Mi mamá me mima
Mi mamá me ama.
Mi tía que ha venido con ella, por primera vez a Amsterdam, también me mima y me ama.
Y yo, para no quedarme atrás, las mimo y las amo a las dos por igual.
Así estamos.
Besos para todos, feliz semana.
Mi mamá me ama.
Mi tía que ha venido con ella, por primera vez a Amsterdam, también me mima y me ama.
Y yo, para no quedarme atrás, las mimo y las amo a las dos por igual.
Así estamos.
Besos para todos, feliz semana.
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30.9.08
52
Viven y Cuentan
Sólo diez meses de vida.
Sólo diez meses.
Y es hoy, a diez meses de su nacimiento, que mi sobrina comienza a dar sola sus primeros pasos en la vida.
Espero que caminando por esta vida encuentre siempre en su camino pura felicidad y amor.
Besos para todos. Feliz semana.
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22.9.08
48
Viven y Cuentan
Mientras escucho a Lenine y Julieta Venegas cantar la canción Miedo, leo en voz alta parte de la letra de esta canción que me gusta tanto:
"El miedo es una raya que separa el mundo
El miedo es una casa donde nadie va
El miedo es como un lazo que se aprieta en nudo
El miedo es una fuerza que me impide andar"
"El primer enemigo del hombre es el miedo. Eso decía Castaneda en su libro Las enseñanzas de Don Juan. Lo has leído?" me pregunta mi amigo que unos segundos antes escuchaba con detenimiento lo que leía.
"Sí, pero hace algún tiempo y por lo visto con tan poco interés que no recuerdo esa parte" le respondo.
Lo leí durante la Universidad, en los primeros años de carrera, obligada por la profesora que peor recuerdo de todo mi paso por la Universidad. Era ese tipo de personas a las que quieres o no, por lo menos así lo veía yo y, en mi caso, desde el principio me uní al gran grupo que decidió no quererla, sinceramente no sé que ha sido de la vida de esa profesora, tampoco me ha interesado mucho saberlo.Debe ser triste ser profesor y estar un año hablándole a tus alumnos y luego que mucha gente no quiera ni recordarte... Supongo que al final algo de certeza hay en aquello que nos recuerda que todos recogemos de alguna manera lo que sembramos.
Yo quería hablar de los Cambios y mientras escribía llega esa música, letra y las palabras de mi amigo que me traen con claridad lo que quiero transmitir. Y es precisamente eso. Miedo a los cambios.
Creo que mucha gente le teme a los cambios, por eso no son capaces de dar un giro en un momento determinado a la vida que les rodea y que no les llena plenamente. Cambiar no siginifica necesariamente dar la vuelta a la página del libro que vivimos sino ser capaces de reescribirla para rodearnos solo de aquello que nos llena la vida de cosas buenas.
Cambiar, es una palabra que paraliza, mucha gente le teme, porque asocian el cambiar una situación con cambiarse a sí mismos. Yo en estos momentos no quiero cambiar como persona, siento que todo lo que tengo en mi interior es lo que necesito, pero no me lo pienso dos veces en cambiar algo del entorno si me incomoda. Porque estoy convencida que podemos ser felices con nosotros mismos pero si el entorno no es agradable, terminaremos contaminándonos el alma, lo queramos o no.
Igual hay cambios que no necesariamente vienen de la mano con algo malo, yo no me vine a este país por ejemplo, porque quería cambiar Venezuela, nunca fue así, no vine huyendo de nada ni de nadie, era muy feliz allá y todo me iba de maravilla, decidí cambiar, sin miedo, porque en aquel momento mi alma me lo pedía (y yo normalmente le doy a mi alma todo lo que me pide). Fue un cambio positivo, pero nunca lo hice huyendo de un entorno que no me convenía, todo lo contrario, mucha gente que me conocía en aquel momento siempre me preguntaba porqué lo hacía y yo simplemente me limitaba a decir lo que sentía y era que quería ver que tal era vivir en otro lado, probar lo que el mundo tenía para ofrecerme. Tengo una familia maravillosa que siempre me apoya, mis padres nunca me dijeron nada negativo para hacerme desistir de la idea, ni menos se asustaron porque entre otras cosas dejaba un buen empleo (me habían hecho una muy, pero muy buena oferta laboral unas semanas antes de partir).
Quizá eso me ha ayudado a no temer a los cambios, el saber que la gente que me quiere siempre me apoya en las decisiones y eso, quieras o no, es un gran alivio.
"El miedo es una fuerza que me impide andar" escucho nuevamente en la canción de Lenine y Julieta, me gusta escucharlo teniendo la conciencia de saber lo que esas palabras significan, cuando temo a algún cambio, siempre termino hablando con mi viejo, un hombre muy sabio y muy bueno, que afortunadamente es mi papá, siempre le llamo porque me hace sentir segura con una frase que me repite desde pequeña: "tú eres tú y tú pasas", quizá es por eso que he tenido siempre la fuerza suficiente para pasar esa línea que es el miedo y que según la canción separa el mundo, supongo que lo separa entre los que temen a los cambios y los que no.
Me siento mejor desde mi lado de la línea, sin miedo ( cuando lo siento, llamo a mi papá)
Besos para todos. Feliz fin de semana.
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19.9.08
47
Viven y Cuentan
A Laura le molestaba la belleza de Teresa, con catorce años alguien bello es doblemente más bello cuando a esa edad se espera acné, cuerpos raros que todavía no terminan de formarse, caras raras que no logran definirse, tal cual como en el caso de Laura, por eso no le perdonaba a Teresa que fuera por la vida con una sonrisa y les recordara que aquel mal llamado pubertad no atacaba a todos por igual.
Todos los días al entrar a clases Teresa saludaba a todas con el " Buenos días" que su mamá le había enseñado desde que era una niña "Teresa no importa donde llegues siempre debes dar los buenos días o las buenas tardes". Y Teresa, que además de bella era muy obediente, así lo hacía. Pero Laura lo odiaba, ella era la única que no respondía a ese saludo, porque a su edad y sin haberse llevado muchos palos ya era lo suficientemente amargada para odiar a una persona que además de bella fuera simpática.
Teresa estudiaba en una escuela que en Venezuela llaman de niñas bien. A sus 22 Teresa pensaba que en realidad eso de Bien, venía por lo bien mal intencionadas que eran casi todas sus compañeras, pero en aquel momento, con catorce, sentía orgullo de poder estudiar en el mejor Colegio de su urbanización. A los padres de Teresa les costaba mucho pagarlo y eso lo sabían todos, incluso Laura. Quien tenía de fea lo mismo que de mala gente, solo que cuando se tienen catorce las personas no llamamos a las cosas por su nombre, en aquella época la definían como poco agraciada y un poco difícil. Pero la verdad era esa, era fea y mala gente.
De que Laura era fea Teresa lo supo desde siempre, la maldad era algo que no supo sino un poco más tarde, quizás en un momento un tanto cruel.
Era la época de los quince años, esa época donde todas invitan a todas para sus fiestas. Teresa ya sabía que a ella esa fiesta no le tocaba, sus padres le habían explicado que el dinero no les daba y que le comprarían algo de ropa y le cantarían el cumple pero que no podían hacer la fiesta soñada, prometían que algún día tendría no solo una fiesta sino 100 que la compensarían. A Teresa no le importaba mucho, pensaba que disfrutando de las fiestas de sus compañeras una a una podría vivir finalmente una gran fiesta, su hermana mayor que era muy buena costurera le tenía el vestido perfecto, uno al que le quitarían, pondrían, cortarían, alargarían a un precio que todos podían permitirse (así nadie notaría que era siempre el mismo vestido) y para regalar llevaban meses bordando unos bolsos muy bonitos que para suerte de ellas estaban de moda.
