Entre vino y limoncello.
Brindemos por la vida.
"Quizás sea la última vez que nos veamos amigo. Por eso he venido. Hoy ha sido un día muy largo, el tratamiento es muy duro, pero he venido a verte porque sé que mañana regresas a Estados Unidos y yo, no sé si sobreviviré a esta enfermedad"
Dijo ella.
A mi se me aguaron los ojos. Intenté no llorar, la cena no era para eso, se suponía que hablaríamos de la empresa, pero no sé porqué en mi vida, aún en momentos como la cena de anoche, siempre pasa algo que me marca para siempre.
El Presidente de la Empresa para la que trabajo es un hombre bueno. Tiene muchas otras cualidades que le han llevado a ser Presidente y Fundador de una empresa que es muy importante en su área a nivel mundial, pero eso es lo de menos en él, para mi su mayor cualidad es que es una persona buena.
Invitó a cenar a parte de sus empleados ayer, porque hoy volvía a los Estados Unidos ( donde reside) quería que celebráramos juntos y hablar un poco de la empresa.
Nos llevó a comer a un restaurante italiano que por casualidad queda muy cerca de mi casa, "es el primer restaurante donde comí cuando visité Holanda por primera vez hace 17 años y desde entonces no dejo de visitarlo cada vez que vengo, sus dueños son como mi familia" afirmó El Presidente de mi Empresa.
Al llegar al restaurante, no sé porque, pero yo también me sentí en casa, visito muchos restaurantes a lo largo del año en Holanda y fuera de ella, y sé, casi de inmediato cuando un restaurante es diferente porque al llegar siento eso, calor de hogar.
El Presidente de mi Empresa nos la presentó, no había que hacer mucho esfuerzo para ver en el rostro de aquella bella mujer que un sufrimiento muy grande le estaba haciendo de la vida un camino difícil de transitar "estoy enferma" nos dijo "pero enferma hasta el punto que creo que no sobrevivo al 2008" afirmó, al ver nuestras caras de sorpresa y tristeza nos dijo " no se preocupen por mí , no no, yo ya he vivido, preocupense por ustedes mismos que aún tienen una oportunidad, aprovechenla, nadie les ha dicho que les quedan pocas esperanzas de vida y eso, amigos míos , es siempre una buena señal".
El hijo estaba allí sirviendo nuestra comida y nos deleitaba con una mezcla de sabores exquisitos (mezcla que ha aprendido muy bien con todos los años ayudando a sus padres en el restaurante) ella le sonrió, le llamó a su lado y cuando él se acercó, ella le besó en su mejilla y nos dijo: "él y su padre sabrán estar sin mí, he criado a un hombre bueno".
Brindamos con vino, un vino muy bueno, "el mejor" nos comentó ella "es el vino que nos merecemos amigo" añadió mirando al Presidente fijamente a los ojos "el vino de la despedida siempre debe ser el mejor" concluyó, chocó su copa con la de él "Proost" brindó ella, "Cheers"brindó él, "Salud" pedí yo.
Yo ya llevaba varias copas. No pude evitar que se me salieran las lágrimas luego de aquel brindis. El esposo de ella, que estaba entre la cocina y la mesa, tampoco pudo.
Ella me miró y sonrió, supongo que estará acostumbrada a la gente como yo que se quiebra ante tanta fortaleza como la que tiene ella en su alma, me sentí mal por no disimular la tristeza que me ahogaba el alma, pero al intentar limpiarme las lágrimas con una servilleta, observé al Presidente, él también lloraba.
Antes de finalizar la cena, ella se levantó y nos dijo que se tenía que ir, debía descansar, el día había sido muy largo. El Presidente se levantó y la abrazó tan fuerte que yo pensé que quería quedarse para siempre con su alma en ese abrazo.
En ese momento su esposo se acercó a la mesa y dijo que también se iba: "pero cómo?" le preguntó sorprendido mi Presidente, "siempre nos quedamos hasta la sobremesa juntos" "debo aprovecharla al máximo, no sé cuantas sobremesas me quedan con ella, nosotros ya tendremos otra oportunidad amigo" afirmó él. Los que estábamos en la mesa nos miramos y sé que todos en ese momento sentimos el mismo impulso, ese de salir corriendo y buscar a esa persona amada, abrazarla para no separarnos jamás.
Pero continuamos con la sobremesa, la compartimos con el hijo que nos obsequió con el mejor limoncello.
"La vida a veces te pone en situaciones que no desearías nunca, pero si mi madre es fuerte, yo también lo seré, ella me ha hecho igual que ella, y en eso, soy muy afortunado".
Brindamos una vez más por ella, por todos, por todas las oportunidades que aún nos quedan.
Regresé a casa caminando, al llegar encontré "al pisha de cai" de pie en la cocina, corrí hacia él y le abracé muy fuerte.
"Te divertiste?" me preguntó, "sí, mucho" respondí "pero quería volver a casa y abrazarte" me miró y sonrió.
Escrito el viernes pasado durante la mañana, con resaca de alcohol y de vida.











