feliz allá y todo me iba de maravilla, decidí cambiar, sin miedo, porque en aquel momento mi alma me lo pedía (y yo normalmente le doy a mi alma todo lo que me pide). Fue un cambio positivo, pero nunca lo hice huyendo de un entorno que no me convenía, todo lo contrario, mucha gente que me conocía en aquel momento siempre me preguntaba porqué lo hacía y yo simplemente me limitaba a decir lo que sentía y era que quería ver que tal era vivir en otro lado, probar lo que el mundo tenía para ofrecerme. Tengo una familia maravillosa que siempre me apoya, mis padres nunca me dijeron nada negativo para hacerme desistir de la idea, ni menos se asustaron porque entre otras cosas dejaba un buen empleo (me habían hecho una muy, pero muy buena oferta laboral unas semanas antes de partir).

Quizá eso me ha ayudado a no temer a los cambios, el saber que la gente que me quiere siempre me apoya en las decisiones y eso, quieras o no, es un gran alivio.

"El miedo es una fuerza que me impide andar" escucho nuevamente en la canción de Lenine y Julieta, me gusta escucharlo teniendo la conciencia de saber lo que esas palabras significan, cuando temo a algún cambio, siempre termino hablando con mi viejo, un hombre muy sabio y muy bueno, que afortunadamente es mi papá, siempre le llamo porque me hace sentir segura con una frase que me repite desde pequeña: "tú eres tú y tú pasas", quizá es por eso que he tenido siempre la fuerza suficiente para pasar esa línea que es el miedo y que según la canción separa el mundo, supongo que lo separa entre los que temen a los cambios y los que no.

Me siento mejor desde mi lado de la línea, sin miedo ( cuando lo siento, llamo a mi papá)

Besos para todos. Feliz fin de semana.

16.9.08

Quince años

A Laura le molestaba la belleza de Teresa, con catorce años alguien bello es doblemente más bello cuando a esa edad se espera acné, cuerpos raros que todavía no terminan de formarse, caras raras que no logran definirse, tal cual como en el caso de Laura, por eso no le perdonaba a Teresa que fuera por la vida con una sonrisa y les recordara que aquel mal llamado pubertad no atacaba a todos por igual.

Todos los días al entrar a clases Teresa saludaba a todas con el " Buenos días" que su mamá le había enseñado desde que era una niña "Teresa no importa donde llegues siempre debes dar los buenos días o las buenas tardes". Y Teresa, que además de bella era muy obediente, así lo hacía. Pero Laura lo odiaba, ella era la única que no respondía a ese saludo, porque a su edad y sin haberse llevado muchos palos ya era lo suficientemente amargada para odiar a una persona que además de bella fuera simpática.

Teresa estudiaba en una escuela que en Venezuela llaman de niñas bien. A sus 22 Teresa pensaba que en realidad eso de Bien, venía por lo bien mal intencionadas que eran casi todas sus compañeras, pero en aquel momento, con catorce, sentía orgullo de poder estudiar en el mejor Colegio de su urbanización. A los padres de Teresa les costaba mucho pagarlo y eso lo sabían todos, incluso Laura. Quien tenía de fea lo mismo que de mala gente, solo que cuando se tienen catorce las personas no llamamos a las cosas por su nombre, en aquella época la definían como poco agraciada y un poco difícil. Pero la verdad era esa, era fea y mala gente.

De que Laura era fea Teresa lo supo desde siempre, la maldad era algo que no supo sino un poco más tarde, quizás en un momento un tanto cruel.

Era la época de los quince años, esa época donde todas invitan a todas para sus fiestas. Teresa ya sabía que a ella esa fiesta no le tocaba, sus padres le habían explicado que el dinero no les daba y que le comprarían algo de ropa y le cantarían el cumple pero que no podían hacer la fiesta soñada, prometían que algún día tendría no solo una fiesta sino 100 que la compensarían. A Teresa no le importaba mucho, pensaba que disfrutando de las fiestas de sus compañeras una a una podría vivir finalmente una gran fiesta, su hermana mayor que era muy buena costurera le tenía el vestido perfecto, uno al que le quitarían, pondrían, cortarían, alargarían a un precio que todos podían permitirse (así nadie notaría que era siempre el mismo vestido) y para regalar llevaban meses bordando unos bolsos muy bonitos que para suerte de ellas estaban de moda.

