15.4.09

Eloy

Eloy no creía en nada del Realismo Mágico del que tantos libros le hablaban. Su padre era español y su madre venezolana, vivían en España durante todo el año y viajaban a Venezuela cada verano para visitar a la familia de su madre. Su abuela era una mujer con mucho dinero, dueña de muchas propiedades en casi todo el territorio del país. Normalmente se quedaban casi todas las vacaciones en la hacienda que la abuela tenía, que con sus más de 20 habitaciones hacían de aquella visita, una gran aventura para Eloy.

Le encantaba corretear por horas por toda la hacienda, kilómetros y kilómetros de tierra que pertenecían al imperio familiar se convertían en el patio de juegos más grande de todo el mundo, o por lo menos así le gustaba pensar a Eloy.

Un día Eloy se enamoró.

Ella, Alicia, era la nieta de uno de los señores que trabajaba en la hacienda de la familia de su abuela desde jovencito. Una nieta que le había tocado criar porque su madre había muerto hacía pocos meses víctima de una ¨enfermedad maluca¨. Alicia era hermosa, tenía unos ojos que se iluminaban al ver a Eloy y se reía de todos los chistes malos que Eloy se sabía, no importaba que tanto los repitiera, se reía siempre con la misma intensidad. Se amaban.

Estuvieron juntos todos los días durante casi 3 meses de aquel verano del año 1988, eran niños pero ya sabían con certeza que eran el uno para el otro. Su amor era inocente ante los ojos de todos pero muy intenso para ellos, todo lo intenso que la edad de esos dos niños podía permitirles.

Sólo los primos de la edad de Eloy y Alicia sabían lo que pasaba entre ellos, cuatro primos que venían de Caracas y Valencia a pasar el verano en esa casa donde Eloy siempre era el consentido de todos porque venía desde tan lejos. Por eso se hicieron cómplices de aquel amor, querían que su primo viviera el amor al máximo como todos los amores que viven los venezolanos.

Alicia sabía que Eloy volvería a España, es por eso que llegando al final de las vacaciones su cara se llenó de tristeza, esa tristeza tan opuesta a toda la alegría que había tenido desde que Eloy llegó a la hacienda aquel año. Su abuelo sospechaba que su nieta se había enamorado, por eso le daba mucha rabia no poder hacer nada para evitarle el dolor que le provocaría el día de la partida de aquel muchacho. Ya había sufrido mucho la pobre niña con lo de su madre.

¨No te vayas¨ le dijo Alicia a Eloy una tarde frente al río mientras veían a todos los primos saltar como locos desde una piedra ¨el tiempo vuela cuando te des cuenta ya estaré de vuelta¨, ¨mi cumpleaños es dentro de una semana Eloy, si te vuelves a España en 5 días no estarás conmigo ese día¨ ¨te prometo que estaré ese día contigo Alicia, ya veré que se me ocurre¨

A Eloy se le ocurrió una idea que parecía infalible. Desaparecer su pasaporte. Para obtener uno nuevo necesitaría unos días más y así podría estar en Venezuela durante el cumpleaños de Alicia. Dos días antes del día oficial en que partían de vuelta a España Eloy se levantó muy temprano y de una manera muy silenciosa entró al cuarto donde dormían sus padres, buscó la cartera donde su madre guardaba los pasaportes, los encontró, sacó el suyo y salió de ese cuarto sin ser percibido por nadie, su padre roncaba. Llegó a la puerta de la casa, caminó rumbo al río, al llegar allí cerca de la orilla abrió un hueco en la tierra con sus manos lo suficientemente hondo para enterrar su pasaporte, lo hizo, lo cubrió de tierra nuevamente y encima puso una piedra que se diferenciaba fácilmente de las otras por su forma. Así sabría siempre donde estaba enterrado.

Un día antes de volar su madre se dio cuenta que le faltaba el pasaporte de Eloy, rebuscaron por todos lados, usaron a todos los trabajadores de la hacienda para buscarlo, y luego de casi 7 horas se dieron cuenta que allí no había nada, nadie sospechó de Eloy, su madre pensó que entre tanto jaleo de viajes lo había dejado en algún lado sin querer ¨mañana viajaremos a Caracas a pedir uno nuevo, en una semana como máximo tendremos otro, mientras nos quedaremos aquí unos días más ¨qué pena mamá, yo ya me quería volver¨ dijo Eloy con un acento que buscaba convencer a todos aún más que, él, en esa desaparición, no habría tenido nada que ver.

¨Voy a usar un truco que heredé de mis abuelos, nunca me ha fallado¨ dijo la abuela venezolana de Eloy, ¨un truco para qué abuela?¨ preguntó Eloy lleno de curiosidad ¨para saber quién fue el que se quedó con el pasaporte¨, Eloy sonrió, nunca había creído en esos trucos heredados de los que la abuela tanto hablaba.

Así, la abuela procedió a escribir en papeles sueltos todos los nombres de toda la gente presente en esa casa durante los últimos días, en total 25 nombres entre trabajadores, hijos, nietos y amigos, incluyendo el nombre de Eloy y el de ella. Uno a uno de los papeles con los nombres los fue metiendo en una olla grande, al terminar de ponerlos todos dentro agarró una jarra con agua y dijo en voz alta ¨si alguno de los nombres que están aquí en esta olla tiene algo que ver con la desaparición del pasaporte, el papel con su nombre flotará, sino todos los papeles quedarán en el fondo¨ Eloy al ver a su abuela tan segura pronunciando esas palabras, se puso nervioso. Pasaron dos minutos, y todos quedaron estupefactos al ver que en aquella olla grande solo uno de los papeles escritos estaba flotando, todos los demás estaban en el fondo, tal cual como lo había dicho la abuela minutos antes. La abuela lo agarró, lo abrió, lo leyó.

Lo siguiente que Eloy recuerda de aquella tarde fue la mano de su madre halándole la oreja pidiéndole que confesara donde estaba el bendito pasaporte. Eloy confesó.Porque todos le creyeron a la abuela. Y desde aquella tarde Eloy no dudó nunca más de esos poderes heredados.

Hoy, algo ha desaparecido de la casa en España donde viven Eloy y Alicia, dudan de alguno de sus hijos traviesos, en estos momentos Eloy escribe los nombres de todos y cada uno de sus tres hijos, esperando que él también haya heredado ese truco de la abuela.


Besos para todos.

3.4.09

Ellos

Había algo en los padres de mi amiga que me generaban una sensación de tranquilidad y felicidad cada vez que luego de clases me iba a su casa un rato. La mamá (cuyo nombre no recuerdo porque siempre le llamaba por el respetuoso Señora seguido de su apellido tan del norte de España de donde había venido junto a su esposo un Señor gallego que siempre me pareció tan amable como ella) nos preparaba la merienda en cuanto llegábamos a su casa y eran las mejores meriendas que recuerdo de mi etapa de adolescente, quizás es porque mi madre como buena venezolana nos daba merienda de niños pero al pasar a la adolescencia no lo vio necesario y por eso no supe lo que era merendar en mi casa al pasar a esa etapa de mi vida, en Venezuela por lo general se hacen 3 comidas al día y dependiendo de la casa solo dos porque en la cena siempre se come algo ligero, normalmente no se cena fuerte, bueno tampoco puedo generalizar porque eso varía de región a región también, sería un error grande hablarles de que todos lo hacen cuando mi todo es mis amigos y la familia que afortunadamente me tocó, pero esas son las meriendas que recuerdo luego de mi infancia, las de esa Señora, escribiendo este post recuerdo su café con leche, su pan que siempre estaba "calentito" como ella decía, sus "tartas" que eran receta de su madre y que ella había salvado antes de venirse a vivir a nuestro país, pero sobre todo lo que más recuerdo son esos abrazos que nos daba al entrar a casa y como nos besaba tres veces en la misma mejilla con mucha fuerza, de la misma manera en que lo hace Blanca Portillo en la película de Pedro Almodóvar " Volver", de la misma forma que un chico con Síndrome de Down que me presentaron recientemente lo hizo mientras me abrazaba con mucho cariño y de la misma manera que lo hace mi madre luego que le hago reír por alguna cosa tonta de esas que le cuento para que se ría y me premie con besos.

Me sentía en casa con ellos, su padre era un ser tan inteligente y sensible a la vez, en su casa se veían colgadas muchas pinturas que él pintaba en sus ratos libres y que para mis ojos de aquel momento veía llenas de talento, mi amiga tenía una hermana que se había graduado con honores en una de las universidades más prestigiosas del país y un hermano que no sólo era muy simpático sino además muy inteligente, yo entraba allí y era entrar a una de estas películas gringas ambientadas en los años 50 en donde todo era perfección, yo incluso le ponía música en mi cabeza acorde con cada momento para lograr el cuadro perfecto en esa casa, se respiraba paz y amor.

Mi amiga no comía, en aquella época nosotros no llamábamos a nadie anoréxico ni menos se nos ocurría hablar de eso, yo que pasaba tantas horas con ella notaba que no comía pero no me pregunten porqué nunca lo vi como algo malo, sólo era mi amiga la que no comía nisiquiera cuando su madre preparaba aquellas meriendas de campeonato. Si notaba que su madre le pedía que comiera y ella insistía que estaba llena, y me miraba y me hacía un guiño con su ojo izquierdo que me hacía indirectamente cómplice de algo que en aquel momento me parecía una cosa inocente y sin mucha importancia.

