Eloy
Eloy no creía en nada del Realismo Mágico del que tantos libros le hablaban. Su padre era español y su madre venezolana, vivían en España durante todo el año y viajaban a Venezuela cada verano para visitar a la familia de su madre. Su abuela era una mujer con mucho dinero, dueña de muchas propiedades en casi todo el territorio del país. Normalmente se quedaban casi todas las vacaciones en la hacienda que la abuela tenía, que con sus más de 20 habitaciones hacían de aquella visita, una gran aventura para Eloy.
Ella, Alicia, era la nieta de uno de los señores que trabajaba en la hacienda de la familia de su abuela desde jovencito. Una nieta que le había tocado criar porque su madre había muerto hacía pocos meses víctima de una ¨enfermedad maluca¨. Alicia era hermosa, tenía unos ojos que se iluminaban al ver a Eloy y se reía de todos los chistes malos que Eloy se sabía, no importaba que tanto los repitiera, se reía siempre con la misma intensidad. Se amaban.
Sólo los primos de la edad de Eloy y Alicia sabían lo que pasaba entre ellos, cuatro primos que venían de Caracas y Valencia a pasar el verano en esa casa donde Eloy siempre era el consentido de todos porque venía desde tan lejos. Por eso se hicieron cómplices de aquel amor, querían que su primo viviera el amor al máximo como todos los amores que viven los venezolanos.
Alicia sabía que Eloy volvería a España, es por eso que llegando al final de las vacaciones su cara se llenó de tristeza, esa tristeza tan opuesta a toda la alegría que había tenido desde que Eloy llegó a la hacienda aquel año. Su abuelo sospechaba que su nieta se había enamorado, por eso le daba mucha rabia no poder hacer nada para evitarle el dolor que le provocaría el día de la partida de aquel muchacho. Ya había sufrido mucho la pobre niña con lo de su madre.
¨No te vayas¨ le dijo Alicia a Eloy una tarde frente al río mientras veían a todos los primos saltar como locos desde una piedra ¨el tiempo vuela cuando te des cuenta ya estaré de vuelta¨, ¨mi cumpleaños es dentro de una semana Eloy, si te vuelves a España en 5 días no estarás conmigo ese día¨ ¨te prometo que estaré ese día contigo Alicia, ya veré que se me ocurre¨
A Eloy se le ocurrió una idea que parecía infalible. Desaparecer su pasaporte. Para obtener uno nuevo necesitaría unos días más y así podría estar en Venezuela durante el cumpleaños de Alicia. Dos días antes del día oficial en que partían de vuelta a España Eloy se levantó muy temprano y de una manera muy silenciosa entró al cuarto donde dormían sus padres, buscó la cartera donde su madre guardaba los pasaportes, los encontró, sacó el suyo y salió de ese cuarto sin ser percibido por nadie, su padre roncaba. Llegó a la puerta de la casa, caminó rumbo al río, al llegar allí cerca de la orilla abrió un hueco en la tierra con sus manos lo suficientemente hondo para enterrar su pasaporte, lo hizo, lo cubrió de tierra nuevamente y encima puso una piedra que se diferenciaba fácilmente de las otras por su forma. Así sabría siempre donde estaba enterrado.
Un día antes de volar su madre se dio cuenta que le faltaba el pasaporte de Eloy, rebuscaron por todos lados, usaron a todos los trabajadores de la hacienda para buscarlo, y luego de casi 7 horas se dieron cuenta que allí no había nada, nadie sospechó de Eloy, su madre pensó que entre tanto jaleo de viajes lo había dejado en algún lado sin querer ¨mañana viajaremos a Caracas a pedir uno nuevo, en una semana como máximo tendremos otro, mientras nos quedaremos aquí unos días más ¨qué pena mamá, yo ya me quería volver¨ dijo Eloy con un acento que buscaba convencer a todos aún más que, él, en esa desaparición, no habría tenido nada que ver.
¨Voy a usar un truco que heredé de mis abuelos, nunca me ha fallado¨ dijo la abuela venezolana de Eloy, ¨un truco para qué abuela?¨ preguntó Eloy lleno de curiosidad ¨para saber quién fue el que se quedó con el pasaporte¨, Eloy sonrió, nunca había creído en esos trucos heredados de los que la abuela tanto hablaba.
Así, la abuela procedió a escribir en papeles sueltos todos los nombres de toda la gente presente en esa casa durante los últimos días, en total 25 nombres entre trabajadores, hijos, nietos y amigos, incluyendo el nombre de Eloy y el de ella. Uno a uno de los papeles con los nombres los fue metiendo en una olla grande, al terminar de ponerlos todos dentro agarró una jarra con agua y dijo en voz alta ¨si alguno de los nombres que están aquí en esta olla tiene algo que ver con la desaparición del pasaporte, el papel con su nombre flotará, sino todos los papeles quedarán en el fondo¨ Eloy al ver a su abuela tan segura pronunciando esas palabras, se puso nervioso. Pasaron dos minutos, y todos quedaron estupefactos al ver que en aquella olla grande solo uno de los papeles escritos estaba flotando, todos los demás estaban en el fondo, tal cual como lo había dicho la abuela minutos antes. La abuela lo agarró, lo abrió, lo leyó.
Lo siguiente que Eloy recuerda de aquella tarde fue la mano de su madre halándole la oreja pidiéndole que confesara donde estaba el bendito pasaporte. Eloy confesó.Porque todos le creyeron a la abuela. Y desde aquella tarde Eloy no dudó nunca más de esos poderes heredados.
Hoy, algo ha desaparecido de la casa en España donde viven Eloy y Alicia, dudan de alguno de sus hijos traviesos, en estos momentos Eloy escribe los nombres de todos y cada uno de sus tres hijos, esperando que él también haya heredado ese truco de la abuela.
Besos para todos.