Quince, esa era la edad que todas cumplirían en los siguientes meses y el número de niñas que los cumplirían en el salón de clases. Teresa soñaba cada noche con todos esos quince cumpleaños que viviría como propios y que no le harían extrañar para nada una gran fiesta.

Laura por su parte llevaba todo ese tiempo planificando la manera de lograr que Teresa no fuera invitada a ninguna fiesta. El motivo era simple: no quería verla brillar en ninguna parte, no en su fiesta y menos aún en las demás. Una noche, mientras Teresa soñaba en bailes y tortas, Laura tuvo una idea que su mente malvada consideraba buena, decirle a todo el mundo que Teresa luego de clases cada día tenía que trabajar ayudando en una heladería, ella lo sabía porque la había visto, pero estaba segura que la mayoría no lo sabía " por qué no lo he dicho antes!" se recriminaba, es por eso que aquella noche Laura no durmió bien, no podía esperar a que las horas pasaran para poder destruir de una vez y para siempre la sonrisa de Teresa,la chica Bella y Simpática a la que odiaba con todas sus fuerzas.

Y así lo hizo, contó eso, ese detalle que en otras urbanizaciones, ciudades o países habría pasado desapercibido, pero para mala de suerte de Teresa, en su urbanización no fue así. Laura añadió además que tenía que trabajar para mantener a sus padres y que gente como ella no debía mezclarse con las de su clase. A todas les lavó el cerebro, a todas las convenció.

Teresa no recibió ninguna invitación.

Con veintidos años las cosas adquieren otra perspectiva, era por eso que Teresa ya no recordaba lágrimas derramadas, no sólo por la decepción, sino por todo el esfuerzo que su hermana había invertido entre vestido y regalos. Pero todo pasa. Incluso lo que en un momento determinado nos ahoga en llanto. Es por eso que todo se había olvidado hasta esa tarde, la tarde en la que Teresa entraba en la tienda de fotos para sacarse una para el pasaporte que la llevaría a recorrer el mundo por 6 meses antes de estudiar un Postgrado que algún país había financiado y que le prometía un futuro maravilloso. Tenía mucho dinero para su edad, un premio nacional de literatura le había abierto las puertas a un viaje para ir por el mundo sin sentirse culpable monetariamente. La vida le sonreía a Teresa, "de vuelta" diría su madre para terminar con una frase que le gustaba mucho utilizar " porque mi niña siempre ha sido una persona buena" .

Al entrar en la tienda vio a una empleada, joven como ella, que tenía una cara fea y amargada (algunas cosas nunca cambian), la reconoció inmediatamente, era Laura, esa misma Laura que se sentía superior, trabajaba en esa tienda porque nunca pudo terminar la universidad, sus padres perdieron todo el dinero con esas vueltas locas que da la vida y le tocaba trabajar duro tomando fotos todo el día a gente que como Teresa, podía viajar a lugares donde ella quizás no llegaría jamás.

Laura le contó todo a Teresa con pelos y señales, con esa facilidad verbal que solo da una vida llena de cosas trágicas, le hablaba con tanta familiaridad que a Teresa le pareció que Laura había olvidado todo el daño hecho. Por eso decidió no contarle nada.

"Y tú Teresa, vienes a tomarte una foto para el Pasaporte?" preguntó Laura, "sí" respondió Teresa, "te vas de viaje?", "no, solo me lo quiero sacar para el futuro, porque uno nunca sabe"

Teresa salió de esa tienda con foto en mano y Laura quedó contenta al saber que aunque Teresa seguía siendo tan bella como siempre, por lo menos ella tampoco viajaría.

Y allí dejamos a Laura, trabajando en esa tienda, soñando con un ascenso que quizás tardará 10 o 20 años en llegar, mientras Teresa en estos momentos, se bebe un café en una taza comprada en alguno de los diferentes países que visita continuamente, es un café que su madre quien la viene a ver seguido al país donde vive actualmente le trae con mucho cariño, nada ha cambiado para ella, sigue siendo igual de feliz que siempre, con el amor de los suyos, solo que le va mejor que antes, mejor económicamente, ya ha tenido esas 100 fiestas que sus padres le prometieron y siempre regala algo hecho por ella, cosa que sus amigos actuales siempre aprecian, y mucho.