Su hermana tenía algunos kilos de más para el modelo estricto venezolano que creo ha existido desde antes que nuestra Maritza Sayalero fuera coronada Miss Universo en el '79. Y ella, la hermana de mi amiga, una chica hermosa a la que la línea nunca le preocupó, comenzó a sufrir al pasar a una etapa donde sí la juzgaban por sus kilos de más y donde casi ningún hombre parecía importarle todos los honores con los que se había graduado en la universidad y todos los idiomas que hablaba o todo lo que hacía reír a la gente con sus ingenios. A mí ella me parecía una de las mujeres más hermosas que había conocido, una de las más inteligentes y a su vez una de las más graciosas, nos reíamos mucho juntas, ella nos ayudaba a hacer las tareas y siempre se le ocurrían cosas muy buenas para los proyectos que presentábamos. Pero tenía un complejo enorme con sus kilos de más, siempre hablaba de ello, aunque su hermana, mi amiga, siempre le decía que se veía muy bien y que no era gorda, a lo que ella respondía "lo dices muy fácil porque tienes un cuerpo delgado, no sabes lo que es ser gorda y vivir con ello, no intentes consolarme yo soy gorda, como desearía estar delgada como tú" era muy duro cuando estas conversaciones sucedían porque yo lo veía muy claro para mí era una mujer hermosa que no veía lo hermosa que era, y eso amigos míos, es una cosa difícil de solucionar.

Al graduarnos les perdí la pista, sobre todo porque mis padres se mudaron a otra parte de la ciudad, bastante alejada de donde ellos vivían . Un día después de algunos años volvimos a vernos, yo decidí llamarles para pasar a visitarles, al llegar a su casa todo lucía muy parecido a la última vez que había entrado allí pero había algo extraño en ellos que no pude explicar a la primera. Ella, su madre, no me besó de la misma manera, sólo me abrazó con tristeza y me dijo que me sentara, me preguntó si quería un café y le dije que sí, al probarlo supe que eso no había cambiado para nada, el sabor seguía siendo el mismo, sentí ese alivio que se siente cuando las cosas parecen no cambiar mucho. Su padre tenía esa sonrisa de siempre y como siempre me hablaba como si el mundo lo hubiera inventado él, escucharle ha sido siempre un placer, pregunté por ella, mi amiga, y me dijo que se había casado y había tenido un hijo, "sí, de eso sí supe, lo vi por la tele" y es que mi amiga se había casado con alguien famoso en Venezuela, "pero no resultó y se divorciaron", eso ya no lo sabía, "lo siento por ella" les dije, "resultó que él se casaba para tapar su homosexualidad y usó a mi hija que le descubrió en la cama con su mejor amigo, es decir, el compadre de ambos, ella ha vuelto a casa porque no quiso ser parte de ese show y ahora vive ella y su hijo con nosotros, nuestro nieto, que es guapísimo, se parece a ella", sinceramente me dejó sin palabras, era mi amiga, una muchacha para la que yo soñaba un futuro cercano mejor, por eso me había alegrado tanto al saber por la tele que se había casado con quien lo había hecho y por eso me molesté tanto al saber que su matrimonio había sido una farsa.

Pregunté por su otra hija, porque vi una foto donde la vi tan hermosa como siempre pero muy delgada, estaba junto a otras fotos de ella en el centro de la mesa de la sala, "ella murió" me dijo su padre con una voz seca que aguantaba un llanto, " murió??? pero cómo?" e inevitablemente me puse a llorar como si todo el llanto de mi vida se fuera a acabar en ese momento, no pude evitarlo, me dio un poco de verguenza causarles más dolor con mi llanto, su madre me abrazó y me dio los tres besos en la mejilla seguidos de lágrimas "nos la mataron" me susurró al oído. Sentí morir, creo que ese momento nunca lo olvidaré. Su padre me contó toda la historia y debo reconocer que lloramos todos, por mucho rato, mientras nos agarrábamos de las manos sin soltarlas.

Ella, había conocido a un hombre que era inteligente, simpático y que físicamente no estaba nada mal, él la enamoró en poco tiempo y la embarazó, ella estaba loca por él y no le importaba nisiquiera que él no quisiera trabajar y decidió pagarle todos sus caprichos, ella era feliz así y aunque sus padres veían cosas que no le gustaban como él no le hacía daño físico sino que ella parecía feliz así, pues se hicieron la vista gorda, tuvieron dos hijos y un día ella volvió a casa, se divorciaba, ellos no hicieron preguntas porque estaban felices con ese milagro y se dedicaron a cuidarla y quererla como siempre, aunque ella con los días empezó a enfermarse, se sentía débil. Empezó a perder peso, y convenció a sus padres que todo era debido a una dieta que estaba haciendo, le creyeron. Los padres habían comprado una casa en la playa y pasaban largas temporadas allí, volvían a Caracas y se veían muy seguido, en la playa y en Caracas. Un día ella fue de visita a la playa, y el padre mientras me relataba ese encuentro me ubicaba en el sitio, en el momento, de una manera indescriptible, era como si yo hubiera estado allí, con ellos (intentaré escribir tal cual como me lo relató):

" Hija, estás muy delgada, ya creo que te has pasado con la dieta" "Papá no exageres, cuando me pasaba de kilos todos me decían algo y ahora que estoy delgada también, nunca están contentos", "nosotros no, nunca te dijimos nada para nosotros siempre estás bella con kilos de más o de menos, pero pienso que ya está bien de perder peso" "papá, nunca supe lo que era estar delgada y te puedo decir que nunca me sentí tan contenta con mi cuerpo estoy contenta de saber lo que se siente que toda la ropa te quede bien" "pero hija a ti siempre la ropa te quedó bien, eres hermosa, no lo entiendes?" "bueno, ahora me siento hermosa, que es distinto, papá quería decirte que ustedes han sido unos buenos padres y pase lo que pase quiero que cuiden siempre de mis hijos" "pero bueno mujer, eso ni hablar, tú eres quién cuidará de nosotros que ya nos hacemos viejos, y esas manchas en tu cuerpo qué son?" " unos mosquitos que me picaron en esta playa papá, que es muy bonita pero no veas que de bichos!" se rieron, y yo siento que al escribirlo les escucho reír en aquel momento, e intento quedarme con esa risa en el alma.

Una semana después ellos, los padres, volvieron a Caracas, recibieron una llamada de emergencia, llegaron directo a la Clínica. Ella, moría, su ex-marido tenía una afición que ella descubrió muy tarde, le encantaba ir a bares de mala muerte donde muchas mujeres hacían lo que fuera por algo de dinero, y fue allí donde él se contagió, al descubrir que él estaba enfermo se hizo las pruebas ella y al saber que también tenía esa enfermedad decidió separarse y volver a casa, "papá en mi mesa de noche hay unas pruebas de laboratorio que nos hicieron a él y a mí, por las fechas te das cuenta que su enfermedad se la descubrieron antes, él no morirá tan pronto como yo, él será portador pero no va a morir tan rápidamente, pero me ha dicho que cuando yo muera intentará alegar que él no está enfermo y que la que se contagió fui solo yo, porque era una cualquiera, es su manera de quedarse con los niños y con el dinero que yo les dejo, pero esas pruebas harán que mis hijos permanezcan con vosotros".

Al poco tiempo Ella murió.

Salí de aquella casa muy triste, lo que tenía en mente que sería el futuro de aquella familia que siempre me pareció muy perfecta y lo que vi en mi última visita era tan distinto, que no pude evitar sentir rabia por la vida y de cómo a veces el destino juega pasadas horrendas en los lugares más inesperados.

Hoy en día los niños viven con sus abuelos, ganaron el juicio con aquella prueba. Ellos lloran al recordarla, y yo, hoy también.

25.3.09

Cosas del idioma y de no tener ni idea de nada

Cuando llegué a Holanda a vivir, decidí además de aprender holandés e inglés (porque el segundo no lo hablaba muy bien, la verdad sea dicha), inscribirme en cursos de todo tipo para así conocer gente, y así lo hice, pero al principio con mi falta de idiomas y mi poco conocimiento de la ciudad se me hizo muy cuesta arriba conseguir cosas que hacer además de aprender los idiomas.

Esta mañana recordé una anécdota que me hizo reír mucho, tanto o más de lo que me hizo reír cuando me pasó.

Una tarde de aquellas cuando estaba recién llegada me puse a revisar las páginas amarillas para encontrar teléfonos o direcciones de cursos o cosas que pudiera realizar. En una de sus páginas leí algo que creí haber entendido muy bien, ponía algo así como :

Escort, chicas de todo el mundo que quieren reunirse contigo para hablar y compartir sus experiencias.

Y pensé EUREKA, esto es lo mío, llamo y hago una cita porque yo me quiero reunir con chicas de todos lados del mundo para compartir experiencias, experiencias en Holanda claro!

