Viendo el capítulo de esta semana de Medium, una de mis series preferidas, hubo una parte que me llamó la atención (no doy muchos detalles para no aguarles la fiesta a quienes no han visto el capítulo aún) y era de algo que un sicópata le escribía a la protagonista de la serie sobre como el hecho que ella tuviera cara de ángel era para despistar a la gente para que pensaran que era una buena persona cuando en realidad era totalmente lo contrario. Eso me recordó una conversación que tuve el viernes pasado con una de mis compañeras de la oficina de Amsterdam, mientras tomábamos juntas la pausa del almuerzo en uno de mis sitios favoritos de almuerzo cerquita de la oficina de Amsterdam, ella me hablaba de una chica del trabajo con la que ha tenido continuamente problemas, aunque a mi las dos me caen bien por igual y no entiendo muy bien los problemas que hay entre ellas, ella me explicaba una teoría que tenía mucho sentido para ella la cual era que la chica en cuestión es muy atractiva, entonces sicológicamente todo el que la ve piensa siempre que es una buena persona, era por eso que todos apoyaban siempre a la chama atractiva cuando tenía algún problema con ella y no a ella, la compañera que me contaba todo esto, porque, según ella, ella se considera una chica poco atractiva (no comparto su opinión a mi me parece muy linda), me ratificó que su teoría está basada en la experiencia y en lo que los medios de comunicación han hecho con nosotros vendiéndonos la idea que la gente atractiva es mejor que la gente que no lo es, por eso no pude evitar recordar lo que me dijo ese día viernes, al ver el capítulo de Medium esta semana. Sinceramente no sé que pensar de esa teoría, no puedo decir que lo que dice esta chica sea cierto o no, es algo subjetivo porque se basa en su experiencia, pero contándolo como lo contaba sonaba convincente.
No limitemos este texto sólo al como luce la gente, traslademos la misma conversa al éxito, en las telenovelas les han vendido siempre la idea a la gente que la persona pobre es buena y los malos son aquellos que tienen dinero porque eso conlleva al poder así que el poder va asociado a algo maligno. Yo he conocido gente pobre que no es precisamente bondadosa y mucha gente millonaria a quienes les hacía un altar ya mismo. Es la misma teoría absurda de que los que son ricos no son felices, y los pobres sí, quizás pensando así más de uno se queda contento y resignado.
Una vez tuve un percance con una chica que frecuentaba un grupo con quien yo me reunía de vez en cuando, no era mi amiga ni tampoco la consideré alguna vez como tal, simplemente era una conocida, ella mintió en algo y al darme cuenta de que mentía se lo comenté a otra amiga del mismo grupo porque me pareció algo demasiado grave, ella me dijo que no se me ocurriera mencionarlo en el grupo,que pasara lo que pasara y dijera lo que dijera nadie me creería porque ante todos yo era una vencedora y la otra chica era una persona que ante los ojos de todos nunca había tenido tan buena suerte en la vida como yo y, por lo tanto, nunca nadie la vería como alguien capaz de mentir porque le tenían lástima, por supuesto que yo nisiquiera pensaba en comentar delante de más nadie el incidente y a esta chica que mintió en aquel momento no la vi más en mi vida, lo ocurrido me hizo pensar en como muchas veces las personas tienden a inclinarse a darle la razón a aquellos que aparentemente no son tan exitosos o fuertes ante sus ojos, la tengan o no.