De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : "la vida te da sorpresas"

11.9.08

Caos Calmo

En mi oficina ayer despidieron a dos personas.

Fue un día extraño porque desde que trabajo aquí nunca habían despedido a nadie, al llegar a la oficina nos anunciaron una reunión inesperada y nos avisaron que habían tomado la decisión de despedir a dos personas, al segundo aclararon que los despedidos no estaban entre los que estábamos reunidos, a los dos les habían despachado a sus casas antes de que nos anunciaran todo.

Uno de los que despidieron es un buen amigo. Alguien simpático y que siempre tenía una sonrisa en la cara para todos, era de los que llegaba primero a la oficina y se iba de último, estos detalles te hacen pensar que la decisión fue basada en números y no en nada personal, porque de llegar a ser algo personal este hombre quizás habría sido el último en salir y apagar la luz.

Sinceramente me dio tristeza la idea de no verle a diario, no que perdiera su trabajo, el resto de mis compañeros en general basaron su preocupación en el hecho de que este hombre no tuviera trabajo, yo insistí varias veces que eso era lo que menos me preocupaba y relataba mi posición desde un punto de vista objetivo, aclarando que preocuparse por perder el empleo en un país como éste era una perdedera de tiempo, porque aquí si te despiden te pagan mucho dinero y luego mientras encuentras trabajo el gobierno te mantiene pagándote un buen salario. Tampoco le doy importancia a un despido porque siempre he considerado al trabajo como una parte de tu vida, pero no la fundamental, entonces que te despidan puede hacer que pases un tiempo de readaptación pero no debería ser algo que te quite tanto el sueño, porque no es tu alma, ni tu familia, ni un ser querido lo que te quitan, ni tu esencia, es un simple trabajo. Nada más.

Quizás el que vea las cosas tan claras viene de la mano de mi experiencia en un país como Venezuela donde la situación económica y laboral es totamente distinta, yo no puedo ver en este país nada que me asuste porque todos los fantasmas laborales y económicos ya me los espantaron por aquel lado. Al final es una gran ventaja.

Les aseguro que si hubiera sido yo la elegida para salir de la oficina, hoy estaría muy tranquila, porque este país te lo permite. De eso ha hablado mi amigo Sulaco en su bitácora muchas veces y creo que quien no viva en una sociedad como la holandesa, le costará entender que el que te despidan en este país no es ninguna tragedia, muchas veces puede llegar a ser incluso una gran bendición (por el buen dinero que te toca y que te permite irte de vacaciones un buen tiempo).

Después del caos viene el calmo

Anoche fui al cine con un buen pana, vi la película italiana Caos Calmo y sentí como siempre que me venía como anillo al dedo y otra vez,como casi siempre en mi vida, todo encajaba.

Les digo que la película es muy buena, la recomiendo, no es la mejor película que he visto en mi vida pero me parece que es una película que todos debieran ver. La historia gira alrededor de un hombre exitoso a nivel laboral que teniendo el trabajo como prioridad, deja a un lado todo lo demás y se da cuenta tarde y de una manera muy cruel lo grave que esto puede llegar a ser.

Al salir del cine nos sentamos a tomar algo en un sitio donde veíamos por completo la Plaza Rembrandt de Amsterdam, iluminada con esa luz que solo tiene la Amsterdam nocturna, entre copas y palabras compartidas los dos respiramos al saber que muchas cosas todavía no tendremos claras en la vida (y quizás nunca las tendremos) pero si algo habíamos aprendido y muy bien en esta vida es que la familia y los amigos están muy por encima del trabajo en el que inviertes parte de tu día.

Y el que no lo tenga claro, que no se preocupe, tarde o temprano a todos nos toca pasar por un Caos Calmo particular.

Un beso enorme para todos.

7.9.08

Dos portadas



Siempre he pensado que la vida tiene dos portadas.
Lo recordé al comenzar a leer un libro que me regalaron las pasadas navidades.