Lo que sucedió a continuación es más o menos así (o como yo lo recuerdo):

Ring ring (yo llamando al teléfono que aparecía en el anuncio)

Señora: Buenas tardes
Yo: (cuando lean esto pongan acento de una persona que habla muy mal inglés) buenas tardes yo mirar anuncio en páginas amarillas y querer reunir con ustedes.
Señora: Disculpe, no le entiendo, quiere usted un servicio?
Yo: No, yo no necesitar servicio, solo querer reunir con chicas de todo el mundo para hablar y compartir experiencias en Holanda.
Señora: Señorita, usted quiere un servicio de Escort?
Yo: No señora yo no querer ningún servicio yo querer reunir con las chicas de todo el mundo para hablar y compartir experiencias.
Señora: (con voz desespereda) Señorita, usted se ha equivocado esto es un servicio de Escort, Escort!, me entiende?
Yo: Sí sí, Escort, eso es que decir en el anuncio que yo leer, puedo ir y reunir con chicas?
Señora: Esto es ESCORT, ESCORT, ESCORTTTTTTTTTTTTTTTTTT!!!!

Yo, asustada por la forma en que gritaba esa palabra al teléfono, colgué, porque supe que algo andaba mal.

Decidí buscar en internet más acerca de esa palabra y allí supe de una y para siempre lo que la palabra Escort seguida por chicas de todo el mundo,quería decir. Y no paré de reírme por unos buenos minutos imaginándome la cara de aquella mujer al otro lado del teléfono escuchando a una chica que no sabía explicar muy bien lo que quería y que sonaba TAN interesada en conocer a todas y cada una de esas chicas de todo el mundo (lo que aquello no me habría costado!!!)

Ya no busqué más grupos a los que pertenecer y me limité a los puros cursos.

Y esta mañana cuando escuché la palabra Escort en la radio, me reí demasiado recordando aquella situación que por falta del idioma y de no tener ni idea de nada de este mundo terrenal, me pasó.

De estos cuentos del idioma y de no saber donde se está parado, tengo varios. Supongo que la gente que vive o ha vivido en otro país que no es el de orígen, tendrá algún que otro cuento de estos, sería divertido recopilar estas historias para reirnos un buen rato, o no?

De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : “er lomo de atún”

19.3.09

El cartero siempre llama dos veces

Y por mí que llame tres, cuatro o hasta 75 (al mes).

Una de las cosas que más me hace ilusión es recibir una carta o un paquete en el buzón de mi correo, pero no hablo del correo electrónico que es donde la gente normalmente se acuerda de los demás, yo hablo del buzón real, el de la vida misma.

Ya he hablado en otro post (aquí) el porque de mi fascinación por recibir cartas y paquetes cuantas veces sea posible.

Una de las personas que he tenido la suerte de conocer en este mundo bloggero, me ha dado en los pocos meses que vivo fuera de Holanda, muchas alegrías a través de este medio. En diciembre me hizo sentir muy feliz al incluirme en sus tarjetas de navidad que fue muy original porque sus lectores habituales decidimos entre varias de sus fotos cual de todas debería ser la que llevara la portada de la tarjeta, así que fue una tarjeta hecha desde los dos lados, de quien la envió y de quien la recibió. En el mes de febrero me llegó una tarjeta realmente hermosa, también era una de sus fotos (porque eso de las fotos se le da muy bien). La semana pasada fui seleccionada por él para hacerme llegar un regalo sorpresa y para ser sincera he tenido que ser muy fuerte para resistir a la tentación de saber qué era, hoy ya lo sé, y debo confesarles que imaginando las mil y una cosas que me podía regalar, nunca pero nunca habría acertado con algo tan fantástico, tan maravilloso, tan genial, tan NO SE como explicarlo, y sinceramente me asusté, porque me di cuenta que Sulaco y yo en los meses que hemos compartido juntos (cuando vivía en Holanda y ahora en la distancia) me ha aprendido a conocer tan bien, pero tan bien que es capaz de sorprenderme siempre eligiendo incluso regalos que yo misma pienso que me encantaría que me regalaran pero que sé que muy pocas personas lograrían acertar.

Este post va dedicado a la gente que se emociona como yo al recibir algo en el correo, en ese correo de verdad, los que todavían son suficientemente cursis para sentirse feliz al abrir una carta o algún paquete que ha enviado alguien que desde algún otro lado, lejano o cercano, piensa en uno. Se me han saltado aún más las lágrimas después de haber visto ayer la película Camino, para quienes la han visto entenderán la importancia de lo que digo, de que alguien que te aprecia te lo haga saber usando el correo como medio. Todo ha sido tan casual que no he podido evitar emocionarme un montón. Y lloré porque como bien saben mis amigos y la gente que me aprecia, soy cursi y full sentimental.

Sulaco escribe un blog que se llama Distorsiones y en él aclara muy bien que Nada es lo que parece y al conocerle esa frase cobra aún más fuerza porque es tal cual, detrás de ese hombre que parece a veces tan duro y poco sentimental en sus escritos , se esconde alguien que es capaz de llegar de una vez y para siempre a cualquier corazón que sea capaz de abrirse sinceramente a su vida. Conmigo lo ha logrado.

Aquí les dejo las fotos de lo que el cartero me ha traído no solo dos sino ya tres veces de su parte, sus dos tarjetas y un DVD del musical que vimos juntos un par de veces en Amsterdam en el cine donde solíamos ir semanalmente cuando yo vivía allí, Hairspray, a los dos nos encantó y Sulaco es tan malo conmigo que sabía que al abrirlo me partiría en dos el corazoncito, y así fue.






Las otras dos cosas son una bicicleta que es uno de los símbolos de Holanda y una Postal del Alcalde de Amsterdam Job Cohen que a todos mis invitados no solo les da la bienvenida a mi casa sino que además les recuerda que todos somos Amsterdam.

Hoy es un día bonito.

13.3.09

Un rayo de sol oh oh oh

Ayer paseaba por la orilla de la playa, descalza, como casi todos los días de este invierno gaditano que me ha regalado muchos pero muchos días que en Holanda consideraríamos de Verano. El calor era fuerte, aunque no había tanta gente en traje de baño como casi todos los días, el motivo era porque había un poco de viento que sin ser frío seguro molestaba a los locales.

En Holanda he aprendido muchas cosas, una de ellas es la que todos los que vivimos allí aprendemos sin duda alguna y es a valorar el buen tiempo, o como bien diría la canción: " un rayo de sol oh oh oh".

Por eso aprovecho cada minuto que puedo y todos los días durante mi pausa para almorzar intento escaparme y darme un paseíto por el mar. Es sabroso. Y al final parece que aquella otra canción que reza " en el mar la vida es más sabrosa" no va a estar tan alejada de la realidad.

Cuando la gente me pregunta si extraño a Holanda, me quedo con cara de ponchada como decimos en mi país, porque para mí yo sigo allí, igual que sigo en Venezuela de donde aún después de 10 años siento que nunca salí. El mundo que quieres llevar dentro de ti es al que perteneces o vives, no existen espacios físicos para los quereres, esa es la razón por la que no sé qué responder ante esa pregunta que para mí es simplemente absurda. Eso sería como si alguien me preguntara si extraño a mis papás, ellos viven en Venezuela, están "a pata e' mingo " es decir, cerquita, no se han ido a otro planeta, puedo verles cuando quiera y cuando ellos quieran. Un ejemplo claro es que con mi Madre hablo más que cuando vivía en Venezuela y es que a veces muchas circunstancias te acercan más, si quieres.

Yo le veo el lado positivo a todo, todo el que me conoce lo sabe, y de seguro que el que me lleva leyendo desde hace tiempo también lo ha visto. Uno de mis mejores amigos me hizo una fiesta cuando estuve en Venezuela en navidades, bueno en verdad tres de ellos hicieron fiestas distintas en mi honor que me hicieron muy feliz, pero en esta fiesta en particular mi pana me hizo una pregunta que respondí tal cual como me siento, me preguntó si después de vivir en tantos lados distintos a mi corta edad no sentía que al final no pertenecía a ningún lado en especial, yo no lo dudé ni un segundo y le dije que NO, que era todo lo contrario, yo me sentía con una maleta cultural mucho más grande, más ciudadana del mundo y con una visión de la vida mucho más enriquecida, era como si al ir a Venezuela era venezolana total, en Holanda soy todo lo holandesa que decidí ser y en Cádiz, estoy segura que seré tan gaditana como quiera ser. Puedo identificarme con varias culturas y formas de ser sin dejar de ser yo, puedo ser de tres lados distintos y con ello ser de alguna manera más universal. He ganado, no perdido. Mi amigo es hijo de portugueses inmigrantes en Venezuela y su respuesta ante mi explicación (que con un vino en la mano les juro que sonaba mejor) fue que esa forma de ver las cosas era muy buena, porque él había conocido a muchos inmigrantes en Venezuela que nunca se adaptaron y por lo tanto no lograron quizás ser todo lo felices que debieran.