Quince, esa era la edad que todas cumplirían en los siguientes meses y el número de niñas que los cumplirían en el salón de clases. Teresa soñaba cada noche con todos esos quince cumpleaños que viviría como propios y que no le harían extrañar para nada una gran fiesta.
Laura por su parte llevaba todo ese tiempo planificando la manera de lograr que Teresa no fuera invitada a ninguna fiesta. El motivo era simple: no quería verla brillar en ninguna parte, no en su fiesta y menos aún en las demás. Una noche, mientras Teresa soñaba en bailes y tortas, Laura tuvo una idea que su mente malvada consideraba buena, decirle a todo el mundo que Teresa luego de clases cada día tenía que trabajar ayudando en una heladería, ella lo sabía porque la había visto, pero estaba segura que la mayoría no lo sabía " por qué no lo he dicho antes!" se recriminaba, es por eso que aquella noche Laura no durmió bien, no podía esperar a que las horas pasaran para poder destruir de una vez y para siempre la sonrisa de Teresa,la chica Bella y Simpática a la que odiaba con todas sus fuerzas.
Y así lo hizo, contó eso, ese detalle que en otras urbanizaciones, ciudades o países habría pasado desapercibido, pero para mala de suerte de Teresa, en su urbanización no fue así. Laura añadió además que tenía que trabajar para mantener a sus padres y que gente como ella no debía mezclarse con las de su clase. A todas les lavó el cerebro, a todas las convenció.
Teresa no recibió ninguna invitación.
Con veintidos años las cosas adquieren otra perspectiva, era por eso que Teresa ya no recordaba lágrimas derramadas, no sólo por la decepción, sino por todo el esfuerzo que su hermana había invertido entre vestido y regalos. Pero todo pasa. Incluso lo que en un momento determinado nos ahoga en llanto. Es por eso que todo se había olvidado hasta esa tarde, la tarde en la que Teresa entraba en la tienda de fotos para sacarse una para el pasaporte que la llevaría a recorrer el mundo por 6 meses antes de estudiar un Postgrado que algún país había financiado y que le prometía un futuro maravilloso. Tenía mucho dinero para su edad, un premio nacional de literatura le había abierto las puertas a un viaje para ir por el mundo sin sentirse culpable monetariamente. La vida le sonreía a Teresa, "de vuelta" diría su madre para terminar con una frase que le gustaba mucho utilizar " porque mi niña siempre ha sido una persona buena" .
Al entrar en la tienda vio a una empleada, joven como ella, que tenía una cara fea y amargada (algunas cosas nunca cambian), la reconoció inmediatamente, era Laura, esa misma Laura que se sentía superior, trabajaba en esa tienda porque nunca pudo terminar la universidad, sus padres perdieron todo el dinero con esas vueltas locas que da la vida y le tocaba trabajar duro tomando fotos todo el día a gente que como Teresa, podía viajar a lugares donde ella quizás no llegaría jamás.
Laura le contó todo a Teresa con pelos y señales, con esa facilidad verbal que solo da una vida llena de cosas trágicas, le hablaba con tanta familiaridad que a Teresa le pareció que Laura había olvidado todo el daño hecho. Por eso decidió no contarle nada.
"Y tú Teresa, vienes a tomarte una foto para el Pasaporte?" preguntó Laura, "sí" respondió Teresa, "te vas de viaje?", "no, solo me lo quiero sacar para el futuro, porque uno nunca sabe"
Teresa salió de esa tienda con foto en mano y Laura quedó contenta al saber que aunque Teresa seguía siendo tan bella como siempre, por lo menos ella tampoco viajaría.
Y allí dejamos a Laura, trabajando en esa tienda, soñando con un ascenso que quizás tardará 10 o 20 años en llegar, mientras Teresa en estos momentos, se bebe un café en una taza comprada en alguno de los diferentes países que visita continuamente, es un café que su madre quien la viene a ver seguido al país donde vive actualmente le trae con mucho cariño, nada ha cambiado para ella, sigue siendo igual de feliz que siempre, con el amor de los suyos, solo que le va mejor que antes, mejor económicamente, ya ha tenido esas 100 fiestas que sus padres le prometieron y siempre regala algo hecho por ella, cosa que sus amigos actuales siempre aprecian, y mucho.
De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : "la vida te da sorpresas"
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16.9.08
36
Viven y Cuentan
En mi oficina ayer despidieron a dos personas.
Fue un día extraño porque desde que trabajo aquí nunca habían despedido a nadie, al llegar a la oficina nos anunciaron una reunión inesperada y nos avisaron que habían tomado la decisión de despedir a dos personas, al segundo aclararon que los despedidos no estaban entre los que estábamos reunidos, a los dos les habían despachado a sus casas antes de que nos anunciaran todo.
Uno de los que despidieron es un buen amigo. Alguien simpático y que siempre tenía una sonrisa en la cara para todos, era de los que llegaba primero a la oficina y se iba de último, estos detalles te hacen pensar que la decisión fue basada en números y no en nada personal, porque de llegar a ser algo personal este hombre quizás habría sido el último en salir y apagar la luz.
Sinceramente me dio tristeza la idea de no verle a diario, no que perdiera su trabajo, el resto de mis compañeros en general basaron su preocupación en el hecho de que este hombre no tuviera trabajo, yo insistí varias veces que eso era lo que menos me preocupaba y relataba mi posición desde un punto de vista objetivo, aclarando que preocuparse por perder el empleo en un país como éste era una perdedera de tiempo, porque aquí si te despiden te pagan mucho dinero y luego mientras encuentras trabajo el gobierno te mantiene pagándote un buen salario. Tampoco le doy importancia a un despido porque siempre he considerado al trabajo como una parte de tu vida, pero no la fundamental, entonces que te despidan puede hacer que pases un tiempo de readaptación pero no debería ser algo que te quite tanto el sueño, porque no es tu alma, ni tu familia, ni un ser querido lo que te quitan, ni tu esencia, es un simple trabajo. Nada más.
Quizás el que vea las cosas tan claras viene de la mano de mi experiencia en un país como Venezuela donde la situación económica y laboral es totamente distinta, yo no puedo ver en este país nada que me asuste porque todos los fantasmas laborales y económicos ya me los espantaron por aquel lado. Al final es una gran ventaja.
Les aseguro que si hubiera sido yo la elegida para salir de la oficina, hoy estaría muy tranquila, porque este país te lo permite. De eso ha hablado mi amigo Sulaco en su bitácora muchas veces y creo que quien no viva en una sociedad como la holandesa, le costará entender que el que te despidan en este país no es ninguna tragedia, muchas veces puede llegar a ser incluso una gran bendición (por el buen dinero que te toca y que te permite irte de vacaciones un buen tiempo).
Después del caos viene el calmo
Anoche fui al cine con un buen pana, vi la película italiana Caos Calmo y sentí como siempre que me venía como anillo al dedo y otra vez,como casi siempre en mi vida, todo encajaba.
Les digo que la película es muy buena, la recomiendo, no es la mejor película que he visto en mi vida pero me parece que es una película que todos debieran ver. La historia gira alrededor de un hombre exitoso a nivel laboral que teniendo el trabajo como prioridad, deja a un lado todo lo demás y se da cuenta tarde y de una manera muy cruel lo grave que esto puede llegar a ser.