El libro traía dos portadas de esas de papel que envuelven los libros hoy en día. Sinceramente las dos portadas de papel, que eran exactamente copia la una de la otra, no me molestaron hasta la página 107, aquel día se me hizo complicado pasar de página sosteniendo tanta portada junta, así que decidí botar una de las dos a la basura. Y pude continuar leyendo tranquilamente unas páginas más.

Al día siguiente quise seguir leyendo, recordé que el libro lo había dejado cerca de mi bañera, pues era allí donde leía las páginas el día anterior mientras me tomaba una copita de un vino que un buen amigo me había obsequiado. Al agarrar el libro entre mis manos sentí que la contraportada estaba mojada e inmediatamente me di cuenta que no era de agua, sino de cloro. Limpiando la bañera algún cloro se habrá derramado, no me di cuenta y al terminar de leer, puse el libro allí, quedando empapado. Retiré la portada, la sequé como pude pero quedó medio arruinada, cuando ya se me había pasado el disgustico que deja cometer un error tan tonto, comencé a leer la página 111: " en la vida normal, nada encaja, nada cuadra, o mejor dicho casi nada encaja... porque, en lo que a simetrías, similitudes y demás carcajadas del destino se refiere, lo más que se puede afirmar es que se producen a veces sí y... a veces no..."

No pude evitar reirme por la ironía, porque en mi vida normal por regla general ocurre todo lo contrario, todo encaja, todo cuadra, o mejor dicho casi todo encaja (discúlpeme Carmen Posadas por llevarle la contraria, no se me ofenda que no es nada personal, si lo fuera ya no iría por la página 215 de su libro). Incluso con estas dos portadas, todo encajaba una vez más, ya que hasta la página 107 me había preguntado una y otra vez el porqué tenía dos portadas, no me hacía falta tener dos, por eso decidí botar una, esa misma que al día siguiente me haría falta porque al arruinarse una podría haber usado la otra que tenía de reserva pero decidí botarla aún cuando el azar y la fortuna me habían dado dos para enfrentar ese destino.

Leyendo a Marce , vino a mi mente ese hecho. Aunque estoy convencida que el azar y la fortuna juegan un papel muy importante en nuestras vidas, también creo que es en nuestras decisiones donde tomamos la palabra y lo marcamos todo para siempre.

Las dos portadas de mi libro es un ejemplo simple y quizás hasta tonto, pero es tan trascendental como todo lo demás que en mi vida finalmente siempre termina encajando. No era mi destino que se me arruinara una portada, porque tenía dos, fui yo quien decidió no tener una extra y al final me quedé sin el chivo y sin el mecate (como decimos en mi país para decir sin lo uno ni lo otro).

Yo creo que en nuestras vidas siempre tenemos dos portadas, cada una preparada para la decisión que tomemos, ninguna de ellas es el único destino que nos corresponde, ninguna de ellas nos hará más o menos felices, sólo van conectadas a un sí o no que digamos en un momento determinado, y eso afecta el resto de nuestras vidas, pensamos que lo que pasa es lo mejor y es cierto, es lo mejor porque es lo que decidimos hacer que pasara, pensamos que la persona que elegimos fue la mejor y también lo es porque es a la que aceptamos en el momento que tuvimos que decidirlo, pero no significa que con cualquier otra persona a la que no aceptamos en un momento determinado no habríamos sido tanto o más felices, eso no lo sabremos, tampoco significa que las decisiones que tomamos no las podamos cambiar, porque finalmente todos podemos elegir en un momento determinado botar la portada vieja y darle la bienvenida a una nueva, porque en la vida normal no hay una persona tan tonta como yo encargada de las dos portadas que bota una sin pensarlo, en la vida real normalmente la fortuna y el azar te cuidan muy bien esa nueva portada, la guardan para ti llegado el caso de que la que decidiste conservar se te llene de cloro y se arruine. Al final siempre tenemos otra oportunidad, porque la vida, esa no es tonta, esa te cuida la segunda portada y nunca la bota, la reserva para ti, por si la necesitas.