Hace mucho tiempo decidí ser feliz, costara lo que costara (algunas veces cuesta más que otras) a eso dedico el mayor porcentaje de mis días, por eso quizás es que no entiendo mucho de nostalgias, distancias o carencias, porque estoy ocupada en ser feliz y vivir mi día a día y por lo demás como diría el gran filósofo Eudomar Santos en " Por estas calles": “como vaya viniendo vamos viendo” (a los venezolanos que me leen de seguro que con esta frase les he hecho retroceder en el tiempo nada más y nada menos que 17 añitos, qué niños éramos! )

De eso se trata, de vivir, aquí, en Holanda, en Venezuela, de aprovechar cada segundo sin olvidar que vivimos de fiado. De no creer que tendremos tiempo para hacer lo que queremos más adelante, pensemos mejor en comenzarlo hoy mismo. Ya.

No perdamos el tiempo, que ese a nosotros no nos pierde de vista.

De Peligro a Pele el Ojo (o de como el venezolano usa refranes para explicar lo inexplicable) : “como vaya viniendo vamos viendo”

5.3.09

Escucha tu voz


Daniel tiene una voz interna, que le habla y le guía.


Siempre la escucha.

Una mañana de diciembre se despertó con esa voz hablándole, le decía que buscara todas las fotos y vídeos que tenía de uno de sus mejores amigos, Josemari, que los buscara y lo pusiera todo en un DVD. Le tomó tiempo pero así lo hizo y al terminar de hacerlo, compró un pasaje de última hora para viajar lo más pronto posible a su ciudad, la ciudad de su familia, la ciudad de Josemari.

Quería pasar navidades con su familia, pero había decidido ir sobre todo porque había algo que no le dejaba dormir, esa voz que le obligaba a reencontrarse con su amigo para ver juntos las fotos y los vídeos que resumían la amistad que había durado tanto y que se había hecho intensa con los años.

Daniel y Josemari no sólo eran amigos, eran como hermanos.

Al llegar a su ciudad la mañana de aquel 24 de diciembre, Daniel llamó inmediatamente a Josemari y le dijo que ese día debían verse, Josemari a pesar de estar feliz por saber de su presencia en la ciudad, le dijo que no podía ese día porque como siempre, debía trabajar también en navidad.

A la voz interior de Daniel no le gustó aquello, a pesar de los gritos que le daba porque se reencontraran urgentemente, aún así Daniel se hizo el sordo y decidió esperar hasta el día siguiente.

Ese 25 de diciembre Josemari llegó a su casa, la voz suspiró, Daniel hizo todo lo que se le había indicado, durante más de cuatro horas lo vieron todo, todas las fotos de la vida que habían vivido juntos desde que se conocían, y que no querían olvidar (por eso siempre tenían una cámara en mano para todos los momentos), los vídeos eran obra y arte del tío de Daniel que aficionado a las vídeocámaras,los había usado durante muchos años de modelos y así, durante un buen rato pudieron verse en el primer día de escuela secundaria, de camino a fiestas de escuela, jugando al fútbol, en la piscina de la casa,discutiendo por algún tema tonto,en fiestas familiares y hasta haciendo locuras con las motos, la pasión de Josemari. Se rieron un montón, mucho habían cambiado, pero lloraron al saber que el amor de amigos se había mantenido intacto, porque esas fotos y los vídeos así lo demostraban.

Ese día estuvieron todo el día juntos, al día siguiente Josemari debía trabajar y así todos los días de navidad, pocos días después Daniel volvía a la ciudad donde vivía. "Amigo, pronto estaremos juntos, el próximo año me vuelvo a vivir aquí, ya no nos despediremos más" le dijo Daniel al despedirse, "entonces todo volverá a ser como antes?" preguntó Josemari "sí, sólo que ya no haremos locuras con la moto, prefiero mejor que vayamos a pescar juntos" respondió Daniel, "eso ya veremos, cuando veas la moto que me he comprado..."dijo Josemari en tono seguro.

Daniel nunca la vio, tampoco volvió a ver a su amigo, una semana después Josemari moría en un accidente de tráfico, conducía aquella moto.

Daniel lloró mucho, mucho.

A los pocos meses se mudó de vuelta a su ciudad y los días como hoy cuando el mar le invita a pescar, piensa en él, en Josemari, su amigo, su hermano.

Y es que finalmente pescar en esta vida es fácil, conseguir con quién hacerlo, no.


Besos para todos.

24.2.09

Entre papelillos, caramelos y serpentinas

Así me recuerdo de niña durante la época de Carnaval en la Caracas de mi infancia.

Pero sin disfrutarlo completamente...

Intentaba recordar algún disfraz que haya usado durante la época de primaria que no fuera el de Reina, y sé que voy a sonar antipática pero aún así asumo el riesgo, no recuerdo ninguno porque desde el primer al último grado siempre me coronaron Reina del salón, si tuve la dicha de poder usar algún otro disfraz fue solo en las obras de teatro o musicales que hicimos en primaria, pero nunca durante Carnaval, durante esa fecha me tocaba sentarme y aburrirme como una ostra en el medio del salón, en un puestecito que siempre reservaban para quien según todos los niñitos (porque sí, cruelmente para el resto de mis compañeritas eran los chamitos del salón quienes decidían) era la niña más indicada para llevar corona, banda y cetro.

El primer año que me eligieron, sinceramente, me pareció algo muy bonito y aunque me cuesta reconocerlo ahora, me hizo sentir incluso especial, porque además con esa edad yo nisiquiera pensaba en el daño que podía causar al resto de las niñas a las que en cierta forma había ganado en algo, yo simplemente lo vi divertido y me dediqué a disfrutar el rol que me habían dado, un papel aburrido, sí, pero era algo diferente y lo novedoso lo hacía interesante . Pero cuando que te coronen año tras año empieza a ser común y te toca sentarte y por órdenes de la maestra "SIN MOVERTE que yo te traigo lo que necesites" pues empiezas a odiar que así sea, le agarras manía a la corona y hasta llegas a apagar la tele cuando transmiten el Miss Venezuela y suena lo que es casi un himno para todos los venezolanos " en una noche tan linda como ésta cualquiera de nosotras podría ganar" y era eso mismo, ganar, lo que yo ya odiaba, por eso ponía esa cara de lástima al ver a aquella compañerita de clases que siempre tuvo la suerte de "no ganar" e incluso llegó a ponerse el disfraz de mis sueños, el de la Mujer Maravilla.

Yo les juro que dos semanas antes de Carnaval, que era cuando hacían la bendita elección, rezaba a todos los santos para que no me tocara, me despeinaba antes de entrar a clases e incluso llegaba a rayarle los cuadernos a todos mis compañeritos para que me odiaran, pero no sé si era mi olor natural de aquella época o qué, los muy condenados terminaban votando por mí, sin importarles nisiquera cuántos chiclets les había pegado en el pupitre de todos y cada uno, y miren que me costaba masticarlos todos, me dolían los dientes por días.

Y sí, sé que mi relato suena raro e incluso creo que hasta pedante para quien siempre estuvo del otro lado, pero no es así, abro mi corazón hoy para confesarles uno de mis traumas de primaria que me temo me acompañará por toda la vida y es el no poder haber usado durante mi más tierna infancia el disfraz que me diera la gana, sino aquel que me impusieron siempre. Menos mal que en la Secundaria éramos todas niñas y no tuve que pasar por ningún concurso más ( ah sí, el de delegada del salón que gané varias veces y odié tanto que en la Universidad ni muerta me postulé, pero ese no cuenta como trauma)

Es por eso que el pasado sábado, cuando me pude disfrazar de Vampira, fui la mujer más feliz del mundo, porque al hacerlo, es como si me hubiera desquitado de alguna forma de todos esos carnavales donde entre papelillos, caramelos y serpentinas, no podía disfrutar todo lo que quería sino que me tenía que aburrir viendo a los demás gozar un mundo, y yo señores, me pregunto que habrá sido de aquella niña que sí podía llevar el traje de " mujer maravilla"?.

Besos para todos. Disfruten lo que queda del Carnaval.

16.2.09

Hoy es un día triste en la historia de Venezuela

Aquí, fue nuestro país quién perdió, nuestros niños y jóvenes llenos de esperanza en su futuro, que ahora es totalmente incierto.

Yo supe cuando vi al Rey de España humillado públicamente recibiendo a Chávez en Mallorca como si fueran buenos amigos (luego de aquel histórico incidente donde el Rey pronunció esa frase que se hizo tan famosa y que pocos venezolanos lograremos olvidar con los años : "Por qué no te callas?"), qué si había logrado tamaña rendición del Rey a sus pies a punta de Petróleo más barato para España, para así poder sacarse esa espina que se le había clavado cuando ante el mundo el Rey lo había dejado en evidencia, ese mismo día supe qué faltaría poco tiempo para que los siguientes en el turno fuéramos nosotros, la oposición que le dijo NO hace pocos meses y que le había dado en su ego, a la cual amenazó públicamente al decir que las cosas no quedarían así y que volvería a intentarlo porque nuestra Victoria, según él, había sido "de mierda".

Y así fue, hoy ya puede dormir tranquilo, porque su ego herido ha sido reconfortado con un triunfo que su buen dinero le habrá costado, un dinero que al fin y al cabo no es suyo, pero que mientras esté en el poder repartirá a diestra y siniestra comprando honor para quien honor no merece, es con dinero con que se humilla a un Rey y es con dinero con que se humilla a un pueblo, un pueblo que está muy por debajo del tamaño de sus ambiciones y de esa necesidad tan grande de pasar a formar parte de los libros de historia, y yo hoy desde lo más profundo de mi corazón espero que sea así, que algún día se pueda escribir de Chávez como un Dictador, y que al hacerlo, el único que tenga que irse del país sea él.