Al salir del cine nos sentamos a tomar algo en un sitio donde veíamos por completo la Plaza Rembrandt de Amsterdam, iluminada con esa luz que solo tiene la Amsterdam nocturna, entre copas y palabras compartidas los dos respiramos al saber que muchas cosas todavía no tendremos claras en la vida (y quizás nunca las tendremos) pero si algo habíamos aprendido y muy bien en esta vida es que la familia y los amigos están muy por encima del trabajo en el que inviertes parte de tu día.
Y el que no lo tenga claro, que no se preocupe, tarde o temprano a todos nos toca pasar por un Caos Calmo particular.
Un beso enorme para todos.
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11.9.08
48
Viven y Cuentan
Siempre he pensado que la vida tiene dos portadas.
Lo recordé al comenzar a leer un libro que me regalaron las pasadas navidades.
El libro traía dos portadas de esas de papel que envuelven los libros hoy en día. Sinceramente las dos portadas de papel, que eran exactamente copia la una de la otra, no me molestaron hasta la página 107, aquel día se me hizo complicado pasar de página sosteniendo tanta portada junta, así que decidí botar una de las dos a la basura. Y pude continuar leyendo tranquilamente unas páginas más.
Al día siguiente quise seguir leyendo, recordé que el libro lo había dejado cerca de mi bañera, pues era allí donde leía las páginas el día anterior mientras me tomaba una copita de un vino que un buen amigo me había obsequiado. Al agarrar el libro entre mis manos sentí que la contraportada estaba mojada e inmediatamente me di cuenta que no era de agua, sino de cloro. Limpiando la bañera algún cloro se habrá derramado, no me di cuenta y al terminar de leer, puse el libro allí, quedando empapado. Retiré la portada, la sequé como pude pero quedó medio arruinada, cuando ya se me había pasado el disgustico que deja cometer un error tan tonto, comencé a leer la página 111: " en la vida normal, nada encaja, nada cuadra, o mejor dicho casi nada encaja... porque, en lo que a simetrías, similitudes y demás carcajadas del destino se refiere, lo más que se puede afirmar es que se producen a veces sí y... a veces no..."
No pude evitar reirme por la ironía, porque en mi vida normal por regla general ocurre todo lo contrario, todo encaja, todo cuadra, o mejor dicho casi todo encaja (discúlpeme Carmen Posadas por llevarle la contraria, no se me ofenda que no es nada personal, si lo fuera ya no iría por la página 215 de su libro). Incluso con estas dos portadas, todo encajaba una vez más, ya que hasta la página 107 me había preguntado una y otra vez el porqué tenía dos portadas, no me hacía falta tener dos, por eso decidí botar una, esa misma que al día siguiente me haría falta porque al arruinarse una podría haber usado la otra que tenía de reserva pero decidí botarla aún cuando el azar y la fortuna me habían dado dos para enfrentar ese destino.
Leyendo a Marce , vino a mi mente ese hecho. Aunque estoy convencida que el azar y la fortuna juegan un papel muy importante en nuestras vidas, también creo que es en nuestras decisiones donde tomamos la palabra y lo marcamos todo para siempre.
Las dos portadas de mi libro es un ejemplo simple y quizás hasta tonto, pero es tan trascendental como todo lo demás que en mi vida finalmente siempre termina encajando. No era mi destino que se me arruinara una portada, porque tenía dos, fui yo quien decidió no tener una extra y al final me quedé sin el chivo y sin el mecate (como decimos en mi país para decir sin lo uno ni lo otro).
Yo creo que en nuestras vidas siempre tenemos dos portadas, cada una preparada para la decisión que tomemos, ninguna de ellas es el único destino que nos corresponde, ninguna de ellas nos hará más o menos felices, sólo van conectadas a un sí o no que digamos en un momento determinado, y eso afecta el resto de nuestras vidas, pensamos que lo que pasa es lo mejor y es cierto, es lo mejor porque es lo que decidimos hacer que pasara, pensamos que la persona que elegimos fue la mejor y también lo es porque es a la que aceptamos en el momento que tuvimos que decidirlo, pero no significa que con cualquier otra persona a la que no aceptamos en un momento determinado no habríamos sido tanto o más felices, eso no lo sabremos, tampoco significa que las decisiones que tomamos no las podamos cambiar, porque finalmente todos podemos elegir en un momento determinado botar la portada vieja y darle la bienvenida a una nueva, porque en la vida normal no hay una persona tan tonta como yo encargada de las dos portadas que bota una sin pensarlo, en la vida real normalmente la fortuna y el azar te cuidan muy bien esa nueva portada, la guardan para ti llegado el caso de que la que decidiste conservar se te llene de cloro y se arruine. Al final siempre tenemos otra oportunidad, porque la vida, esa no es tonta, esa te cuida la segunda portada y nunca la bota, la reserva para ti, por si la necesitas.
Yo estoy contenta con la portada que elegí, no del libro (con esa me agarré una voladora como diríamos en mi país) sino con la portada de mi vida normal, esa hasta ahora se llena con aroma a rosas, y la rosa normalmente no tiende a mezclarse con el cloro tan fácilmente, pero si lo hiciera, ya sabré que hacer (porque a mi se me arruinan portadas sólo una vez, no dos).
Besitos para todos. Feliz Semana.
Gracias mil por sus palabras de apoyo en mi post anterior. Les prometo que me sentí mejor incluso a las pocas horas de haber escrito el post, y es que me tocaba desahogarme...
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7.9.08
45
Viven y Cuentan
Hace algunos días, no podía quedarme dormida, entonces me puse a preguntarle al Pisha de Cai las tonterías que me pasan por la cabeza cuando no puedo quedarme dormida , le dije si él pensaba que la vida tenía sentido y él me respondió con esa tranquilidad con la que responde todo, que él creía que no, que el sentido se lo teníamos que dar nosotros mismos.
Hoy me enteré que la madre de una amiga murió hace un par de meses, la señora sufrió mucho con una enfermedad que duró poco pero pareció eterna, me he sentido muy triste por eso. No puedo evitarlo. Me pongo en su lugar y bueno, me siento muy mal.
Entonces recuerdo esas palabras del Pisha de Cai, sobre que la vida no tiene sentido y tenemos que dárselo nosotros...
Mientras, intento espantar la tristeza con música.
Quiero que mi mamá viva muchos años, muchos (ella y todos a los que quiero).
Estoy triste. Ya se me pasará.
Besitos para todos
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2.9.08
58
Viven y Cuentan
Hay una certeza que tengo hace tiempo y el leer a mi Nany esta mañana me lo confirma.
La gente que emigra, sin quererlo o no,se convierte en un ser universal. Pero yo hablo de aquellos que emigran de verdad, que se llevan a su patria en el corazón y se meten en la nueva patria con los pies y el alma.
Cuando me vine a Holanda a vivir, yo era sólo venezolana, nacida y criada en Venezuela, amaba a mi tierra tanto como ahora aunque debo reconocer que tenía menos conciencia de ese gran amor que le tengo, pero siempre me sentía venezolana, únicamente venezolana.
Recuerdo a un amigo, hijo de chilenos, que trabajaba conmigo en Venezuela, antes de venir a vivir a Holanda me dijo que cuando emigrara yo no iba a ser más de ningún lado, porque con los años yo ya no sería una venezolana en mi tierra, ni una holandesa en Holanda. Debo reconocer que sus palabras entraron en mi alma de una forma rara, sembrando miedo.