Yo estoy contenta con la portada que elegí, no del libro (con esa me agarré una voladora como diríamos en mi país) sino con la portada de mi vida normal, esa hasta ahora se llena con aroma a rosas, y la rosa normalmente no tiende a mezclarse con el cloro tan fácilmente, pero si lo hiciera, ya sabré que hacer (porque a mi se me arruinan portadas sólo una vez, no dos).

Besitos para todos. Feliz Semana.

Gracias mil por sus palabras de apoyo en mi post anterior. Les prometo que me sentí mejor incluso a las pocas horas de haber escrito el post, y es que me tocaba desahogarme...

2.9.08

Ando triste hoy

Hace algunos días, no podía quedarme dormida, entonces me puse a preguntarle al Pisha de Cai las tonterías que me pasan por la cabeza cuando no puedo quedarme dormida , le dije si él pensaba que la vida tenía sentido y él me respondió con esa tranquilidad con la que responde todo, que él creía que no, que el sentido se lo teníamos que dar nosotros mismos.

Hoy me enteré que la madre de una amiga murió hace un par de meses, la señora sufrió mucho con una enfermedad que duró poco pero pareció eterna, me he sentido muy triste por eso. No puedo evitarlo. Me pongo en su lugar y bueno, me siento muy mal.

Entonces recuerdo esas palabras del Pisha de Cai, sobre que la vida no tiene sentido y tenemos que dárselo nosotros...

Mientras, intento espantar la tristeza con música.


Quiero que mi mamá viva muchos años, muchos (ella y todos a los que quiero).


Estoy triste. Ya se me pasará.

Besitos para todos

29.8.08

Ser universal

Hay una certeza que tengo hace tiempo y el leer a mi Nany esta mañana me lo confirma.

La gente que emigra, sin quererlo o no,se convierte en un ser universal. Pero yo hablo de aquellos que emigran de verdad, que se llevan a su patria en el corazón y se meten en la nueva patria con los pies y el alma.

Cuando me vine a Holanda a vivir, yo era sólo venezolana, nacida y criada en Venezuela, amaba a mi tierra tanto como ahora aunque debo reconocer que tenía menos conciencia de ese gran amor que le tengo, pero siempre me sentía venezolana, únicamente venezolana.

Recuerdo a un amigo, hijo de chilenos, que trabajaba conmigo en Venezuela, antes de venir a vivir a Holanda me dijo que cuando emigrara yo no iba a ser más de ningún lado, porque con los años yo ya no sería una venezolana en mi tierra, ni una holandesa en Holanda. Debo reconocer que sus palabras entraron en mi alma de una forma rara, sembrando miedo.

El tiempo es el único que nos dice finalmente como son las cosas. Y nisiquiera con aquella afirmación tan rotunda de mi amigo ha hecho una excepción, porque a pesar de toda la lluvia que ha caído entre esas palabras y este post de hoy, me alegro al ver que sus palabras no han resultado tan ciertas en mi caso, yo no dejé de ser venezolana, soy holandesa y venezolana a la vez, así me siento, de esos dos lados y a la vez del mundo porque compartiendo mi vida con un español, finalmente tengo un poco de España en mi corazón también (un poco que pesa mucho y es de gran importancia).

Osea, soy Universal.

No me divido entre países ni añoro lo que dejé, porque yo no he dejado nada. He ganado viniendo de donde vengo y viviendo aquí, he mezclado las cosas buenas de los dos lados y me he hecho universal. Universal en el sentido de saber que no necesito estar físicamente en un sitio para sentirme de allí, que estoy hecha de aquello que he aprendido viviendo en donde vivo y de haber vivido donde he vivido. Eso responde al porque me siento como si hubiera salido sólo ayer de Venezuela cada vez que vuelvo, de no sentirme rara en mi tierra sino como si fuera ayer que decidí ir a ver que me ofrecía el mundo.

Me siento tan venezolana como ayer, a la vez holandesa y con tanto camino recorrido lo suficientemente universal para saber que nunca dejas de pertenecer a los sitios donde has amado, llorado, bebido y comido rico

Besos para todos. Se les quiere mucho. Feliz fin de semana.

26.8.08

"Yo quiero ser...

Feliz. Lo más que se pueda"

Eso es lo que Luisa había escrito en la redacción que la Maestra de tercer grado les había hecho escribir como ejercicio de la clase.