Hoy, repito, ha perdido Venezuela.

14.2.09

En un día como hoy

Donde en principio llenos de tanto amor todos debemos decir sí y sólo sí.

Los venezolanos solo podemos pensar en decir NO y sólo NO, porque al Presidente que tenemos en lugar de gobernar y arreglar todas las cosas que funcionan tan malamente en el país, no se le ocurre otra cosa que convocar nuevamente a un referéndum que ya tuvimos hace poco más de un año y donde creíamos haber dejado claro que NO es NO.

Así que San Valentín está en pausa, como los corazones de todos los que queremos a nuestro país y mañana saldremos por segunda vez a decir NO y NO a la reelección indefinida del Presidente . Esperando que se haga justicia nuevamente y gane la democracia para quede claro por segunda vez y para siempre que NO es NO.

Un beso para todos.

10.2.09

Frente al espejo

Mientras miraba su cuerpo desnudo en el espejo, Matilde recordaba la vez que estuvo tan cerca de acostarse por primera y quizás única vez en su vida, con algún otro hombre que no fuese su marido.

Ese otro hombre que estuvo a punto de hacerle cometer un pecado que si no era mortal seguro que casi la habría matado de pasión, era Gonzalo, aquel que fuera durante casi toda la vida, el mejor amigo de su marido.

Gonzalo ya estaba muerto, así que recordarle no era traición con nadie, bueno, quizás con su cuerpo al que no le dio el gusto que tanto le pidió de entre todas las veces que sus labios besaron apasionadamente a Gonzalo y las decenas de veces que sus manos rozaron su cuerpo, manos que se movían rápidamente (aprovechando así cada segundo que las vida les regalaba la oportunidad de tocarse) alrededor de un cuerpo que gritaba que llegaran lejos.

Pero Matilde nunca pudo. Nunca llegó lejos. Y no pensaba que era por el amor o el respeto a su marido, eso ya se le había olvidado desde el segundo encuentro a escondidas con Gonzalo. Lo que la frenaba, aquello que apagaba toda llama antes de convertirse en fuego, era su terrible timidez a estar desnuda frente a un hombre. Le había costado muchísimo desnudarse frente a su marido, pasó desde un primer encuentro a oscuras y así por mucho tiempo, hasta que poco a poco fue venciendo su miedo y ya no le importaba desnudarse frente a él.

Con Gonzalo era distinto, el poco tiempo de sus encuentros furtivos no le daba la oportunidad de aceptar la idea de desnudarse sin ninguna verguenza, fueron miles de minutos junto a su marido los que necesitó para desnudarse delante de él sin ningún reparo, que no tenía la fuerza para llegar más lejos cuando tantos cientos de minutos alejaban a Gonzalo del grado de complicidad que había adquirido con su marido, eso la ponía nerviosa y por eso luego de muchas caricias que casi pasaban la frontera que divide lo permitido de lo deseado, ella decía un rotundo "NO, no puedo".

Y era por eso que Gonzalo la quería más, porque a pesar de toda la tentación envuelta entre lengua y manos irresponsables como las de él, Matilde siempre decía NO, respetando así a una de las personas que él más quería en el mundo, su mejor amigo. Ella era el fruto prohibido que todos los hombres encuentran alguna vez, y les vuelve loco, así fue ella para él, su locura, su pasión nunca cumplida, incluso hasta el último suspiro lo dio por ella, la mujer que nunca pudo tener y por lo tanto, la única que quiso tener. Es por ello que nunca se casó, no pudo, nadie podía ocupar el lugar que él en su sueño imposible, había reservado para ella.

Pero Matilde nunca lo supo, pensó que Gonzalo había intentado enamorarla a ella y a todas las mujeres que conocía, y por eso se dejó arrastrar por la pasión, porque al ser para él una más, entonces el pecado no era tan pecado, era parte de la cotidianidad, la cotidianidad de Gonzalo.

Era domingo, ella pensaba en Gonzalo, en sus besos que se habían quedado atrapados en el tiempo hace ya 20 años, y en su alma para siempre. Porque Gonzalo había sido como ese asiento vacío a nuestro lado en una distancia larga de tren que nunca sabremos quién debía ocuparlo ni lo que habría representado en nuestras vidas que alguien viajara allí,junto a nosotros, Gonzalo era así mismo también algo así como la segunda porción de helado que Matilde nunca se atrevió a pedir por miedo a que le gustara más que ese helado de vainilla que siempre ordenaba.

Así había quedado todo, en misterio y a la mitad, sin viajar más y sin probar más nada.

Se arrepintió de no haber ido más allá, de haber quedado con la duda por sus miedos e inseguridades, y era hoy a sus 80 años, frente al espejo, sola, sin su esposo ni Gonzalo, que Matilde pensaba que habría sido más feliz al saber que habría pasado si hubiera escuchado a su cuerpo, y le hubiera dado todo lo que le pedía, porque hoy su cuerpo callado, ya sin ánimos de mucho grito, la verdad sea dicha, vivía junto a ella el arrepentimiento que sienten todos aquellos que no viven las cosas en el momento.


Al otro lado de la ciudad, una casa sola, casi vacía, la de Gonzalo, esperaba con una cama que siempre estuvo hecha para la batalla, porque Gonzalo hasta el último día de su vida pensó que un mundo con Matilde, entre esas sábanas, siempre sería posible. Por eso murió con esa sonrisa, porque mientras dormía en esa cama, soñaba con ella.

5.2.09

El dolor se llora o se canta

Porque si se guarda, puede ser peligroso.


María Luisa no lo sabía y el día que Eduardo la dejó por otra decidió enterrar su amor.

No lloró, no cantó. Sólo se dedicó a recolectar las 100 cartas de amor escritas por ese hombre traicionero, los 49 poemas que nunca rimaron y que a ella muy a su pesar siempre le gustaron, también aquel libro donde él de una manera muy original guardó una rosa que besó antes de depositar entre sus páginas, los envoltorios de todos los caramelos de café compartidos entre besos y el libro de cantos de la iglesia donde él de una manera pecaminosa escribió justo sobre la frase " Dios es amor" las palabras que sin saberlo la marcarían para siempre:

Bella mujer,
ojos hermosos,
quiero saber
si tiene esposo.

Es la única frase que rimó a medias, la primera y la última, y ese papel fue lo único que no enterró sino que quemó entre llantos la noche que descubrió la traición. Siendo María Luisa maestra de escuela y habiendo castigado a más de un alumno a permanecer sin recreos por errores ortográficos menos graves que aquellos que Eduardo cometía sin ningún reparo entre cartas y poemas, al final de cada lectura concluía que no, que aquel hombre no era lo que ella había soñado para compartir sus tardes de verano sentados en el porche de su casa, pero es que al descubrir los besos y las caricias que prosiguieron a un "NO, NO estoy casada" aquella mañana en la iglesia, las lecturas pasaron a ser la pasión de mujeres tontas que no han descubierto lo que es una verdadera, así que María Luisa decidió olvidar todo el sentido de la buena gramática y se dedicó a buscarle más el sentido a la vida, es por ello que todas las tardes en el porche de su casa mientras su madre se descuidaba "a propósito" siguiendo la tradición "de descuidos" que había pasado de bisabuela a abuelas, de abuelas a madres, de madres a hijas en esa familia que sabía que el amor era una de las cosas más sabrosas del mundo y por ello hacían siempre la vista gorda a todas las caricias de amores no benditos por un cura.

Pero con lo que no contaba nadie, pero nadie nadie, era que en la familia de Eduardo la tradición heredada de bisabuelo a abuelos, de abuelos a padres y de padres a hijos era otra: besar y acariciar a cuantas mujeres les fuera posible hasta que cumplieran los 37 años, la edad ideal para casarse y tener hijos, eso sí,a los hombres no se lo ponían tan fácil y siempre se exigía previo cortejo con cartas y poemas, como todo caballero debe hacerlo. Al principio le resultaba tedioso tener que enamorarlas de la manera tradicional, pero con el tiempo y la saña, logró incluso calcular el número de cartas y poemas que duraría cada relación, aprendiendo de memoria lo que decía antes de entregarlos y el libro que regalaba con la rosa entre sus páginas formaba parte de una colección que había comprado a un vendedor árabe que vino una vez a su pueblo, siendo aún muy joven, así que llevaba de viaje algunos ejemplares cada vez que emprendía una nueva aventura, porque claro, enamorar tantas mujeres en el mismo pueblo donde vivía nunca habría sido posible, así que los hombres de esa familia viajaban ante los ojos del pueblo con la excusa de estudiar fuera una carrera de provecho, aunque en realidad se dedicaban por años de años a recorrer el país entero buscando tantos amores como les fuera posible, antes de cumplir 37, para los hombres de esa familia imponer un récord era una cuestión de honor, y Eduardo estaba seguro que de su familia él sería el que más mujeres tendría desde que la tradición había sido iniciada por su bisabuelo,Q.E.P.D., por eso aprendió desde muy joven a no enamorarse, incluso de María Luisa, la mujer más perfecta que había conocido jamás y a la que lo único que le faltaba para ser totalmente perfecta era haber llegado 10 años más tarde a su vida , porque con 27 ese hombre solo pensaba en batir el récord de mujeres conquistadas, así que nada ni nadie lo pararía hasta lograrlo. Incluso María Luisa.