El tiempo es el único que nos dice finalmente como son las cosas. Y nisiquiera con aquella afirmación tan rotunda de mi amigo ha hecho una excepción, porque a pesar de toda la lluvia que ha caído entre esas palabras y este post de hoy, me alegro al ver que sus palabras no han resultado tan ciertas en mi caso, yo no dejé de ser venezolana, soy holandesa y venezolana a la vez, así me siento, de esos dos lados y a la vez del mundo porque compartiendo mi vida con un español, finalmente tengo un poco de España en mi corazón también (un poco que pesa mucho y es de gran importancia).
Osea, soy Universal.
No me divido entre países ni añoro lo que dejé, porque yo no he dejado nada. He ganado viniendo de donde vengo y viviendo aquí, he mezclado las cosas buenas de los dos lados y me he hecho universal. Universal en el sentido de saber que no necesito estar físicamente en un sitio para sentirme de allí, que estoy hecha de aquello que he aprendido viviendo en donde vivo y de haber vivido donde he vivido. Eso responde al porque me siento como si hubiera salido sólo ayer de Venezuela cada vez que vuelvo, de no sentirme rara en mi tierra sino como si fuera ayer que decidí ir a ver que me ofrecía el mundo.
Me siento tan venezolana como ayer, a la vez holandesa y con tanto camino recorrido lo suficientemente universal para saber que nunca dejas de pertenecer a los sitios donde has amado, llorado, bebido y comido rico
Besos para todos. Se les quiere mucho. Feliz fin de semana.
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29.8.08
43
Viven y Cuentan
Feliz. Lo más que se pueda"
Eso es lo que Luisa había escrito en la redacción que la Maestra de tercer grado les había hecho escribir como ejercicio de la clase.
Veinte años después de aquella redacción, Luisa se reía contándole la historia a Bernardo, su amigo Mexicano, mientras escuchaban rancheras juntos con un tequila que Bernardo había traído de México.
La Maestra me llamó a su mesa con enfado Bernardo, amigo sinceramente me asusté, recuerdo que caminé con las piernas temblando hacia su escritorio.
"Luisa!", me gritó, sí, así como te lo cuento Bernardo, me gritó para luego decirme "porqué sólo escribiste una línea en la redacción sobre lo que quieres ser, había dicho muy claramente que quería 10 líneas mínimo y un máximo de 15, una no es suficiente"
"Maestra" , respondí muerta de miedo Bernardo, "usted preguntó que quiero ser cuando sea grande, y le he respondido lo único que quiero ser y eso hace una línea, porque yo lo quiero es ser Feliz. Lo más que se pueda"
Todos mis compañeros rieron al unísono. La Maestra se enfadó todavía más y me puso como castigo escribir 500 veces la oración: "Debo hacer lo que La Maestra me dice" y así, no pude asistir ni al primer, ni al segundo recreo, estuve toda aquella mañana escribiendo las benditas oraciones, La Maestra se quedó conmigo una hora más luego de clases porque ella quería salirse con la suya y que yo cumpliera el castigo. Mi mamá la pobre se quedó esperando toda la hora, apenada porque siempre le hacía pasar esos malos ratos en la escuela, malos ratos por rebelde, según aquella Maestra.
Ya sonaba La Ranchera "Te Solté La Rienda" y Luisa y Bernardo habían detenido el cuento para brindar y cantar juntos.
"Entonces mijita, escribiste las 500 oraciones o qué?" preguntó Bernardo.
"Bueno, en realidad le escribí 501 oraciones"
"501? pos como así?"
En las primeras quinientas escribí lo que me había impuesto:"Debo hacer lo que La Maestra me dice"
Y en La 501 le puse una ñapa:" Pero quiero ser Feliz. Lo más que se pueda"
Veinte años después, a pesar del castigo impuesto, Luisa se seguía saliendo con la suya, mientras bebía Tequila oyendo Rancheras y cantándolas con su amigo Bernardo, era Feliz, lo más que se podía.
Besos para todos. Feliz Semana.
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26.8.08
39
Viven y Cuentan
Cuando era pequeña siempre acostumbraba a interpretar señales. Pero no señales de tránsito, esas hasta el día de hoy no las domino bien y no me da verguenza reconocerlo, la verdad sea dicha.
Yo me refiero a señales de la vida. Aprender a leerlas me tomó tiempo pero llegó un momento que las dominaba como si yo hubiese nacido para interpretar el mundo con todo lo bueno y lo malo que aquello conlleva.
Digo lo bueno porque siempre me anticipaba a cosas que nos beneficiaban a todos y malas porque las desgracias las veía también con tiempo (aunque eso no me permitía prepararme con tiempo porque para lo malo uno nunca está preparado así lo vea con años de anterioridad)
Era por eso que podía ver números que saldrían en la lotería, predecir que llegaría visita inesperada hasta con un día de anticipación (lo cual preparaba a mi madre para recibir lo inesperado de una manera esperada), saber si todo iría bien incluso con una tragedia grande de por medio (lo cual siempre aliviaba a mis padresporque si yo lo decía así sería), saber las notas exactas que sacaría en cada materia de la escuela y con cuáles debía tener cuidado (cosa beneficiosa en una etapa escolar), entre otras muchas cosas, pero también estaban las malas, aquellas que no me atrevía a decir, como aquella vez que supe que la mejor amiga de mi abuela moriría, no le dije nada a mi abuela porque aquella parte mía tan acertiva de pequeña no venía bien cuando hablaba de cosas malas, es por eso que cuando la señora murió ( unos meses después) y vi a mi abuela tan triste, me alegré de haberme mantenido calladita porque lloró tanto mi abuela que supe que de alguna forma le había ahorrado meses de lágrimas y sufrimiento.
Hablemos de la lotería, saber el número que saldrá en la lotería en Venezuela es quizás una de las mejores cosas que te puede pasar, la lotería es muy importante en nuestro país, allí casi todo el mundo cree que su vida puede cambiar con un número (incluyéndome), de alguna manera yo se las cambiaba muchas veces, en pequeños o grandes montos dependiendo del día, las ganas y La Panchita, La Panchita es una tira cómica que aún hoy en día sigue apareciendo en un periódico venezolano , es una tira cómica un poco erótica,vista con mis ojos de adulta, pero con mis ojos de niña veía a una mujer donde por todos lados aparecían números y yo sabía exactamente al verla qué número me decía con toda su anatomía.
En aquella época mis padres no se andaban con esos rollos existenciales de los traumas que ver cosas semi eróticas pueden causar en los niños, y lo agradezco, es por ello que yo veía por muchos minutos esa Panchita diaria buscando un número con el permiso de mis progenitores que sin interesarse mucho por la psicología infantil finalmente usaron la mejor y me hicieron crecer sin traumas, viendo números donde todos los demás hijos de padres que se leían libros y libros de psicología veían solo tetas.
Así, tengo flashes en mi memoria donde me veo de niña sentada en las piernas de mi madre, con vecinas haciendo cola esperando por un número y yo con la panchita en la mesa señalando lo que veía, viéndolas a todas salir corriendo a por el número que en pocas horas ya se había vendido todo por la zona donde vivía. Mis padres jugaron muchas veces y muchas veces ganaron, los premios que más me gustaba repartirles era en la víspera de navidad, pero ese mérito me lo llevaba yo con mi padre que de tanto estudiar números de contabilidad en la vida, también los podía anticipar, casi siempre la pegábamos y en mi casa llegaba navidad cuando la lotería de Caracas o del Táchira anunciaba el número que compraba en casa muchos regalos y buena comida.