Veinte años después de aquella redacción, Luisa se reía contándole la historia a Bernardo, su amigo Mexicano, mientras escuchaban rancheras juntos con un tequila que Bernardo había traído de México.

La Maestra me llamó a su mesa con enfado Bernardo, amigo sinceramente me asusté, recuerdo que caminé con las piernas temblando hacia su escritorio.

"Luisa!", me gritó, sí, así como te lo cuento Bernardo, me gritó para luego decirme "porqué sólo escribiste una línea en la redacción sobre lo que quieres ser, había dicho muy claramente que quería 10 líneas mínimo y un máximo de 15, una no es suficiente"

"Maestra" , respondí muerta de miedo Bernardo, "usted preguntó que quiero ser cuando sea grande, y le he respondido lo único que quiero ser y eso hace una línea, porque yo lo quiero es ser Feliz. Lo más que se pueda"

Todos mis compañeros rieron al unísono. La Maestra se enfadó todavía más y me puso como castigo escribir 500 veces la oración: "Debo hacer lo que La Maestra me dice" y así, no pude asistir ni al primer, ni al segundo recreo, estuve toda aquella mañana escribiendo las benditas oraciones, La Maestra se quedó conmigo una hora más luego de clases porque ella quería salirse con la suya y que yo cumpliera el castigo. Mi mamá la pobre se quedó esperando toda la hora, apenada porque siempre le hacía pasar esos malos ratos en la escuela, malos ratos por rebelde, según aquella Maestra.

Ya sonaba La Ranchera "Te Solté La Rienda" y Luisa y Bernardo habían detenido el cuento para brindar y cantar juntos.

"Entonces mijita, escribiste las 500 oraciones o qué?" preguntó Bernardo.

"Bueno, en realidad le escribí 501 oraciones"

"501? pos como así?"

En las primeras quinientas escribí lo que me había impuesto:"Debo hacer lo que La Maestra me dice"

Y en La 501 le puse una ñapa:" Pero quiero ser Feliz. Lo más que se pueda"


Veinte años después, a pesar del castigo impuesto, Luisa se seguía saliendo con la suya, mientras bebía Tequila oyendo Rancheras y cantándolas con su amigo Bernardo, era Feliz, lo más que se podía.


Besos para todos. Feliz Semana.

20.8.08

Señales, Lotería, Teléfono

Cuando era pequeña siempre acostumbraba a interpretar señales. Pero no señales de tránsito, esas hasta el día de hoy no las domino bien y no me da verguenza reconocerlo, la verdad sea dicha.

Yo me refiero a señales de la vida. Aprender a leerlas me tomó tiempo pero llegó un momento que las dominaba como si yo hubiese nacido para interpretar el mundo con todo lo bueno y lo malo que aquello conlleva.

Digo lo bueno porque siempre me anticipaba a cosas que nos beneficiaban a todos y malas porque las desgracias las veía también con tiempo (aunque eso no me permitía prepararme con tiempo porque para lo malo uno nunca está preparado así lo vea con años de anterioridad)

Era por eso que podía ver números que saldrían en la lotería, predecir que llegaría visita inesperada hasta con un día de anticipación (lo cual preparaba a mi madre para recibir lo inesperado de una manera esperada), saber si todo iría bien incluso con una tragedia grande de por medio (lo cual siempre aliviaba a mis padresporque si yo lo decía así sería), saber las notas exactas que sacaría en cada materia de la escuela y con cuáles debía tener cuidado (cosa beneficiosa en una etapa escolar), entre otras muchas cosas, pero también estaban las malas, aquellas que no me atrevía a decir, como aquella vez que supe que la mejor amiga de mi abuela moriría, no le dije nada a mi abuela porque aquella parte mía tan acertiva de pequeña no venía bien cuando hablaba de cosas malas, es por eso que cuando la señora murió ( unos meses después) y vi a mi abuela tan triste, me alegré de haberme mantenido calladita porque lloró tanto mi abuela que supe que de alguna forma le había ahorrado meses de lágrimas y sufrimiento.