Y así Eduardo, sabiendo que los días con esa mujer maravillosa estaban contados, exprimió todo lo que pudo del amor de María Luisa, tanto tanto tanto, que casi dejó a esa mujer sin más amor para dar. Aunque esto último lo hizo sin querer.

Un día de verano llegó a las 100 cartas y los 50 poemas con María Luisa, abandonó el pueblo con una chica que estaba de paso y vivía unos 10 pueblos más allá y delante de los ojos de todos dejó a María Luisa sola, humillada y con pocas gotas de amor en el alma para volver a amar.

María Luisa terminó de recoger todas las cosas heredadas entre besos apasionados y decidió ponerlo todo en un saco viejo que la abuela usaba para guardar el café, se fue caminando a muchos kilómetros de distancia en el día mas caluroso de ese maldito verano para castigarse por haber sido tan estúpida en haberse creído todas las palabras de amor que sin rimar se le habían clavado en el alma para siempre. Y así fue. Partió muy temprano por la madrugada y luego de 8 horas caminando cuando el sol más le picaba en su cara y en el alma, encontró una colina, subió lo más alto que sus piernas ya cansadas le permitieron y decidió hacer un hueco en la tierra con sus propias manos, lo más profundo que pudiera para enterrar allí para siempre aquel amor que había sacado de su corazón casi toda la capacidad de amar.

Al terminar de enterrarlo decidió emprender su camino de vuelta a casa, al llegar al final de la colina el cansancio en sus piernas hizo que diera un traspié y se doblara el tobillo, María Luisa nisiquiera lloró, tampoco gritó, el dolor de la pérdida de un gran amor había sido tan grande, pero tan grande, que cualquier otro dolor, físico o moral, sería siempre algo muy pequeño, indigno de llanto. Intentó caminar pero no pudo, así que se sentó a esperar, esperar quizás a nadie o a nada, ya estaba resignada, solo le quedaba eso en la vida, esperar. Y así fue como aquella tarde Gregorio, el hombre que acostumbraba a dar paseos largos por esa colina cercana a su pueblo, encontró al amor de su vida, María Luisa, con la que se casó y tuvo 9 hijos, 30 nietos y 20 bisnietos.

(Y es que yo había dicho al principio de este relato que guardar un amor puede ser peligroso, o no)

1.2.09

Hay días en los que debemos ser más fuertes

Y decidir cosas terribles. Inesperadas.

Hoy es uno de esos días.

En pocas horas mi familia y yo debimos decidir si dejábamos a Lola (nuestra perrita que ha estado con nosotros por varios años) sufrir una dolorosa enfermedad que descubrimos que tenía hace menos de doce horas y que según todas las predicciones médicas la mataría en pocos días, o si la dormíamos para siempre y así evitar que sufriera más.

Decidimos dormirla, con todo el dolor de nuestra alma.

Hay días en los que debemos ser más fuertes, hoy es uno de esos días.

Hoy, todos nosotros, debemos ser más fuertes.

Lola, te queremos mucho, nunca te olvidaremos. Nunca.

27.1.09

Holanda por estos lares

Tenemos unos amigos holandeses de visita en nuestra casa de Cádiz, se la están pasando MUY bien.

Uno de ellos tomó esta foto la semana pasada.




Eran casi las ocho de la noche y alucinamos todos con los colores que la cámara pudo captar, la verdad es que esta ciudad te sorprende de arriba a abajo.

Es bonito tener Holanda presente por estos lares, es como estar doblemente en casa.

Un besito para todos. Feliz Semana.

20.1.09

El sol sale para todos

Para mí salió esta mañana muy temprano en Cádiz y a estas alturas del día brilla calentando mi balcón.

Cuando llegué ayer por la tarde, al bajarme del auto, el olor a mar de Cádiz llenó mis pulmones. Pensé en el olor de la Isla de Margarita porque estando allá ese olor que te entraba en el alma querías llevártelo contigo, de alguna u otra forma, y al llegar a Cádiz y darme cuenta que el mar de esta ciudad huele parecido a aquel mar, pues hizo que mi alma se quedara tranquila.



Estaba pensando en estos niños que vi en una playa de la Isla de Margarita. Preocupada por su futuro en un país donde todo es incierto, rogando a quien no conozco porque nunca les falte nada de lo que es básico en todo el mundo. Sobre todo luego de leer que Venezuela está en la posición número 174 en el ranking de países donde la gente quiere invertir, son sólo 7 puestos antes que el Congo que ocupa el último lugar siendo el 181 en la lista. Si alguien no abre los ojos con esa cifra y sigue defendiendo a un Gobierno que no entiende ni cuando le dicen que NO a la reelección indefinida, pues esperemos que no sea padre de ninguno de estos niños porque eso es condenarles a una vida llena de miseria e ignorancia. No nos queda de otra que volverle a decir que NO nuevamente a Chávez en Febrero esperando que luego de nuestra victoria que él llamo ¨de mierda¨ no se haya inventado otro referéndum para que le volvamos a decir que NO sabiendo él que las máquinas que dijeron NO hace poco dirán por arte de magia SI esta vez. Qué pesadilla.

En el aeropuerto de Caracas vimos a una niña llorando. Viajaba sola y lloraba según una señora porque su mamá se había casado y se había ido a vivir a Europa con ella hacía menos de tres años y ella había venido a pasar las vacaciones navideñas con su papá, sus abuelos, tíos y primos, luego de todos esos días en Venezuela se había acostumbrado a estar allí, estaba llorando porque no quería volver y volver a dejar Venezuela. A todos nos partió el alma, todos teníamos los ojos llorosos al ver su llanto. Todos los adultos venezolanos presentes en la conversa coincidimos que si tuviéramos esa edad y nos obligaran a irnos de Venezuela, sabiendo nosotros lo hermosa que fue nuestra infancia allí, pues estaríamos igualitos que aquella niña, a mi les digo que ni con un exorcista me habrían sacado a esa edad de mi país para vivir en otro.

El domingo me vine de Venezuela y aunque mi familia quedó tristona por mi partida, hubo un detalle que les alegró mucho y fue que ayer lunes les llegó la tarjeta de Navidad que les envié a principios de diciembre, podría haber llegado estando yo allí, pero no, llegó justo el primer día que no estaba allí, mi mamá dice que se emocionó demasiado porque la navidad y yo regresamos a su casa sin esperarlo. La verdad que este año agradecí la tardanza en la entrega porque pareció puntualmente conveniente esta vez.

He regresado luego de un mes en mi país y debo confesarles que la pasé genial, andaba perdida entre familia, amigos, buena comida y mucho amor.

Poco a poco me iré poniendo al día, mi vida sigue aunque yo me pierda en paraísos venezolanos. En eso ando.

Besos para todos.

31.12.08

¨Amigo esta noche muere un año

la verdad parece extraño que se vaya tan ligero"

Así reza una gaita venezolana y aunque la letra parezca muy triste les aseguro que bailarla es sabroso. Y es que bailar cualquier gaita venezolana en diciembre es algo único, estés donde estés.

Yo este 31 estoy en Caracas, despidiendo el 2008 abrazada a mi familia, con un integrante más, mi bella sobrina.

No me quiero poner nostálgica, porque como bien dice el pisha de cai, cada comienzo de año se ve aún mejor que el anterior, y el 2009 también promete.

Este 2008 ha tardado 366 días en dar una vuelta, y así como él, mi vida ha dado un giro que comenzó a planearse a inicios de este año y termina hoy abriendo una puerta a un nuevo año que girará mientras giro yo con él.

El 31 de diciembre del 2007 estaba despidiendo el año en mi casa de Amsterdam, rodeada de buenos amigos. Mientras cantábamos Karaoke juntos no teníamos ni idea de lo que este año nos regalaría.

Es por eso que un año después, mientras tomo un rico café venezolano, no puedo evitar reflexionar en que todos somos un poco como la tierra, tardamos 365 días en dar una vuelta alrededor de algo majestuoso llamado vida y al finalizar de darla estemos donde estemos, o estemos como estemos (mientras estemos) volvemos a empezar.

Este 2009 para mí comenzará girando en Caracas para luego continuar en Cádiz, ciudad a donde la vuelta de la vida me ha llevado en el 2008, quién sabe donde estaré cuando termine el nuevo ciclo que comienza, lo que si estoy segura es que mientras doy la vuelta por esta vida intentaré hacerlo todo lo feliz que se pueda.

Feliz 2009!