Ese don muchas veces no es tan divertido, pensarán ustedes que me contradigo porque al ver las cosas tan claras debería haberme generado mucha diversión sabiendo lo bueno que me venía con tiempo, y sí, en eso les doy la razón, esa parte es divertida, pero está la otra, la de las cosas malas que hoy en día muchas veces veo con tanta claridad como las buenas. Igual que cuando era niña. Y es que cuando eres grande la conciencia de lo malo adquiere un significado más importante y por lo tanto, es más doloroso.
Uno de los ejemplos más recientes que tengo, y que puedo contar, fue en Febrero de este año, estando en casa de mi abuelo Valentín le dije que debía poner una línea telefónica para así poder llamarle, el viejito me miró extrañado porque todos sabemos que él nunca ha necesitado una línea en casa porque su vecina que toda la vida ha tenido un teléfono siempre le insistió que mientras ella viviera él podía recibir todas las llamadas en su casa, lo cual implicaba que la amable señora cada vez que a nosotros nos daba por llamar tuviera que salir corriendo a la casa de mi abuelo y gritarle que tenía una llamada (lo de correr era porque las llamadas siempre venían de otra ciudad o de otro país como en mi caso). Cuando mi abuelo llegaba a su casa (y mi abuela Paulina cuando vivía) ella les recibía con una sonrisa y el teléfono en la mano mientras les decía es fulanito o menganito desde Caracas, desde Acarigua, desde Holanda. Siempre admiré su facilidad para pasar las llamadas como si ella fuera la recepcionista de mis abuelos y no haber contestado ni una sola vez con mala gana desde que yo tengo uso de razón y usamos esa línea para comunicarnos con nuestros abuelos.
Por eso la cara de mi abuelo fue un poema al verme insistiéndole en poner una línea en su casa. "Yo tengo teléfono mi negra", me respondía, "a mí no me hace falta poner uno en esta casa"
Unos días después la vecina murió.
Y mi abuelo ya tiene su propia línea.
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20.8.08
46
Viven y Cuentan
En estos momentos estoy trabajando desde casa.
Mientras trabajo escucho música clásica y rancheras alternativamente, los obreros de la construcción que trabajan en el edificio que están construyendo en la parte de atrás de mi edificio, ponen esta música mientras trabajan.
Cada viernes por la mañana, alrededor de las nueve, el chico que conduce el camión que recoge la basura de mi calle siempre llega escuchando ópera con un volumen que alegra todos los corazones. La ópera que elige cada viernes (o la que suena justo cuando pasa por mi calle) está super bien seleccionada, por lo menos para mí que tampoco es que entienda mucho, pero me suena maravillosamente.
Por ese chico espero yo todos los viernes, a las nueve me ven como un clavel en mi ventana esperando lo que yo considero mi serenata privada, ya les conté el año pasado en este post el porqué de mi debilidad por la gente que se dedica a trabajar recogiendo la basura en Amsterdam, además de los motivos obvios que explicaba en aquel post, es porque realmente he descubierto en este gremio y en el de la construcción gente muy especial (aunque los que recogen la basura van ganando en mi lista entre piropos y serenatas).
El chico que todos los viernes escucha ópera (o me trae mi serenata, como lo quieran ver), recoge la basura con un sistema electrónico que se dedica a desenterrar los contenedores subterráneos donde se almacena la basura en mi calle, y con ese control remoto saca el contenedor y lo abre sobre el camión donde toda la basura va a parar, una vez terminado sigue su camino, conduciendo su camión, escuchando alguna pieza que hace su trabajo (y el mío porque cada viernes trabajo desde casa) muy agradable.
Muchos besos.Feliz fin de semana para todos.
Por cierto, a todos los que leyeron el año pasado mi post de John Bedankt en honor a los que recogen basura en las calles de Amsterdam, les debo un segundo post explicándoles como les han impuesto multas a estos fabulosos señores que además de limpiar nuestras calles nos piropean, por ese mismo motivo, por piropear me los han multado... y es que a las holandesas aquello no les gusta tanto, pero ese cuento merece un post completo que vendrá y pronto!
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15.8.08
43
Viven y Cuentan
Que tan equivocados podemos llegar a estar, si pensamos que todo lo que vemos es todo lo que hay.
Caminaba por mi calle, regresaba de cenar con unos amigos, serían quizás las dos de la mañana, la luz de la calle llenaba el aire de melancolía, una de esas melancolías que a muchas almas les podría dar tristeza, pero a mí no, no en ese momento.
Al llegar a la esquina observé a través de su ventana a uno de mis vecinos,estaba sentado frente a su computadora, escribiendo algo, me le quedé viendo y sólo le quité la mirada de encima al darme cuenta que me estaba pasando de indiscreta, en realidad tampoco pecaría de serlo, porque es indiscreto aquel que entra sin que alguien le dé permiso para entrar y en Holanda de alguna forma te lo dan,digo, el permiso de mirar.
Aquí casi nadie cierra las cortinas de sus casas, en mi calle hay muy pocas casas donde no puedes ver claramente el interior,la mayoría de las casas están abiertas al mundo, lo que no quiere decir que el mundo pueda entrar tan fácilmente en ellas.
Los holandeses muestran el mundo de su casa, dejando abiertas sus cortinas, cerrándolas solo lo necesario y dejando claro que en esas cuatro paredes no hay nada que esconder. Muchas casas nisiquiera tienen cortinas.
Es por ello que puedo llegar a ver a mi vecino mientras teclea algo en su computadora, a mi otro vecino en la ducha, a mi otra vecina mientras cocina para su novio, a mi otra vecina mientras lee un libro todas las noches o el vecino que juega con sus hijos sin parar, ellos también me ven a mi, desde sus mundos, el mío se les hace cercano.
Pero no es una ventana indiscreta la que vemos, tampoco nosotros lo somos porque como bien expliqué nos dejan mirar. Es una ventana discreta, discreta porque vemos muchas cosas pero no llegamos a verlo o saberlo todo, como ellos tampoco lo ven o saben todo de mí.
Miramos hasta donde se nos permite y dejamos ser mirados en la misma medida. Y aquel que no haya vivido en una sociedad como ésta, quizás le cueste entender que se puede ver mucho y a la vez saber tan poco.
Yo no sé que hacen o a que se dedican la mayoría de mis vecinos, tampoco me interesa, me conformo con aquello que pueda observar así como ellos se conforman con lo que muestro yo. Cada quien desde su lado de la ventana, cada quien con su vida.
Como la vida misma.
De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : "vivir y dejar vivir"
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12.8.08
39
Viven y Cuentan
Esta mañana llegando a la oficina, er pisha de cai me pasó un link por email, era un link de youtube. Lo abro y me encuentro que es la canción de Jovanotti que más me gusta (y miren que es difícil decidirse por una) es la canción BELLA. Y así comenzaba mi día.
Casualmente hoy se cumple un año más desde que me dieron mi primer beso, ese es el motivo por el cual Agosto siempre me sabe a besos ricos, tal cual como se los contaba aquí el año pasado.
Tanto ha llovido desde ese primer beso hasta hoy, pero esta mañana al recibir el link de esa canción que siempre me habla de grandes amores, me sentí igualita que aquella niñita a la que besaron un día 7 de Agosto por primera vez hace tiempo ya. Me sentí afortunada, afortunada de saber que no importa el tiempo que pase, mi corazón late con mucha fuerza, aquel 7 y este 7.
Lo importante de amar, es que el amor cada día te descubra como si fuera la primera vez, como si todos los días fueran Agosto y siempre te supieran a besos ricos.
