"La primavera que la sangre altera"
No había entendido esta expresión hasta ayer.
Casi nunca tomo transporte público, para ir a mi trabajo casi siempre aprovecho la cola del "pisha de cai", en la ciudad me muevo a pie normalmente eso se debe a que privilegiadamente vivo en pleno centro y estoy tan bien ubicada que moverme a cualquier parte considerada importante (por sus tiendas, restaurants, atracciones turísticas) de la ciudad se me hace muy fácil, antes me movía más en bicicleta, pero eso se debía a que vivía en la parte Este de la ciudad y regresar a casa sin bicicleta siempre era un tormento, aún así uso la bici de vez en cuando pero sinceramente me cuesta más estacionarla que llegar al sitio a pie, así que opto por lo segundo normalmente.
Ayer fue uno de esos extraños días en los que me fui a mi trabajo en transporte público, sinceramente el día no podía ser mejor, la primavera en Holanda ha tomado fuerza en estos días y estamos teniendo un clima del que esperamos todo el año. Decidí ir a mi trabajo lo más cómoda posible porque eso de tener que correr para que el tranvía no te deje, o el metro no te cierre las puertas en las narices pues no es tarea fácil si se llevan tacones, así que me puse mis Converse, salí de casa corriendo porque ya iba tarde y aquí los tranvías son tan puntuales que si pierdes uno te toca esperar 15 mins más por el siguiente que llegará puntual como siempre, pero 15 mns más tarde, llevaba en mi mano mi cartera y mi Lonchera de Hello Kitty, sí, esa Lonchera que mis papás me mandaron de regalo para que llevara mi comidita al trabajo todos los días (no son lindos mis viejos?).
Bueno, allí estaba yo lista a las 8 de la mañana con mis Converse para caminar más cómoda (o correr según el caso) y la lonchera de Hello Kitty en mano, andando apresurada para no perder el tranvía que me conducía al trabajo (puede haber algo menos sexy que esto?), cuando un hombre que venía corriendo haciendo ejercicios se me acerca y me dice: "ten mi tarjeta", por Dios que a mí entre el apuro de la hora y el despiste de no esperar a que nadie se me acercara en la calle, le acepté la tarjeta, sí, no se me asusten, la acepté pero no creí correr tanto riesgo al hacerlo porque sabemos que en Venezuela a nadie se le ocurriría hacer algo así con los casos que se escuchan de la vulgarmente conocida "burundanga" pero aquí en Holanda si mencionas la palabra Burundanga lo máximo que puede llegar a pensar alguien es que hablas de un país perdido en el medio de la nada, ni se imaginarían que es algo que usan en países como el mío para robar a la gente o hacerle cosas peores, pero ese es otro tema y no el de este post.
Le acepté la tarjeta y seguí caminando.
(y aquí es donde viene la parte donde si eres menor de 18 años no deberías leer, deberías cerrar esta página e ir a buscar algo más acorde con tu edad para leer).
Al llegar al tranvía saqué la tarjeta, sinceramente hasta ese instante pensé que aquel hombre alto, rubio, con el cabello largo y nada mal para ver cuando estás buscando ver, era o un peluquero que me vio el pelo que estaba alborotado a esas horas y quiso hacer su buena obra del día dándome la dirección de su peluquería o un hombre que tenía una boutique y también quería hacer su buena obra del día dándome la dirección de su tienda para que me vista mejor porque según él no se podía andar así por la vida a esas horas....
Al ver la tarjeta me lleve una sorpresa (nada comparable a la que me llevaría unos minutos después) en la parte frontal de la tarjeta había una foto de una mujer semidesnuda en el medio de dos esculturas que simulaban algunas diosas, digamos griegas, al voltear la tarjeta había solo la dirección de una página web, a casi media hora de camino a mi trabajo la curiosidad por saber que era aquella página me habría matado sino fuera porque tengo un teléfono que se conecta a Internet y me permite matar al gato antes que la curiosidad me mate a mí (o algo así).
Me metí en la página.
Decía: "Me gustaría conocerte, llámame (su nombre y teléfono)".
Aquí caí yo como Condorito.
Toda esa frase en los dos idiomas que más se hablan en este país, Holandés e Inglés.
Me quedé boquiabierta y desconcertada, no sólo usaba esta manera tan inusual de presentarse sino que además lo pone en los dos idiomas para que el mensaje llegue clarito!
Volví a leerlo todo, había otra frase que iniciaba su presentación en la página web: "Be Sexy" que yo traduje malhumoradamente como "Sé ATRACTIVA" pero sonaba tan contradictoria que no me convencía, al comentarle a un par de panas (uno en España y otra en USA) me dijeron que esa frase se podía interpretar dependiendo del caso como una indirecta muy directa y sexual total. Esta mañana hablando con otra amiga que vive aquí en Holanda a la que le di a ojear la página web me dijo que quizás decía " He Sexy" como la letra que usaba es cursiva tiene sentido porque así se leería:
" He Sexy" "Me gustaría conocerte, llámame", lo cual no me hace el incidente menos penoso, para ser sincera.
Todo este cuento viene a cuento porque ayer, finalmente, luego de tantos años de escuchar el refrán: "La primavera que la sangre altera" logré comprenderlo en carne propia, porque sino es por causa de esta primavera calurosa que me expliquen cómo es que alguien puede hacer toda esa parafernalia para conocer a una chica que va con Converse y Lonchera de Kitty, y además considerarla SEXY así!
Habráse visto, habiendo tantas mujeres por allí con zapatos de tacón y loncheras normales....
De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : "anda cada loco suelto por allí"