Otro ejemplo claro lo tuve en mi oficina, con un chico árabe que es discapacitado físico y trabaja como mensajero de la empresa, el 11 de Septiembre del 2001 cuando pasó lo que pasó en New York, nos encontrábamos en la oficina él, una amiga mía que trabajaba con nosotros en esa época y era de Washington y yo,no recuerdo porqué estábamos solo nosotros tres de toda la plantilla de la empresa pero así fue, la chica de Washington al escuchar lo que estaba pasando a través de la radio fue corriendo a mi oficina totalmente aterrorizada y yo intentaba calmarla cuando este chico se acercó a nosotras y preguntó qué pasaba, le conté rápidamente lo que sucedía y su único comentario (que no olvidaré jamás) fue: "me alegro, espero que se mueran todos esos sucios americanos". La chica de Washington entendió perfectamente lo que él decía porque los padres de esta chica son holandeses que emigraron a Estados Unidos y ella habla perfectamente holandés. Ustedes se imaginarán la escena. Me costó separarles porque la chica simplemente casi le arranca el ojo derecho con sus uñas de la rabia que le dio el comentario. Mi jefa en aquel momento,una mujer de California, muy buena gente por cierto, a quien la chica de Washington le contó todo lo sucedido al día siguiente, insistió una y otra vez que debía ser un malentendido porque ese chico era incapaz de hacerle daño a nadie (recuerden que lo que veía mi jefa era una persona dulce que tenía muchos problemas de movilidad por su discapacidad) y se terminó de convencer que aquello era simplemente imposible cuando el chico trajo al trabajo dos días después de los atentados unas galletas preparadas por su mujer para que todos en la oficina nos enteráramos que él y su familia repudiaban lo que había pasado en New York. Yo no lo podía creer y la chica de Washington menos aún. Lo más curioso de todo esto es que mi jefa el último día que trabajo en nuestra empresa (el viernes pasado para ser exacta) dijo en su discurso de despedida que el detalle que este chico había tenido para con el pueblo americano trayendo esas galletas que firmaban la paz era una de las cosas más conmovedoras que había experimentado en sus días en nuestra empresa, yo, con tan buen vino en las manos mientras ella decía aquellas palabras, lo menos que quise fue iniciar ninguna polémica, miré al chico del cuento fijamente desde mi lado de la mesa, para recordarle que él, aquella chica de Washington y yo sabemos la verdad de lo que pasó, aunque aquella chica ya no trabaje más con nosotros y yo hace mucho tiempo renuncié a hacerle ver la verdad a los demás, a pesar de todo, la mentira está allí y él tendrá que vivir con eso, yo no, quien tenga ojos que vea y sino que cada quien disfrute de su ceguera.
En Italia ha ganado el concurso llamado El Gran Hermano un chico inmigrante montenegrino de etnia gitana que al parecer llegó a Italia cuando era niño, me enteré porque vi un video de una de las grabaciones del concurso en la casa en donde uno de los concursantes le acusaba de aprovecharse de las desgracias que había vivido para ganarse al público (al parecer su madre le abandonó y su padre le obligaba a robar) y hacerles sentir lástima por él con lo cual vencería el concurso, y al final así ha sido, ha ganado, y aunque no vi el concurso y no tengo ni idea si fue por lástima que ganó,es fácil concluir que ese concursante al ver que el chico inmigrante había tenido una vida llena de penurias y contarlas delante de toda italia se aseguraba el triunfo, intentó abrirle los ojos desde su perspectiva a todo el mundo (buscando descalificarlo) por algo que el considerara injusto y era que el otro usara eso a su favor, y yo viendo todo esto desde un punto mediático pienso: grave error!, porque quien le acusa es una persona que todos ven en una posición mejor que el chico al que acusa (porque no tiene desgracias vividas que contar) y sólo por eso, tenga o no la verdad en su mano, nunca llegarán a creerle o apoyarle una acusación como esa, porque está del otro lado, de los malos, de los que triunfan. O al menos así se lo han hecho creer a la mayoría.
Así que yo señores, me guste o no, he tenido este tema de cómo nos ven a cómo somos realmente rondando por mi cabeza con todos los acontecimientos de los últimos días y aunque no sé de qué lado estoy ni de cómo me ve la gente (no le doy mucha importancia la verdad), tampoco me esfuerzo en convencer a nadie de ninguna verdad, que al final bien sabemos que es relativa y cada quien la cuenta según como le va en la feria. Así que me dedico a vivir y dejar vivir. Y que me llamen como me llamen, lo importante es que yo sé quien soy y para donde voy.
Muchos besos