Justo ayer pensaba nuevamente en la vida, las cosas raras que te pasan, como si estuviéramos metidos en una película, cambian los escenarios, la música, los co-protagonistas y es increíble como nosotros, los protagonistas (porque todos somos papel principal en nuestra propia vida) podemos mantenernos sintiendo lo mismo, siendo los mismos, queriendo con la misma intensidad, que nada nos haya nisiquiera quitado un ápice de la capacidad para que todos nuestros corazones latan por los mismos motivos que lo hacían cuando recibimos nuestro primer beso.
Tiendo a pensar que los guionistas de nuestras vidas nos reparten los sentimientos y nos los dejan grabados para siempre, intactos,varían los diálogos, la manera de pensar, de reaccionar ante ciertas situaciones, pero los sentimientos parecieran que nos lo tatuaran en los guiones de la vida, porque esos no cambian nunca.
Y eso lo sé porque la película Dumbo me hace llorar hoy igualito que me hizo llorar ayer y Agosto me sabe a besos ricos, hoy, tanto o más que ayer.
Besos ricos para todos. Siempre.
Aquí puedes ver el video y escuchar la canción que me mandó
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7.8.08
43
Viven y Cuentan
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4.8.08
49
Viven y Cuentan
Esa tarde de Abril en Amsterdam, dos chicas se reían a carcajadas montadas en una moto. Una moto amarilla, pequeña,creada con la forma de una abeja, los espejos retrovisores hacían las veces de antena, las lámparas delanteras tenían forma de ojos, y la parte de atrás de la moto, era en forma de culo, del culo de una abeja.
Las dos cosas llamaban la atención, las risas de las chicas y la moto. Los hombres incluso intentaban coquetearles, o como se diría en venezolano, "echarles los perros", y es que ellas, esas chicas, eran venezolanas, venezolanas en Amsterdam.
Las dos estudiaron juntas en un Colegio Teresiano, uno de los que hay en Caracas. Se conocieron en primer año de Bachillerato. Las sentaron por orden alfabético y resultó que un apellido venía después del otro, así se sentaron juntas, cada fila contenía tres pupitres, al lado de ellas había otra chica pero con tan poca importancia que nisiquiera necesita nombrarse en este relato, pero las dos amigas sí, incluso los pupitres, pero la tercera, la tercera no, empecemos por los pupitres de la escuela, esos no eran como en la mayoría de los colegios porque allí todo el mundo tenía su mesa con su silla, la mesa tenía una tapa que si la levantabas tenía un cajón donde podías guardar todo el mundo escolar y aún más, una de las compañeras hasta guardaba un playgirl, pero de esa compañera tampoco queremos hablar, esa tampoco tiene importancia.
Las dos amigas supieron que serían amigas para siempre, desde ese primer día de clases, es que cuando eres chamo las cosas se ven clarísimas, si ves a alguien y "no hay feeling", pues no le tratas y ya, solo un hola y chao, el mismo "hola y chao pescao" que esas dos amigas le hicieron a la tercera de la fila, la que no tiene importancia en este relato, nadie sufrió, no hubo traumas, eran niñas pero sabían claramente que un NO es un NO, las tres lo habían aprendido desde temprana edad y por eso allí hubo cero rollos (a mucha otra gente le cuesta entenderlo en la vida o quizás nunca lo llegan a aprender, triste no?)
No nos desviemos del tema, que sino se nos va la moto.
Una de las chicas era muy pobre, pero muy pobre muy pobre, la otra tenía dinero, mucho dinero (que luego resultó ser menos y después mucho pero mucho más, pero eso no viene al caso, insisto, no nos desviemos del tema). La chica que era muy pobre en realidad no tenía que decirlo, a su amiga no le importaba lo que los demás tuvieran en sus bolsillos, sino en sus cabezas y en su almas,en esos lugares era en los únicos que hacia (y hace) diferencia entre pobres y ricos. La chica que era pobre sentía la necesidad de contarlo,para ella una amiga era aquella que la aceptaba tal cual era y aunque su amiga rica desde el día 1 la había aceptado sin importarle muchos detalles, para la amiga pobre su amiga rica debía pasar la prueba.
Fue así como un día, antes del comienzo de las vacaciones navideñas, la amiga pobre decidió llevar a su amiga rica a su apartamento, aquel lugar donde la amiga rica no había entrado nunca, aunque estaba justo al lado del colegio. Al entrar vieron a una señora con una cara tan amable que a la amiga rica le arrugó el corazón. La señora iba vestida como en Caracas acostumbran a vestir a las señoras que se trabajan en casas de otros como servicio doméstico. Al entrar la amiga pobre le dijo con una sonrisa nerviosa: " te presento a mi mamá", la amiga rica sonrió con esa sonrisa que había aprendido de su papá, esa sonrisa que abre puertas, y le dijo: " encantada señora". Y así quedaron, encantadas la una de la otra. Para siempre. La niña pobre, ya no se sintió más pobre, porque había encontrado a alguien que valoraba quien era y el trabajo que hacía su mamá, que a su vez trabajaba en una casa donde vivían, comían, dormían y cuyos dueños de casa que nunca pudieron tener hijos, la querían como a una hija, hasta el punto de pagarle esa escuela, tan cara. Pero eso tampoco viene a cuento. Cortemos, que se nos va la moto.
Así llegaron al tercer año de bachillerato, casi 15 años y un mismo sueño, tener una moto (aquí si ya nos empezamos a centrar en el cuento), de esas que estaban tan de moda, una vespa, todas tenían una, todas, incluso la tercera en la fila de pupitres, todas, menos ellas dos, una por falta de dinero y la otra por falta de agallas, los padres de la segunda no querían ni escuchar hablar de algo que pudiera atentar contra su vida, difícil, muy difícil era convencerles. Estuvieron meses planeando la manera de hacerse con una, una sola les bastaba para las dos, todos los fines de semana comparaban los precios de los recortes de prensa que cada una había acumulado por su lado,con las ofertas en motos, con todos los modelos, para todos los gustos, cada una tenía sus ahorros pero el cálculo haciendo hasta lo imposible por conseguir dinero, les daba mucho menos de lo que necesitaban para hacerse con una.
Un día desistieron, se conformaron con los paseos que una tercera amiga les daba (no la tercera en la fila de pupitres sino una otra tercera que sin ser de la misma fila era la tercera correcta), esa tercera amiga que tenía una moto de color azul marino preciosa que brillaba a distancia, las montaba y les daba paseos por turnos después de clases, y así poco a poco les mataba el vicio tan grande que habían agarrado por esas motos.
Pero, no puedes matar nunca un sueño infantil, aquello es más grande que una mata de coco.
Es por eso que once años después, en Amsterdam (el tiempo vuela no? como mi relato que sino, se me va la moto) una tarde de Abril, la segunda esperaba a la primera en el aeropuerto, luego de abrazos y de risas al verse igualitas la una a la otra, la segunda le dijo:" te tengo la sorpresa más grande del mundo amiga, la moto, finalmente, llegó".
Llegaron a casa, dejaron maletas, regalos y jet lag, bajaron corriendo a la calle donde en una esquina una abeja amarilla culona y pequeña, que a la vez también era una moto, les esperaba, la primera amiga por un momento pensó que aquel animal moto les sonreía, y no le parecía raro, porque cuando la vida te sonríe, todo lo demás lo hace también.
Se montaron, con lágrimas en los ojos, la primera se sentó detrás de la segunda, la abrazó y le dijo: "amiga, vamos al colegio" y así iniciaron ese paseo imaginario que tantas veces vieron en su cabeza, las dos, saliendo de casa de la segunda y llegando a clases, por fin, en moto (de la casa de la primera nunca salieron porque vivía al lado del colegio, las chicas eran soñadoras, no tontas).