26.12.08

Somos los mismos niños

Es 25 de diciembre, en casa de mis padres en Caracas está reunida toda la familia que desde siempre ha vivido en Caracas, los primos que nacimos y crecimos en esta maravillosa ciudad estamos hablando de muchas cosas, somos muchos, pero no estamos todos, algunos se han casado y este 25 están con otras nuevas familias, pero somos mayoría, mis tíos y mis padres están en la cocina hablando de cosas de adultos, ninguno tiene acento andino porque lo han perdido después de tantos años en esta ciudad que los recibió siendo todos casi unos niños, pero las costumbres las mantienen, son respetuosos, buena gente y familiares como todos los andinos, cocinan sabroso porque mezclan aliños caraqueños con los andinos, aunque la cocina que se impone por lo de general es la de Caracas y el motivo es porque aprendieron a cocinar cosas tan importantes como Las Hallacas entre fogones y gente caraqueña, es por eso que las mejores hallacas (que son las de mi mamá) tienen sabor a mi ciudad, Caracas, aunque mis madre sea andina.

Pero hay muchas cosas que nos llevan a los andes, al pueblo de mis padres y abuelos, ese maravilloso lugar donde pasamos tantos meses de vacaciones escolares en nuestra infancia, es por ello que los olores y sabores andinos hacen que volvamos a ser los niños que corrían por esos montes y nadaban por esos ríos sin tener la menor idea de lo que la vida les deparaba. Y eso ocurre hoy nuevamente, el 25 de diciembre, porque la hermana de mi nono no ha venido a la reunión pero nos ha mandado de regalo muchos litros de Chicha Andina que ella con todo el amor del mundo ha preparado para nosotros, ella también lleva toda su vida en Caracas y con más de setenta años de edad, a diferencia de mis padres y tíos, no ha perdido el acento andino, será por eso, por su rico hablar, que su Chicha Andina tiene ese sabor del Mercado del pueblo de los domingos donde mi abuelo tenía un puesto para vender ropa de niños y adultos (también vendía zapatos) y donde todos queríamos estar con él cada domingo desde la madrugada para ayudarle a vender porque siempre a media mañana nos premiaba el esfuerzo comprando para todos nosotros Chicha Andina acompañada con Pastelito Andino.

Ayer nos tomamos todos juntos la Chicha Andina de la hermana de mi nono, a la que curiosamente llamamos tía, no tía abuela, mientras degustamos esa obra de arte uno de mis primos, mi favorito, me dice ¨prima, me siento como si estuviéramos en este mismo instante en el puesto del nono, como todos aquellos domingos¨, ¨sí es cierto¨, responde otro de nuestros primos, incluso mi hermana menor que era muy pequeña cuando mi abuelo nos regalaba con esa costumbre, lo recuerda y asiente con la cabeza, todos sonreímos y brindamos con la Chicha, que en ese momento sabe aún mejor porque se llena de recuerdos, ¨pero le falta algo, lo más importante¨, comento yo, ¨mi nono?¨ me pregunta mi primo y le digo con toda la seguridad del mundo que ¨no¨, ¨porque él siempre está entre nosotros¨, ¨lo que le falta es el pastelito andino, chico!¨ y todos soltamos las carcajadas, las mismas que nos han acompañado desde que éramos unos chamos, y es allí donde noto mientras les observo reír, que todo permanece igual a pesar del tiempo que ha pasado y es porque en el fondo fondo, nunca hemos dejado de ser los niños a los que mi nono colmaba de cosas sabrosas. Gracias a Dios.

Espero que vuestras navidades estén siendo como las mías, llenas de sabores ricos.

20.12.08

Todos mis días son Navidad

Porque tengo una estrella que siempre me guía



Porque tengo un Rey Mago que me concede todos mis deseos.

Porque mi Padre se llama José

Y mi Madre es una Santa Virgen (que buena es)

Porque a diario me encuentro niños que con su ternura y bondad parecieran haber venido a este mundo para salvarlo (así como el niño Jesús)

Los ángeles me cuidan y me anuncian buenas nuevas


Y gente fabulosa llega a mi vida llenándola de cosas más valiosas que el oro, el incieso o la mirra.


Así que, cómo no me va a gustar La Navidad? Hacerlo sería como negar mi propio día a día.

Un beso enorme para todos (con escarcha navideña incluida).


La foto

15.12.08

Qué tan inolvidable eres

Casi siempre que me atacan las dudas con respecto a cómo se abre un paquete de comida sea sobre, envase, bolsa, etc, recuerdo a una niña que conocí hace algunos años en un avión. Fue durante un viaje de Madrid a Jerez, veníamos a pasar Navidad con la familia del Pisha de Cai, la niña era hija de padres divorciados y esas navidades le tocaba estar con su padre que vivía en Cádiz.

Ella residía con su madre en Galicia y ese día el avión donde viajaba era el segundo que tomaba, tenía 9 años y sus padres se habían divorciado cuando ella contaba con 4, desde los 5 viajaba en aviones cada vez que le correspondía visitar a su padre, ya estaba acostumbrada y era una experta en lo que a comportarse en aviones y moverse en aeropuertos se refiere. Es por eso que nos conocimos, porque ella no pudo evitar explicarme algo sencillo que yo hasta la fecha no lograba entender muy bien. Yo intentaba abrir un paquete que contenía maní (cacahuetes) y como siempre lo hacía desesperada con las manos y por temor a romperlo ya me lo estaba llevando a la boca para abrirlo con los dientes cuando la niña me dijo: ¨no, no lo hagas así, ven que te enseño¨, y así en dos segundos me explicó algo sencillo que aprendí y no olvidaré jamás, ¨se abre más fácil por el lado que dice abrir¨.

Desde ese día abro todos los paquetes con una facilidad que agradezco, porque algo tan tonto me lo tuvo que enseñar ella (quizás nunca lo hubiese aprendido por mi cuenta)

Durante el tiempo que duró el vuelo hablamos de todo, ella me dijo que lo que más le había llamado la atención de mí es que al entrar al avión pensó que era una de sus cantantes favoritas, la verdad es que al aterrizar en mi casa de Cádiz lo primero que hice fue ver por Internet quien era aquella cantante de la cual yo no tenía ni idea pero que sí, era famosa, y sí, nos parecíamos un poco. Me cayó muy bien la niña, era como hablar con un adulto que tiene dulzura infantil y mucha inocencia (tengo muchos amigos así), entre nosotras se creó una conexión que sin ella quererlo me dura hasta el día de hoy, recuerdo su cara y su sonrisa perfectamente por eso de vez en cuando me pregunto qué será de su vida, pero siendo como era supongo que ahora le irá muy bien.

En aquel momento me contó que el divorcio de sus padres no le había afectado mucho, porque cuando estaban juntos se llevaban peor, que cada uno por su lado había encontrado una nueva pareja y su familia había crecido porque tenía nuevos hermanos de parte y parte. Además que viajaba mucho y así no se aburría en ningún lugar, que en la escuela todos pensaban que ella la pasaba mal por el divorcio y nadie le creía que ella estaba convencida que era lo mejor para ella, pero tampoco se esforzaba mucho en que le creyeran porque al final a ella era la única que le importaba la verdad, su verdad.

Recordé sus palabras este sábado porque conocí a un Señor en un restaurante que acaba de iniciar el proceso de divorcio con la mujer con la que lleva más de 30 años viviendo, me dijo que no se había divorciado anteriormente por los hijos, para que no sufrieran y no pude evitar preguntarme hasta que punto ese sacrificio valía la pena y si era verdad que los hijos no sufren teniendo a padres que juntos son infelices, no creo que todo el mundo asuma la misma actitud que aquella niña tan maravillosa que conocí en aquel viaje, pero me hizo pensar que triste si así lo fuera en este caso con este señor y sus hijos le hubieran apoyado hace muchos años, habría tenido quizás más días felices.

Pero este post no es para hablar de él, ni de mi opinión de los divorcios ni menos sobre la felicidad de nadie (con la de mi familia, la del pisha de cai la de mis buenos amigos y la mía me doy por satisfecha), quería hablar de ella, a quien recuerdo casi semanalmente cuando intento abrir algún paquete. Ella, tan chiquitica y tan grande a la vez, ella que sin quererlo me marcó tanto, para siempre, porque con ese acto será para mi inolvidable.

Me pregunto qué tan inolvidables somos, cómo marcamos la vida de alguien para siempre sin saberlo, tengo amigos que me han recordado frases que les he dicho hace añales y de las que ni yo misma me acordaba, me han explicado como mis palabras les han marcado para bien, ayudándoles en un momento determinado, y yo sin saberlo.

También ocurre el caso contrario, que pensamos que tenemos importancia para alguien y al final esas personas nisiquiera nos recuerdan o les importamos, o creemos que algo que hacen o dicen va con nosotros y realmente no tenemos nada que ver en el asunto. Por eso yo intento no sentirme protagonista de la historia de nadie, ni para bien ni para mal.

Esta niña nunca sabrá lo que representa en mi vida y todo lo que la recuerdo, lo importante es que yo lo sé. Así como todas las personas para las que somos inolvidables, lo importante es que ellos lo saben.

Besos para todos, feliz semana.

10.12.08

A gritarlo!

Conversaba con un buen amigo que a sus cuarenta años ha conseguido enamorarse nuevamente. Me contaba que estaba plenamente feliz y que le daba miedo decirlo mucho porque temía que eso trajera mala suerte al momento tan bonito que vive.