Hablemos de la lotería, saber el número que saldrá en la lotería en Venezuela es quizás una de las mejores cosas que te puede pasar, la lotería es muy importante en nuestro país, allí casi todo el mundo cree que su vida puede cambiar con un número (incluyéndome), de alguna manera yo se las cambiaba muchas veces, en pequeños o grandes montos dependiendo del día, las ganas y La Panchita, La Panchita es una tira cómica que aún hoy en día sigue apareciendo en un periódico venezolano , es una tira cómica un poco erótica,vista con mis ojos de adulta, pero con mis ojos de niña veía a una mujer donde por todos lados aparecían números y yo sabía exactamente al verla qué número me decía con toda su anatomía.

En aquella época mis padres no se andaban con esos rollos existenciales de los traumas que ver cosas semi eróticas pueden causar en los niños, y lo agradezco, es por ello que yo veía por muchos minutos esa Panchita diaria buscando un número con el permiso de mis progenitores que sin interesarse mucho por la psicología infantil finalmente usaron la mejor y me hicieron crecer sin traumas, viendo números donde todos los demás hijos de padres que se leían libros y libros de psicología veían solo tetas.

Así, tengo flashes en mi memoria donde me veo de niña sentada en las piernas de mi madre, con vecinas haciendo cola esperando por un número y yo con la panchita en la mesa señalando lo que veía, viéndolas a todas salir corriendo a por el número que en pocas horas ya se había vendido todo por la zona donde vivía. Mis padres jugaron muchas veces y muchas veces ganaron, los premios que más me gustaba repartirles era en la víspera de navidad, pero ese mérito me lo llevaba yo con mi padre que de tanto estudiar números de contabilidad en la vida, también los podía anticipar, casi siempre la pegábamos y en mi casa llegaba navidad cuando la lotería de Caracas o del Táchira anunciaba el número que compraba en casa muchos regalos y buena comida.

Ese don muchas veces no es tan divertido, pensarán ustedes que me contradigo porque al ver las cosas tan claras debería haberme generado mucha diversión sabiendo lo bueno que me venía con tiempo, y sí, en eso les doy la razón, esa parte es divertida, pero está la otra, la de las cosas malas que hoy en día muchas veces veo con tanta claridad como las buenas. Igual que cuando era niña. Y es que cuando eres grande la conciencia de lo malo adquiere un significado más importante y por lo tanto, es más doloroso.

Uno de los ejemplos más recientes que tengo, y que puedo contar, fue en Febrero de este año, estando en casa de mi abuelo Valentín le dije que debía poner una línea telefónica para así poder llamarle, el viejito me miró extrañado porque todos sabemos que él nunca ha necesitado una línea en casa porque su vecina que toda la vida ha tenido un teléfono siempre le insistió que mientras ella viviera él podía recibir todas las llamadas en su casa, lo cual implicaba que la amable señora cada vez que a nosotros nos daba por llamar tuviera que salir corriendo a la casa de mi abuelo y gritarle que tenía una llamada (lo de correr era porque las llamadas siempre venían de otra ciudad o de otro país como en mi caso). Cuando mi abuelo llegaba a su casa (y mi abuela Paulina cuando vivía) ella les recibía con una sonrisa y el teléfono en la mano mientras les decía es fulanito o menganito desde Caracas, desde Acarigua, desde Holanda. Siempre admiré su facilidad para pasar las llamadas como si ella fuera la recepcionista de mis abuelos y no haber contestado ni una sola vez con mala gana desde que yo tengo uso de razón y usamos esa línea para comunicarnos con nuestros abuelos.

Por eso la cara de mi abuelo fue un poema al verme insistiéndole en poner una línea en su casa. "Yo tengo teléfono mi negra", me respondía, "a mí no me hace falta poner uno en esta casa"

Unos días después la vecina murió.

Y mi abuelo ya tiene su propia línea.

15.8.08

Amsterdam y la música

En estos momentos estoy trabajando desde casa.

Mientras trabajo escucho música clásica y rancheras alternativamente, los obreros de la construcción que trabajan en el edificio que están construyendo en la parte de atrás de mi edificio, ponen esta música mientras trabajan.