Por eso se reían a carcajada limpia mientras paseaban por Amsterdam, de qué otra manera se puede pasear cuando un sueño se cumple tarde o temprano y en el lugar menos inesperado?
Besos para todos. Recuerden, no dejen que se les vaya la moto...
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31.7.08
46
Viven y Cuentan
y sólo el día que lo entendamos, podremos ser más felices.![]()
Yo lo comprendí un día sábado, de la mano de la hija de una buena amiga, la niña tendría 7 años en aquel momento; saliendo de una tienda nos regalaron un globo, que ella agarró gustosa con su mano izquierda, un globo color morado, casi llegando a casa el globo se desprendió de la cuerda que lo sostenía atado a la niña y a nuestras vidas de alguna forma, miré el globo flotar por el aire a una velocidad impresionante y mientras lo observaba alejarse le decía a la niña que no se preocupara, que nos regresaríamos a la tienda en busca de otro, al volverme y ver su rostro esperando tristeza, me llevé una gran sorpresa al ver que una enorme sonrisa se dibujaba en su dulce carita, y me dijo con la certeza que da la sabiduría infantil, que estaba feliz por ese globo porque ese globo quería ser libre y al final lo había logrado.
A mí sus palabras me dibujaron una sonrisa.
Hay tanto que aprender de los niños que ven en globos que se desprenden de sus manos la libertad y nunca una pérdida.
Besos para todos, Feliz Semana.
el dibujo
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28.7.08
45
Viven y Cuentan
A Candela todo el mundo creía conocerla mejor que a si mismos. 
Si alguien le decía que no quería a su marido lo suficiente a pesar de que ese hombre se desvivía por ella, ella sonreía y explicaba que no todo el mundo manifestaba el cariño por igual, pero nadie veía que al caer la noche Candela le preparaba a ese hombre un baño digno del Rey que Candela tenía como esposo, encendía velas acompañadas de aromas que mandaba a pedir a la India para él, nadie veía como religiosamente muchas veces por semana Candela masajeaba el cuerpo de su marido espantándole todos los males para desembocar en una pasión que ellos disfrutaban muy bien, nadie, ninguno de los que se atrevía a juzgar su amor, veía como en noches de luna llena a Candela le gustaba admirar el rostro de aquel hombre durmiendo, como la luz de la luna que se colaba por su cuarto le daba la claridad suficiente para delinear con sus dedos las cejas de su marido, esas cejas que según ella eran perfectas, ninguno de ellos estaba presente cuando ella le decía "Te quiero" al oído y susurraito por lo menos tres veces al día.
Si alguien le decía que era una floja en su casa, ella sonreía y decía que para algunas cosas prefería pagar, trabajando todo el día en una oficina ganaba lo suficientemente bien para darle trabajo a otra persona que a su vez podía cuidar de su casa mucho mejor que ella. Pero nadie veía como Candela escogía con esmero los platos y copas que ponía en la mesa,seleccionaba con delicadeza las toallas con las que sus invitados se secaban las manos, ni que el jabón con el que todos lavaban sus manos le había llevado días encontrarlo porque luego de oler muchos sapos encontraba un jabón príncipe digno de esos mismos invitados que se dignaban a llamarle floja. Pero a ella le daba igual, no le importaba que nadie lo notara, que nadie se diera cuenta el esfuerzo tan grande que llevaba mantener una casa como la de ella.
Si alguien comentaba que para las mujeres bellas como Candela era fácil conseguir buenos trabajos, ella sonreía y afirmaba que sí, que una buena sonrisa abría muchas puertas, prefería no explicarle a nadie todo lo que había aprendido en la Universidad, ni todos los trabajos que había hecho en su corta vida para obtener la experiencia que llevaba a un puesto como el que ella tenía, ni todos los idiomas que hablaba, ni todas las noches que se había trasnochado para aprender cosas que hoy en día le parecían tan comunes, ni todo lo que ella ayudaba a sus compañeros en los trabajos que había tenido y de como ellos le querían más que a una simple colega, ni de como sus jefes lloraban cuando ella se iba de una empresa a otra que ofrecía cosas mejores porque aunque nadie era irremplazable, Candela era de esas que dejaban huellas y se hacía querer, ella a nadie, pero a nadie le contaba que era de las que prefería trabajar duro y ayudar a todos en la empresa para dejar un buen recuerdo porque era de las que sabía que con el tiempo nadie recuerda lo que hacías en una empresa pero sí como lo hacías, por eso se empeñaba en hacer las cosas bien y así la recordaban, pero eso no lo sabía un recién llegado ni nadie que no trabajara con ella, porque ella no contaba nada, solo sonreía y hacía las cosas bien. Y así llegaba a donde había llegado y llegaría a donde debía llegar.
Si alguien le decía que ella no sabía nada de la vida, ella sonreía y decía que así era mejor porque entonces le quedaba mucho por aprender, prefería no contar nada, pero nada de nada, ni que había visto morir a una persona querida con una enfermedad terrible que nadie pudo curar, ni que lo había tenido todo y perdido todo siendo muy joven, ni que veía a la luna y se le escapaban mil suspiros, ni que le encantaba dejarse mojar por la lluvia sin importar lo que llevara puesto, ni que siempre había amado con mucha intensidad, ni que se conmovía ante el dolor y la tristeza ajenos como si fueran propios, ni que veía en el rostro de un niño el espejo de su propia alma infantil que nunca quería perder, ni que era capaz de oler recuerdos en un café o en la lluvia que quedaba mojada en la tierra y que siempre se llenaba de lágrimas al hacerlo . No, quizás ella no sabía nada de la vida, fuera lo que fuera prefería no hablar de ello.
La gente, todos la conocían mejor que ella a si misma, y así lo prefería Candela, que todos pensaran que sabían mucho sobre ella aunque en realidad no supieran nada, porque a veces las verdades, son mas increíbles que las mentiras. Para Candela era mejor así, permanecer creíble. Porque la verdad, como su nombre, podía quemar. Así su vida se la reservaba solo para ella, ella, la única persona a la que realmente le importaba que fuera feliz.
La foto es de Differ, en su visita a mi casa hace un año ya.
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23.7.08
55
Viven y Cuentan
Mientras ceno con una amiga a la que quiero mucho, celebrando su cumple número 50, entiendo en su mirada que la vida, a medio siglo, es mucho más vida, brindamos y con mi copa en la mano deseo que el destino nos dé muchos momentos así donde la amistad y la complicidad reinen entre nosotras.
Al mismo tiempo recibo este mensaje de mi hermana menor:
" Manita muchas veces he escuchado esta canción y siempre siempre me recuerda a ti y lo que tú eres en mi vida.te amo tanto tanto"
La emoción me invade, estando en otra ciudad debo esperar a llegar a casa para escuchar esa canción.
Terminada la celebración por los 50 maravillosos años que cumple mi amiga, vuelvo a casa y al llegar pongo la canción.
La escucho. Me emociono. Lloro. La comparto.
http://www.goear.com/listen.php?v=0e39c61
La vida, es maravillosa.
Manita: gracias por esta canción, yo también te amo, siempre.
21 de julio: pido disculpas públicas por no haber puesto más detalles acerca de la canción, no sé porque pero al publicar el post no he pensado que quizás alguien no puede abrir el link o escuchar la canción, es por eso que lo publiqué así sin más, por eso quiero escribir en esta nota que la canción es " Nadie como tú" de la Oreja de Van Gogh. Espero entiendan mi despite original y sepan perdonarme. Un besito.