Le dije que a mi me sorprendía demasiado como algunas personas hablaban de infelicidad y cosas malas una y otra vez sin nisiquiera plantearse que al hacerlo atraían negatividad, y a la misma vez algunas personas,paradójicamente, temían tanto gritar a los cuatro vientos cuando eran felices porque siempre pensaban que aquello traía mala suerte o estaba mal visto.

Cuando se habla de depresiones, infelicidad y cosas negativas algunas personas creen fielmente que es muy posible que nos pase pero cuando alguien habla de lo bien que le va y de lo feliz que es, a alguna gente pareciera resultarle sospechoso e increíble, como si al hacerlo ocultara algo malo y hablara de una felicidad que realmente no existe.

A mi casi nunca me gusta hablar de cosas malas, ni rodearme de nada negativo porque pienso que si lo hago caigo en un círculo vicioso de donde me costará mucho salir, por el contrario siempre intento hablar de las cosas buenas que tengo en mi vida y gritar una y otra vez cuando estoy feliz y me siento contenta. Pienso que eso me ha ayudado mucho en algunos momentos para ver el lado positivo de las cosas malas que me han podido pasar.

Yo no temo gritar a los cuatro vientos si estoy feliz, de hablar de las miles de bendiciones que me rodean, de agradecer cada día por la familia tan maravillosa que tengo, de reconocer que el premio gordo me lo gané al conocer al Pisha de Cai y de disfrutar muchísimo de mis maravillosos amigos que la vida me ha traído a través de tantos caminos que he recorrido (Y los que me faltan!).

Le dije a mi amigo que no temiera gritarle al mundo si estaba feliz, que lo hiciera con la misma intensidad de cuando habla de algo malo que le pueda pasar, que intentara repetírselo una y otra vez a todo el mundo así le resultara antipático a más de uno, porque finalmente hablar de cosas buenas cuesta la misma energía que hablar de cosas malas y traerle comentarios positivos a la gente les hace más agradable el día que hablarle de cosas negativas, o por lo menos así lo veo yo.

Y mientras, grito al mar que tengo frente a mi casa todo lo contenta que estoy por todas las cosas buenas que están por darme y las agradezco de antemano.

Así que griten, griten, no teman a expresar cuando se sientan plenos de felicidad! (dicen por allí que el hacerlo tiene efectos curativos para el alma)

Muchos besitos.

P.S.: Ya le hicieron la carta al Niño Jesús, Reyes Magos, San Nicolás o quien sea a quien le pidan lo que desean para el 2009? No? Pues qué esperan????

3.12.08

Había llegado el día

Desde pequeña se dio cuenta que podía leer señales, cosas que le rodeaban y que le anunciaban eventos importantes.

Aprendió a estar siempre alerta.

Por eso le dijo NO a los 27 hombres que le propusieron matrimonio en ese pueblo donde solo quedaban 28 solteros. El cura, no contaba.
Las mujeres se hacían cruces a su paso, pensaban que solo alguien con un embrujo encima podría rechazar el Santo Matrimonio. Su Madre tenía los ojos secos de tanto llorarle a ella para que entrara en razón y a todos los santos para que obraran el milagro de casar a su hija con quien fuera. "Hija mía, qué harás en esta vida sino es casarte? Eres bella, todos se quieren casar contigo, hazlo por nosotros, por la honra de tu familia, di que sí, a cualquiera, tienes de donde escoger" esas palabras siempre seguían con apretón de la madre al rosario que llevaba en la mano desde que descubrió que no tenía ningún poder sobre su hija. "Si tu padre viviera, ahorita mismo estarías en el altar, diciendo sí quiero, te aprovechas porque soy una vieja débil y sin fuerzas para hacer lo que Dios y la Iglesia mandan, hacer de ti una mujer de bien, casándote"

Carmen no respondía nada a los llantos de su madre, sabía que tenía esa batalla ganada porque ya lo había visto en señales, nada ni nadie la obligaría a casarse con ninguno de esos 27, ninguno de ellos eran para ella. Lo sabía.

Pero se le hacía imposible hacérselo entender al resto del pueblo, ni menos a su familia, ni a sus amigas, por eso con los días todo el mundo decidió darle la espalda, y así pasaron los meses y luego los años. Carmen dejó de ser una niña en edad de casarse y pasó a ser una vieja solterona. En 1931, una mujer con más de treinta años, soltera, en un pueblecito latinoamericano de apenas 200 habitantes ya era una vieja solterona, lo quisiera o no.

Carmen nunca lo quiso, aunque le daba igual que la llamaran así.

Pero un día todo empezó a cambiar.

Al cumplir los 32 Carmen comenzó a ir casi todos los días a la única tienda del pueblo que vendía todo lo que una novia de ese pueblo soñaba, a la dueña le incomodaba su presencia porque ver a una vieja comprando cosas que son para jóvenes le molestaba mucho, hasta el día que vio un negocio rentable con Carmen que no solo elegía lo necesario para la boda y la casa, sino para sus futuros viajes alrededor del mundo. Lo tenía todo tan planeado que a la mujer de la tienda le daba un poco de lástima por esa vieja solterona que la locura le hacía soñar con matrimonio, bueno, no la suficiente para dejar de aprovecharse de ella porque al final, el cliente siempre tenía la razón y ella se encargaba de proveer todo lo que Carmen pedía, con su boca cerrada, porque en boca cerrada no entraban moscas, pero sí dinero.

Nada había cambiado en los últimos quince años, esos quince años que Carmen había tenido que escuchar cuchicheos en las esquinas, renunciar a amigas, a tardes de té y bordados, pero ella lo aguantaba todo porque sabía muy bien cual era su futuro, lo vio cuando tenía doce años, una noche de abril mientras se bañaba en el río, era una noche de luna llena, una de esas tantas noches que lograba escaparse de su madre y encontrarse con su vida, fue esa noche con la luna resplandeciendo sobre el agua que sintió un escalofrío y el río por primera vez le habló, habían pasado ya veinte años pero ella no lograba olvidar cada palabra, cada sentencia:" Niña, una noche de luna llena, dentro de veintiún abriles, él llegará, espéralo", Carmen se estremeció pero no dudó ni por un momento que eso, lo que decía el río, era lo que tenía qué hacer.

Y así lo hizo hasta aquella noche de abril, de luna llena, a sus 33 años. Caminó al río temblando, era el momento que llevaba esperando durante mucho tiempo. No tenía miedo a la oscuridad, ni a los ruidos de animales que en aquel monte se hacían más intensos. Ella caminó y caminó, sabiendo que allí, en el río, le esperaba su futuro, ese futuro que ya conocía desde el pasado.

Al llegar al río no vio nada, no se asustó, sus señales nunca fallaban, esta no sería la excepción, miró a un lado y a otro, nada. Decidió sentarse en la orilla del río a esperar. No le importaba esperar unas horas más cuando ya lo había hecho por tantos años. Se fijó en la luna y todo lo que el agua brillaba por ella, siguió su reflejo y gracias a ello notó algo que flotaba en el agua, "es él" gritó, y sin pensarlo dos veces se lanzó al río nadando hasta alcanzarle. Sacó fuerzas de donde pudo para arrastrarle de vuelta a la orilla mientras nadaba, lo logró. Le dio respiración boca a boca, lo que no consideró un primer beso, ese vendría después, el hombre volvió en sí y diciendo cosas en un idioma que Carmen no conocía arrancó de Carmen la primera sonrisa regalo de sus vidas. Ella le dijo que se calmara, estaba segura que él le entendía, le dijo que ya volvía con ayuda, que no se desesperara, que estaría bien. Carmen corrió lo más rápido que pudo, llegó a su casa y entrando en la habitación de su madre le dijo: " corre Madre, mi futuro esposo está herido y necesita que le ayudemos, busca toda la gente que puedas" , " de qué hablas hija, ahora sí que te me volviste loca mi hijita" dijo la madre, " no tengo tiempo para explicaciones, si buscas ayuda y me sigues al río te prometo que me caso", la madre de Carmen pensó que los caminos de Dios siempre son misteriosos y concluyó que quizás era aquel el milagro que tanto años llevaba pidiendo. Corrió a buscar ayuda y una vez todos juntos en el centro del pueblo decidieron seguir a Carmen hasta el río, muchos de los acompañantes iban a regañadientes, hasta que en la penumbra de la noche vieron a un hombre tirado a orillas del río, tal cual como lo había descrito Carmen.

"Es él" gritó Carmen, y a su madre el alma le volvió al cuerpo por primera vez en muchos años.

Y sí, era él, Henry Williams, un inglés aventurero y millonario que había venido a una latinoamérica para la que no estaba preparado, por ello había terminado grave en las aguas que le condujeron a Carmen, luego de que un grupo de piratas caribeños se hicieran dueños a la fuerza de su barco y algo de su dinero. Pero no le mataron. Todo lo contrario, le dieron la vida porque Henry encontró la vida con Carmen. Luego de meses de curas y mimos, se casaron.

Fue la mejor boda que hasta el día de hoy se recuerda en aquel pueblo.

Murieron viejitos, muy viejitos, rodeados de hijos, nietos y bisnietos a los que hicieron muy felices.