Cada viernes por la mañana, alrededor de las nueve, el chico que conduce el camión que recoge la basura de mi calle siempre llega escuchando ópera con un volumen que alegra todos los corazones. La ópera que elige cada viernes (o la que suena justo cuando pasa por mi calle) está super bien seleccionada, por lo menos para mí que tampoco es que entienda mucho, pero me suena maravillosamente.

Por ese chico espero yo todos los viernes, a las nueve me ven como un clavel en mi ventana esperando lo que yo considero mi serenata privada, ya les conté el año pasado en este post el porqué de mi debilidad por la gente que se dedica a trabajar recogiendo la basura en Amsterdam, además de los motivos obvios que explicaba en aquel post, es porque realmente he descubierto en este gremio y en el de la construcción gente muy especial (aunque los que recogen la basura van ganando en mi lista entre piropos y serenatas).

El chico que todos los viernes escucha ópera (o me trae mi serenata, como lo quieran ver), recoge la basura con un sistema electrónico que se dedica a desenterrar los contenedores subterráneos donde se almacena la basura en mi calle, y con ese control remoto saca el contenedor y lo abre sobre el camión donde toda la basura va a parar, una vez terminado sigue su camino, conduciendo su camión, escuchando alguna pieza que hace su trabajo (y el mío porque cada viernes trabajo desde casa) muy agradable.


Muchos besos.Feliz fin de semana para todos.



Por cierto, a todos los que leyeron el año pasado mi post de John Bedankt en honor a los que recogen basura en las calles de Amsterdam, les debo un segundo post explicándoles como les han impuesto multas a estos fabulosos señores que además de limpiar nuestras calles nos piropean, por ese mismo motivo, por piropear me los han multado... y es que a las holandesas aquello no les gusta tanto, pero ese cuento merece un post completo que vendrá y pronto!

12.8.08

La ventana discreta



Que tan equivocados podemos llegar a estar, si
pensamos que todo lo que vemos es todo lo que hay.





Caminaba por mi calle, regresaba de cenar con unos amigos, serían quizás las dos de la mañana, la luz de la calle llenaba el aire de melancolía, una de esas melancolías que a muchas almas les podría dar tristeza, pero a mí no, no en ese momento.

Al llegar a la esquina observé a través de su ventana a uno de mis vecinos,estaba sentado frente a su computadora, escribiendo algo, me le quedé viendo y sólo le quité la mirada de encima al darme cuenta que me estaba pasando de indiscreta, en realidad tampoco pecaría de serlo, porque es indiscreto aquel que entra sin que alguien le dé permiso para entrar y en Holanda de alguna forma te lo dan,digo, el permiso de mirar.

Aquí casi nadie cierra las cortinas de sus casas, en mi calle hay muy pocas casas donde no puedes ver claramente el interior,la mayoría de las casas están abiertas al mundo, lo que no quiere decir que el mundo pueda entrar tan fácilmente en ellas.

Los holandeses muestran el mundo de su casa, dejando abiertas sus cortinas, cerrándolas solo lo necesario y dejando claro que en esas cuatro paredes no hay nada que esconder. Muchas casas nisiquiera tienen cortinas.

Es por ello que puedo llegar a ver a mi vecino mientras teclea algo en su computadora, a mi otro vecino en la ducha, a mi otra vecina mientras cocina para su novio, a mi otra vecina mientras lee un libro todas las noches o el vecino que juega con sus hijos sin parar, ellos también me ven a mi, desde sus mundos, el mío se les hace cercano.

Pero no es una ventana indiscreta la que vemos, tampoco nosotros lo somos porque como bien expliqué nos dejan mirar. Es una ventana discreta, discreta porque vemos muchas cosas pero no llegamos a verlo o saberlo todo, como ellos tampoco lo ven o saben todo de mí.

Miramos hasta donde se nos permite y dejamos ser mirados en la misma medida. Y aquel que no haya vivido en una sociedad como ésta, quizás le cueste entender que se puede ver mucho y a la vez saber tan poco.

Yo no sé que hacen o a que se dedican la mayoría de mis vecinos, tampoco me interesa, me conformo con aquello que pueda observar así como ellos se conforman con lo que muestro yo. Cada quien desde su lado de la ventana, cada quien con su vida.

Como la vida misma.

De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : "vivir y dejar vivir"