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17.7.08
48
Viven y Cuentan
Lo que busco es que el mundo no me cambie a mí.
Este fin de semana empezó extraño, el sonido de una explosión enorme me despertó como a las 7.30 de la mañana, por un momentó pensé que una bomba había explotado cerca de mi casa, por no decir dentro de ella, porque incluso tembló cerca de 3 segundos y debo confesar, que me asusté. Caí en cuenta que era un rayo unos segundos después gracias al pisha de cai que me lo dijo. Siempre que cae un rayo piensas que ha partido algo, aunque nunca sabes realmente qué, esta vez lo supimos, partió una chimenea que mide unos 50 metros y está en un edificio ubicado justo detrás de mi casa, cerca de cien casas fueron desalojadas por esa calle, porque los bomberos se dieron cuenta que aquella chimenea (o lo que había quedado de ella) no sobreviviría a ese día y temían que al caerse pudiera causar daños en los que habitan esa calle.
Mientras que los bomberos hacían lo suyo, me fui al cine a ver dos pelis.
Una de ellas fue MAMMA MIA. La película basada en el musical inspirado por las canciones de ABBA, así salí yo también, inspirada del cine, hasta el día de hoy me siento contagiada de fuerza y vida por esa película. Ver a una Meryl Streep protagonizando como nadie esa película, me alegró el fin de semana entero. La película es mejor de lo que esperaba (y confieso que esperaba algo realmente excelente) a mi me gustan los musicales y las canciones de ABBA, esa combinación hizo que esta peli fuera un regalo para mi alma. El montaje que hacen para representar la canción Dancing Queen está tan bien hecho, inevitablemente hace que se te quede la canción para siempre en el alma y que estés seguro que no olvidarás jamás de los jamases esa escena.
El Domingo por la mañana me levanté youtubeando la canción una y otra vez, fue genial verme en mi casa bailando como toda una Dancing Queen y cantándola tantas veces como mi compañero de cine no me lo permitió durante la película, me desquité !
Una noche antes de ver la peli y de que el rayo cayera cerca de mi casa, vi otra película de Meryl Streep que interpretaba junto a Jack Nicholson ( lo siento no recuerdo el nombre) estoy segura fue filmada a mediados de los 80, eso es por lo menos hace 22 años, al día siguiente me veo a Meryl Streep en su papel de Donna en Mamma Mia, tantos años después, sigue igualita físicamente y su actuación es tan buena como siempre, que no puedes más que admirarla al pensar que con todo lo que ha llovido en todos estos años y ella brilla tanto como el primer día, simplemente genial.
Me encanta saber que hay gente así en el mundo. A los que el tiempo y el mundo no solo no cambia sino que además les hace conservar su belleza y su esencia, estoy convencida que es algo que viene del alma.
Eso es lo que busco yo, que el mundo no me cambie, dentro de 22 años les digo que tal me va :)
Besos para todos, feliz semana.
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14.7.08
53
Viven y Cuentan
La Perla es una mujer delicada, preciosa, le hace mucho honor a su nombre.
A los nueve años a La Perla se la llevaron de casa de sus padres para que sirviera en casa de una familia rica, su función era cuidar a la hija de los patrones, una niña que tenía nueve años como ella, aunque en realidad la niña era dos meses mayor que La Perla, a pesar del poco sentido que tenía todo aquello, La Perla supo desde el principio asumir su papel en aquella casa, porque sabía que era eso o que sus hermanos se murieran de hambre, y ella, prefería que comieran todos.
Por eso bañaba a la niña, la vestía, la peinaba, la acompañaba a todas partes, jugaba con ella (al final, las muñecas son atractivas para todas a esa edad), la metía en la cama y no se retiraba a dormir hasta que la niña no estaba en su quinto sueño, órdenes de la patrona.
La patrona pensaba que al tener a La Perla en su casa, le hacía un favor, ella dormía, comía y se vestía gratis (con alguna ropa que la niña ya no quería, aunque a La Perla siempre le quedaba grande), mientras ella pagaba el sueldo a sus padres que con una entrada extra en la familia, podían alimentar mejor a los hermanos menores de La Perla.
De vez en cuando La Patrona sentía lástima por La Perla y le pedía a su hija que no exigiera tanto.
O por lo menos así lo recordaba La Perla 29 años después, mientras le contaba esa historia una y otra vez a su nueva patrona, en Amsterdam.
También le contaba siempre sobre sus 3 hijos, que los tres vivían en Sudamérica con su abuela, que a una la dejó con 9 años, que aquello era una casualidad cruel al ser la misma edad con la que ella tuvo que dejar su casa, que los otros dos ya eran grandes, que estudiaban en la universidad gracias a ella y el esfuerzo tan enorme que hacía para vivir esta vez separada ya no de sus hermanos, sino de sus propios hijos.
Esa había sido la historia de La Perla, separaciones, distanciamientos, pero ella desde pequeña había aprendido que sacrificarse por los suyos era su destino, por eso se lo tomaba de otra forma, tranquila y sin traumas.
"Yo me habría muerto del dolor si me hubiera tenido que separar de mis hijos Perla", le decía la nueva patrona en Amsterdam, a lo que La Perla respondía con la misma sonrisa con la que le vio su primera patrona a los nueve años, "se muere uno más rápido de ver a los hijos llorando sin tener que comer patrona".
A la patrona de Amsterdam, sí que le daba lástima La Perla, por ello procuraba pagarle más de lo normal y regalarle todo lo que podía, ropa, zapatos, bolsos, todo lo que a ella le vida le había dado en cantidades innecesarias, intentaba compartirlo con La Perla porque pensaba que lo bueno, compartido, era aún más bueno .
Esta mañana La Perla se ha levantado y mientras tomaba un café ha visto en las noticias algo de una nueva Ley que en Europa podría meter preso a todo aquel que sea ilegal, un escalofrío le ha recorrido el cuerpo, al saber que ella con tantos años ya lo era,ilegal,ilegal para poder quedarse y así seguir manteniendo a los suyos. Pensó que era terrible esa ley y aunque no estaba segura de todas sus consecuencias y si se aplicaba o no en Holanda, se imaginó que era quizás lo peor que le podía pasar en estos momentos, sobre todo por sus hijos, con ella presa, quién les mantendría? Los grandes no podrían terminar la universidad, se verían forzados a tener que sacrificarse y ella pensaba que no era justo, porque ellos no podrían estar destinados igual que ella, a sacrificarse, era para eso que había trabajado tan duro, para procurar otro destino para ellos. Cuando ya su cabeza se había llenado de todas las dudas y temores posibles, pensó en su Santo, aquel a quien ella le tenía tanta fe desde que la cocinera en casa de su primera patrona le enseñara a creer, aquel Santo que le había ayudado y acompañado toda su vida, así que una vez más en Amsterdam le prendió una vela, le pidió otro milagrito: "que nadie nunca me deporte ni me meta presa", prendiendo la vela y rezándole al Santo, La Perla salió de nuevo con su sonrisa camino a casa de su patrona en Amsterdam, se le hacía tarde, esta vez llevaba puesto el collar de perlas que la patrona con tanto cariño le había dado, sonreía teniendo la certeza que aquella Ley ni la tocaría (su Santo era más poderoso que toda Europa) y que su patrona, la de Amsterdam, esa sí que era una buena persona.
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11.7.08
38
Viven y Cuentan